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01 de Feb de 2023

Cultura

Libertad en la escritura

Abrir las Manos , es el primer libro de cuentos de Cheri Lewis y actualmente distribuido en toda Centroamérica

En esta versión de Facetas entrevistamos a Cheri Lewis G. Nació en Chitré, provincia de Herrera, República de Panamá. Ha escrito columnas para el Diario La Prensa y la Revista Blank .

Colaboró en la Antología de Narraciones de los Talleres Literarios de Panamá (2010-2011) y en la Guía de Viajes de Almanaque Azul (2013).

Ese mismo año publicó Abrir las Manos , su primer libro de cuentos, actualmente distribuido en toda Centroamérica por F&G Editores de Guatemala.

Su obra De la magia y otros recuerdos ganó Mención Honorífica en el VII Premio de Literatura Infantil y Juvenil Carlos Francisco Changmarín 2015 del Instituto Nacional de Cultura de Panamá.

Actualmente es directora creativa en Jungla Cartoons, Inc., donde se dedica a escribir guiones y canciones para series animadas y caricaturas impresas.

SABEMOS QUE ‘ABRIR LAS MANOS' FUE TU PRIMER LIBRO DE CUENTO, ¿CÓMO FUE EL PROCESO DE SU ESCRITURA?

Por ser mi primer libro, Abrir las manos fue un proceso de descubrimiento. En él experimenté alegría y satisfacción, al igual que dudas y temores.

Esos textos los desarrollé conforme iban saliendo de mi cabeza, le di rienda suelta a mi imaginación y aproveché toda esa libertad que ofrece la literatura para crear personajes y vivir otras vidas a través de ellos.

De manera jocosa, siempre digo que en ese libro escribí ‘lo que me dio la gana', pues en cierta forma, así fue, y a pesar de haber tomado un riesgo al hacerlo, el resultado final es una obra sincera y desenfadada, lo cual es también uno de sus atributos.

DINOS UN POCO SOBRE EL MUNDO EN QUE CRECISTE. ¿ESCUCHABAS MUCHOS CUENTOS Y LEYENDAS A TU ALREDEDOR?

Crecí en Chitré y, obviamente, en el interior se escuchan muchas historias sobre brujas y apariciones; sin embargo, considero que por encima de cualquier mito o leyenda, mi mayor influencia sobre lo mágico o sobrenatural fueron los libros. Mi afición por la lectura empezó desde muy temprano. Crecí leyendo todo lo que cayera en mis manos y eso, junto a los relatos populares que rondaban a mi alrededor, me creó una base bastante amplia sobre el universo de lo fantástico.

EN ALGUNOS DE TUS CUENTOS, COMO ‘SALIR A FLOTE', SE REVELA UN MUNDO SUBCONSCIENTE DE MIEDO Y TEMORES, PERO TAMBIÉN DE AFIRMACIÓN Y SOBREVIVENCIA, ¿NO ES CIERTO?

Salir a flote es un cuento al que le han dado muchas interpretaciones, y me parece maravilloso, pues esa es la finalidad de una obra literaria: que el lector se identifique o rescate de un texto su propia apreciación, sin ser necesariamente la misma que el autor quiso transmitir al momento de escribirlo. En esa historia en particular, también han encontrado rebeldía, esperanza, frustración y otras emociones en las que no había reparado hasta que otros lectores las mencionaron.

DENTRO DE TUS CUENTOS HAY UNA CONSTANTE: TRANSGREDIR FRONTERAS, INCLUSO, DE GÉNERO, PORQUE HAY NARRADORES MASCULINOS, ¿UNA MUESTRA DE LIBERTAD EN LA ESCRITURA?

