21 de Feb de 2020

Cultura

En domingo no se paga la cuenta

Amo estos fines de semana contigo. Comer gratis en restaurantes y criticar al mundo

Octubre. Lluvia. Ciudad. Mall. Tiendas. Luz. Hemos venido mi compañera y yo a comer. Luego iremos al cine. Comemos pescado y carne. Estómagos llenos, corazones contentos. ¿Alma contenta? Ah, qué carajos importa el alma. Filete de corvina con limón. Pechuga de pollo con vegetales. ¿Me amas? Te amo. ¿Estás contento?

Lo estoy, ¿y tú? Más que sentirme contenta, me siento llena. ¿Llena de nuestro amor? ¡Llena de pollo! ¿Eh? No, mentira, bromeaba. Loquilla; bueno, vamos al cine. No, espera, antes reposemos y aprovechamos para mirar a la gente y hablar de ella. Excelente idea. De acuerdo, empiezo yo: mira a la señora de la mesa de allá. ¿Qué tiene? Mira el maquillaje, parece como de... Ajá... Como de mantis religiosa. ¿Mantis religiosa? Sí, mantis religiosa, de luto; pero lo peor es que me recuerda a una mujer que detesto. ¿Quién es esa mujer? No vale la pena, solo importa que la detesto. Eso, el odio es lo esencial, no el objeto del odio. Mira, mira las uñas, largas y pintadas. Ay, bella, pero a lo mejor la señora es un pan de Dios. Ok, pero no seas aguafiestas, la idea es destrozar a la gente un poco. Entendido, ahora sigo yo: mira al muchacho de allá. ¿Cuál, cuál? El del fondo, el que está comiendo el churrasco, el de los lentes oscuros con un aire de autosuficiencia, como si el mundo fuera suyo y realmente tuviera todo el derecho de comerse ese pedazo de carne, como si él mismo no se fuera a convertir en un pedazo de carne algún día. ¿Cuál?, no lo veo. El de allá, si quieres me levanto y lo señalo. No, no, ya lo vi, te refieres al guapo musculoso. ¡¿Guapo y musculoso?! ¿Te parece guapo y musculoso ese ahuevao? Ay, no se me ponga celoso, mi panzoncito; a ver, a ver esa pancita rica. Bella, por favor, no aquí; detente si no quieres que te haga cosquillas. Ay, no, eso es trampa. Ya, ya, paguemos la cuenta y vámonos al cine. Mejor nos vamos sin pagar la cuenta. Vale, cuando el mesero se distriaga... Ahora, a la cuenta de tres. 1... 2... ¡Levántate! No corras, solo camina, tranquila, eso.

Somos unos malvados. Somos unos genios, hermosa. ¿No te parece triste que en Panamá no haya ya salas de cine sino solo en los centros comerciales? Está el Cine Universitario, si quieres una día vamos. Puede ser, a ver alguna película europea en donde salgan francesas desnudas con los genitales al natural. ¿Al natural? Quiero decir que sin rasurar, leí en una revista de ginecología que depilarse es malo para la salud de allá abajito. ¿Cómo fue que saltamos de cine alternativo a discutir cuáles son los mejores hábitos para la salud íntima? No importa, ya llegamos, escojamos la película que vamos a ver. Mmm... Mmm... ¿Qué hostia vemos? Ni puta idea. Todo está medio ‘malego’. Ni señales pa’ allá, no voy a ver ‘Drácula’. ¿Y esta? ¡¿En serio, Ben Affleck?!, ¡primero la muerte! Mira, está Historias del Canal , hace tiempo quería verla. Vale, veamos esa, pero no te vayas a dormir. Yo nunca me duermo, y menos con esta ‘peli’ que trata sobre una parte de la historia de nuestro glorioso país. Ahora eres patriota. Por supuesto que sí. Te recuerdo que nos acabamos de ir sin pagar la cuenta. Esta patria está llena de ladrones y, bueno, con más razón entremos a la sala de inmediato. A escondernos como lo hizo Harry Lee Oswald. Exacto. Y ¿si está mala la película? Pues, nos vamos, o nos quedamos y hacemos el amor en la oscuridad. Hagamos el amor aunque esté buena la película. ¿Y si nos cachan y nos ponen presos?, ya sabes que en este país nuestro que nos parió hacer el amor es peor visto que robar. Muy cierto, escojamos puestos en la última fila. Hecho. Amo estos domingos contigo. Y yo. Bésame. ¡No, tienes aliento a pescado! Y tú a pollo. ¡Ah, qué carajo! ¡Muac!

MÚSICO Y POETA