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28 de Oct de 2020

Cultura

‘De A manera de protesta y Protesta sin maneras A Protestas del catorce’

Este poemario del profesor universitario y académico, Aristides Martínez Ortega, es la nueva edición de un conjunto de poemas seleccionados

‘De A manera de protesta y Protesta sin maneras A Protestas del catorce’
‘De A manera de protesta y Protesta sin maneras A Protestas del catorce’

Este poemario del profesor universitario y académico, Aristides Martínez Ortega, es la nueva edición de un conjunto de poemas seleccionados desde 1959, año en que apareció ‘Poemas al sentido común’, un poemario donde el poeta nos escribe un ‘Ars poëtica’ y que todavía espera una re-valorización histórica y literaria del significado del mismo, porque cada línea le hace honor a la buena escritura y a la consciencia literaria, culta, donde el sentido común —el ciudadano y su consciencia— no es un ente vacío sino el sentido que le da vida a aquel primer poemario. Y en esta línea de nombrar al sentido común, que en el fondo es escribir con el sentido de la crítica, es apelar a lo que nos indigna y es lo que el poeta llama ‘De a manera de protesta y protesta sin maneras’. No es necesario confirmar el sentido poético de la lengua en Martínez Ortega, pues una cosa es evidente: el dominio del lenguaje. El mismo es claro, conciso, certero. Cada palabra es el resumen de una reflexión y aquí es imposible hablar sobre esta poesía sin el juicio autorizado de Rodrigo Miró cuando en una ocasión afirmó que se respira inteligencia en la poesía del poeta. Y aquí agregaría cultura, porque esta poesía es resultado de múltiples lecturas, de un recorrido intelectual que se formó en uno de los países con mayor tradición y cultura literaria de América Latina, Chile, país donde el poeta no solo se formó académicamente, sino también culturalmente; formación que va más allá de lo inmediato como se puede puede leer en las siguientes líneas del siguiente poema, cuyo título es ‘La triste verdad’: «Amándola / el Griego / se entregó a la cicuta. / El Nazareno / la convirtió / en la llave / del cielo. / Hoy es una pieza / de museo». Problema eterno éste, la verdad, una cuestión que todavía sigue determinando los debates filosóficos más interesantes de nuestro tiempo moderno, problema que solo pertenece a quienes no dejan de vivir en su tiempo, pues si hay una cosa en el poeta Martínez Ortega es que se hace las preguntas de su tiempo, lo que indigna a millones de personas en todo el mundo, la bomba atómica, las privatizaciones, los excluidos, el hambre, la politiquería y el clientelismo. Pero, cuidado, no son poemas fácilmente clasificables en la llamada poesía comprometida, porque más allá del compromiso con alguna causa determinada, que de hecho el poeta la tiene, su compromiso es con la claridad del lenguaje para expresar la indignación de su tiempo, un sentimiento colectivo, de consciencia y crítica, de un humor sincero y lúcido que a ratos nos hace reír en sus juegos asociativos, como se lee en ‘Mal Negocio’: «Yo perdí 1 amigo / el difunto / perdió / ¡todos! / sus amigos. / Morirse / es mal / negocio».