Pues, si no se goza de libertad en la escritura, no se puede decir que se escribe de verdad. Eso sería otra cosa, una cosa que no sabría ni cómo nombrarla. Con relación a los narradores en mis cuentos, me atrevería a decir que ni siquiera yo los escojo. Es la propia historia la que decide cómo quiere ser narrada y a través de quién. Hasta en eso debe haber libertad en la escritura. En lo personal, me gusta escribir textos con narradores masculinos porque siento que el reto de interpretar al mundo desde la visión un personaje ficticio se vuelve mucho más interesante y divertido si el mismo pertenece al sexo opuesto.

TU PROSA ES DIRECTA Y SINCERA. NO ES UNA PROSA MOJIGATA. ¿PUEDES IMAGINARTE QUE TU LIBRO SEA LEÍDO EN LAS ESCUELAS SECUNDARIAS?

Imaginarlo puedo, porque uno puede imaginar lo que sea. Sin embargo, considero que los libros que se ofrecen como lectura obligatoria en las escuelas secundarias deben ser escogidos bajo un criterio muy selectivo. La adolescencia es una edad de descubrimiento y en esa etapa hay que introducirlos, en primer lugar, a las grandes obras de la literatura panameña como de la universal. Obras como El Desván de Ramón H. Jurado o El ahogado de Tristán Solarte, me parecen más apropiadas para esas edades, al igual que autores latinoamericanos como Julio Cortázar, Horacio Quiroga o Juan Rulfo, entre otros.

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PERFIL

Una voz post-feminista

Este es el primer libro de cuentos de Cheri Lewis G., publicado por la editorial guatemalteca F&G, una publicación que muestra el interés de la debutante de ser leída por un público allende al nacional.

No es que el lector nacional tenga menos valor. No se trata de esto. De lo que sí se trata es que hay que internacionalizar lo que aquí se escribe.

La literatura no conoce fronteras nacionales y el gran reto es entrar en los circuitos internacionales de recepción y lectura, aunque sea por una solla vez. Lo más importante, en todo caso, es que lo que se escribe acompañe y esté a la altura de la aspiración.

Publicar en el extranjero no es una garantía que sea bueno. Tampoco recibir críticas positivas termina convenciendo al buen lector. El tiempo, que es la madre de toda sabiduría, nos dará la prueba de lo que promete este libro de cuentos es, efectivamente, una escritora en proceso, porque ser escritor/a es una aptitud frente al mundo.

Y este conjunto de cuentos, doce en total, que son reunidos bajo el sugerente título Abrir las manos, revelan el nacimiento de una aptitud hacia la escritura, una indagación del mundo.

Lo que observo en este primer libro de cuentos de Lewis es un recorrido por varios registros, es la mirada inquieta, juvenil e iconoclasta de una voz narrativa que se despliega, cruza y dobla la rigidez de los géneros. Pues también puede ser una voz masculina la que narra.

Es una voz post-feminista, es decir, es una voz que no se detiene a reafirmar positivamente su género, pero sí, como se presenta en Mujer hecha pedazos, a reconocer que se puede perder la cabeza por un hombre.

Es una voz radical y sincera que vive en el lenguaje sin miedo ni tapujos morales, como se muestra en Lágrimas, una mujer que se desenamoraba de los hombres apenas cogía con ellos. Y ellos, fatalmente, quedaban enamorados de ella. Es una voz que supera, por lejos, la propia entrevista de la autora cuando afirma que ella no pondría su propio texto en las escuelas secundaria. Autocensura, ni más ni menos.

Lo cierto es que también este libro de cuentos es, como muy bien afirma el prologuista Fernando Burgos de la Universidad de Memphis, ‘...un develamiento sobre la pluralidad sicológica del ser humano que desecha el camino racional, escogiendo múltiples manifestaciones que corrientemente se identifican con lo inaudito, lo supernatural, lo raro, lo increíble...'

En efecto, en Lewis se puede observar además que hay un mundo post rural/urbano, algo que se manifiesta en la síntesis de una narrativa que cruza las fronteras de la racionalidad y la fantasía, es un Abrir las manos que anuncia una promesa como el aire que se respira en los primeros días de primavera.