Temas Especiales

27 de Nov de 2020

Cultura

El amor, una dulce derrota

Serás tú la mujer que me arrebate de las manos el trago de ron y me saque de las cantinas

Hace un tiempo, un tiempo oscuro y lleno de alcohol y excesos y engaños, un tiempo, pues, del cual no quise acordarme hasta ahora, escribí un texto que le dediqué a una mujer que amé con locura y garra, con saliva y sudor, con ternura y rabia; una mujer, digo, que me desgarró el corazón como la fiera que era.

Para ella siempre mis palabras, mi guitarra, mi fe, mi canto, mi piel mordida, mi llanto, mi vicio, mi desesperación, mis libros y mi casa abierta de par en par. Soñé con ella muchas veces. Soñé que habíamos envejecido y que vivíamos en una montaña, rodeados de sembradíos de café y animales pequeños, una vida de paz y brisa, de vista hacia el mar y rumor de olas en algún sitio de la campiña de este país tropical.

Pero el sueño nunca (yo lo sabía desde el principio, ella también) jamás se cumpliría, por que nuestros orgullos respectivos no lo permitieron, porque éramos unos niños inmaduros, egoístas e impacientes. Por eso ella sola, yo solo. Solos para siempre, libres pero solos, mal acompañados a veces, o sea solos. La vida hay que vivirla como mejor uno pueda y eso es lo que, supongo, hicimos en todos estos años. Hoy, en este domingo de lluvia y trueno, publico por primera vez aquel texto que le dediqué a esa mujer en un tiempo de dientes y odio.

Aquí voy: Serás tú la mujer que me arañe el sueño por las noches, la que me arrebate de las manos el trago de ron y me saque de las cantinas, empeñada en hacer de mí un hombre de bien, de saco y corbata de lunes a sábado y pantalones cortos, camiseta veraniega, zapatillas gringas y disposición para dejar las libras de más los domingos en el sano Parque Omar (pajaritos, pajaritos cantando a la vida, sol radiante). Harás que rechace invitaciones a seminarios de literatura en el extranjero y que más de una vez diga que no a una presentación musical simplemente porque es navidad o año nuevo y hay que pasarla en familia con cuatro velas en la mesa, el pavo, el jamón y toda la cosa; o, en el peor de los casos, porque es el cumpleaños de tu madre o la boda de tu mejor amiga. Serás tú la que me haga pensar en la posibilidad de que el amor es para darlo exclusivamente a una sola persona y de que la fidelidad conlleva otros beneficios aparte de la salud venérea. La música, el arte, la literatura, la parranda y la bebedera que acompaña a cualquier disertación filosófica que se jacte de ser buena; de estos mundanos hábitos intentarás alejarme sólo para que yo vuelva a ellos con más fuerza y convicción.

Serás la que al final eche de mi vida o se vaya por su cuenta, pero que definitivamente regrese a instalarse para siempre en mis canciones, en mis dibujos, en mis libros, en los tragos, en la cama junto a otras mujeres; dormidas, desnudas, todas se parecerán a ti.

MÚSICO Y POETA