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26 de Nov de 2020

Cultura

Un hogar para “startups” en áreas revertidas

Más que una comunidad, el Centro de Innovación es un ecosistema de emprendedores trabajando en interconectividad

El sol se filtra entre el follaje y un tren silba a pocos metros de la autopista. Es el trayecto por las riberas del Canal al Centro de Innovación de Ciudad del Saber, un lugar que cobija el emprendimiento en suelo panameño.

La innovación es lo que distingue a un líder de un seguidor, diría Steve Jobs. En Ciudad del Saber, la innovación se puede encontrar en el edificio 234.

ECOSISTEMA Y RETROALIMENTACIÓN

Stephanie Lievano, arquitecta y anfitriona líder del Centro, lo define como la casa para el pensamiento, el desarrollo y planeación de un producto que se quiere llevar al mercado.

Al entrar y subir unas escaleras hacia la izquierda, nos topamos con una pared llena de preguntas. ¿Tienes la idea? ¿Cubre necesidades? ¿Tiene mercado? ¿La puedes planificar? Es una oficina donde profesionales independientes comparten espacio —‘coworking', como se le dice usualmente—.

‘Puedes ser un freelancer que está trabajando en un comic-book, un cantante buscando inspiración o un startup que necesita reunirse después de la universidad', dice la anfitriona líder del Centro. ‘O un profesional que necesita trabajar fuera de casa. Este es el lugar hecho para la colaboración'.

La respuesta a la solicitud para poder trabajar en esta sala se recibe en 4 horas, y el espacio puede alquilarse por 125 dólares al mes.

Pero en este mismo edificio hay varias iniciativas y proyectos. Está por ejemplo Panama STEM, que le enseña ciencia tecnología e ingeniería a escolares; Perutec, un consorcio de empresas de tecnología y software; o AIESEC, una organización enfocada en el liderazgo de jóvenes a través del intercambio.

De igual forma varios startups nacidos en Panamá se desarrollan en el Centro, como Tutorez, Delivery Zone o Arquimesa. Todos trabajando en interacción constante. De hecho, es en el Centro de Innovación de Ciudad del Saber donde están los programas para los startups, los cuales dirige Andrés León.

STARTUPS Y UNICORNIOS

‘La gente se complica cuando quiere innovar', advierte León. ‘Piensan en científicos, en estudios de mercados grandes y la verdad que no es que sea fácil pero pide curiosidad genuina'.

En el Centro de Innovación no le exigen a los emprendedores montar una empresa grande de una vez, sino entender quién es su cliente, cuál es el problema que van a resolver, y qué descubrieron allá afuera que nadie más sabe.

León explica que hay dos tipos de emprendimiento, el tradicional —como por ejemplo, abrir un restaurante o un hotel, que tienen modelos de negocio ya conocidos— y el startup —que reinventa el modelo porque encontró una necesidad nueva—.

Los gráficos no mienten. La primera tiene un crecimiento ascendente, mientras que el startup sufre tropiezos al inicio, pero luego despega más rápido que la anterior.

En la industria de inversión de Estados Unidos, el término ‘unicornio' denomina a las empresas que alguna vez fueron un startup y hoy valen más de 1 mil millón de dólares. En promedio, casi todas las que han llegado a ese rango han tardado solo 7 años.

Pero para llegar ahí, el gerente de programas para los startups cree en construir buenas compañías innovadoras de raíz, algo que se ha dejado de hacer y pone como ejemplo la inversión.

Hay compañías que desatan titulares cuando reciben unos 200 millones en inversión. ‘Pero cuando te tomas el tiempo para preguntarte de verdad cómo generan ingresos o quién es el cliente, te das cuenta que hay agujeros'.

MAL DIVORCIO

Por eso los programas para los startups panameños se enfocan en lo siguiente: que el expertise del emprendedor sea el problema a resolver y su cliente.

Con esto, revela León, se evita un ‘mal divorcio', un concepto utilizado para denominar el fin de un startup. Seis o siete años después de estas noticias de personas que ‘levantan' millones de dólares para sus startups, sale una noticia anunciando el cierre de la compañía. ‘Todo pareciera que fuera un caso de éxito hasta que no lo es, y muchas veces tiene que ver con problemas que desde el principio sabían que estaban ahí', detalla.

Finalmente, en el Centro de Innovación también encuentra espacio el proyecto Canal de Empresarias, el cual busca promover la creación y crecimiento de negocios liderados por mujeres con la ayuda de un modelo innovador. La convocatoria para todas las emprendedoras que deseen inscribir su negocio, está abierta hasta el próximo 29 de febrero.

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IMPULSO

Los programas para ‘startups'

Son tres. ‘Discovery' es el programa que surge para hacer contacto con startups en su etapa temprana. Andrés León, gerente de los programas, explica que en 22 días, los emprendedores tienen que validar el problema hablando con clientes, crear una primera versión del producto y comprobar si es la solución al problema que planean resolver. Luego hacer ajustes y vender el producto pulido. Los emprendedores lo definen como ‘el programa sacabrujas', esclarece León, porque todas las preguntas, discusiones y conversaciones que no tienen en el equipo emprendedor, se las hacen ahí. ‘Ahí es donde se tocan las heridas', agrega. Así, profundizando en las dudas y errores, se evitan los ‘malos divorcios'. ‘Hay proyectos que en el primer taller se caen'. También está el programa de Aceleración, uno más intensivo en el que reciben mentorías y para el cual el startup debe tener un determinado nivel de ingresos. Y, más recientemente, se ha implementado un programa para el ámbito cultural, Trama. ‘En Trama lo que estamos haciendo es tratar de entenderlos, nosotros ahí estamos haciendo nuestro ‘discovery' de los emprendimientos culturales, estamos tratando de aprender de ellos'. Cada año, en noviembre, el Centro de Innovación organiza la Semana Global del Emprendimiento (SGE), con un calendario de actividades abiertas al público.