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08 de Apr de 2020

Cultura

‘Fulo' Murgas: el hombre y el revolucionario

El gran carisma, inteligencia y valentía le ganaron un espacio en la historia veragüense y en la del país

Yo era un niño. Mi madre era modista, y mi padre, barbero. Ellos ejercían oficios que, de alguna manera, nos permitían mantener contacto con la actualidad del pueblo de Santiago.

Fue así que un verano empecé a escuchar sobre las increíbles hazañas de un joven, casi niño, que cautivaba la admiración de los parroquianos y visitantes de cafeterías, restaurantes, sastrerías y barberías donde asistía y hacía gala de sus dotes de prestidigitador y de su gran poder mental que utilizaba con personas que se ofrecían como voluntarios, en la práctica del hipnotismo.

Esa fuerza psíquica fue, en mi opinión, la que le salvó la vida al ser capturado en las faldas del Tute, luego de separarse del grupo guerrillero con el que se había alzado en armas. En su propia reflexión, sobre ese momento, expresó: ‘Era de noche. No me explico por qué no me mataron, cuando a Mingo y a Girón los mataron a pleno día. Los guardias me dijeron que había nacido ese día. Quizás no me mataron, porque había desarrollado una fe absoluta de que no podían hacerlo.'

Así fue que tuve las primeras referencias de Rodolfo ‘Fulo' Murgas, quien desde muy joven demostró poseer múltiples facetas y talentos. Su gran carisma, su inteligencia sin par y su demostrada valentía, le ganaron un espacio en la historia veragüense y en la del país

Como dijo el presidente mártir, Salvador Allende: ‘Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción, incluso biológica". Los jóvenes de aquella generación cumplían plenamente con el perfil, de lo que posteriormente Allende sentenciaría con su frase.

Polidoro Pinzón, líder indiscutido y símbolo de la generación rebelde veragüense, y Rodolfo ‘Fulo' Murgas, mente privilegiada, revolucionario natural, por convicción y principios; estuvieron unidos por muchos factores y circunstancias.

Así, que imaginar siquiera que una acción como la del levantamiento del Cerro Tute pasaría desapercibida para el Fulo y su participación, era un hecho inconcebible. Su total identificación y compatibilidad con el pensamiento que inspiró aquella gesta, hacía obligante su participación directa en ese movimiento armado.

La participación de Fulo Murgas en el grupo de rebeldes que alcanzó llegar al Tute y su posterior captura, forman parte de los episodios más representativos de ese movimiento.

Su irreductible postura en defensa de la escogencia y reconocimiento de Rodrigo Pinzón como primer comandante de esa columna, y su posterior increpación a la dirigencia rebelde por negarse a entrar en combate en apoyo de los compañeros que fueron acribillados por las fuerzas policiales; dibujan el carácter revolucionario y decidido de Fulo Murgas y forma parte de las páginas gloriosas de su participación en ese movimiento revolucionario.

Su disenso con los comandantes del grupo, lo hace separarse de la columna rebelde e iniciar su descenso en solitario, como él mismo lo manifiesta en su carta explicativa a Polidoro, para tratar de saber si Rodrigo Pinzón y Eduardo Santos Blanco, sus compañeros de lucha, aún estaban vivos, o encontrarse con Polidoro y pelear a su lado.

Cuando Fulo Murgas es capturado en las faldas del Tute y aparece su foto en un periódico, se conmociona el país, al descubrir que las columnas guerrilleras no estaban integradas por curtidos y barbudos guerrilleros; sino por jóvenes, algunos casi niños, que imbuidos en idealismo y armados de valor y coraje, fueron a luchar por ellos, dispuestos a ofrecer su vida, de hecho algunos la dieron, en defensa de sus principios y causas.

Luego de la captura de Rodolfo ‘Fulo' Murgas, éste permanece detenido y posteriormente es juzgado. En el juicio es absuelto y dejado en libertad. Su defensa la asumió su padre, Don Rafael ‘Pito' Murgas, quien sólo presentó el boletín de calificaciones de Fulo y lo excelente de sus calificaciones fue argumento suficiente para que lo absolvieran.

Se ve obligado a culminar sus estudios secundarios en el Colegio Félix Olivares de Chiriquí, por haber sido expulsado de la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena de Santiago, tras su participación en la gesta rebelde del cerro Tute.

Viaja a China Popular invitado a un congreso estudiantil, donde tiene la oportunidad de conocer a los grandes dirigentes de aquella revolución, Mao Tse-tung y Zhou En Lai.

Murgas viaja para estudiar en la Unión Soviética. Como se enferma de manera súbita y misteriosa, tiene que regresar a Panamá y a su patria chica, Santiago de Veraguas. Su regreso enfermo y sin explicaciones sobre su condición, causa un gran impacto en la población veragüense, que aún mantenía fresca en la memoria la figura de aquel joven brillante, de gran fuerza intelectual, poder carismático y revolucionario de comprobada valentía.

Nunca se supo que fue lo que ocasionó el mal de Fulo. Lo que si puedo decir es que a los 17 años, bajo condiciones muy difíciles, estuvo en un levantamiento armado en las montañas de Veraguas. Fue capturado, y por poco ejecutado, encarcelado, expulsado de su alma mater y todas estas duras circunstancias las superó con mucho aplomo y serenidad.

Durante esos años, antes del Golpe Militar, fue que consolidé una estrecha amistad con la familia Murgas Torrazza, especialmente con Rubén y Rafael, quienes eran entonces connotados dirigentes de la Asociación Federada de Estudiantes de la Escuela Normal de Santiago. Visitaba frecuentemente su hogar, lo que me permitió tener una cercana amistad con todos sus miembros, entre ellos, sus padres, Don Pito y Doña Celmira, y su hermano Rodolfo ‘Fulo' Murgas.

En esa casa, conocí al General Omar Torrijos. Eran frecuentes las visitas que él hacía, para tomar sancocho de gallina y visitar a sus ‘pupilos'. Eran estudiantes pertenecientes a un programa de becarios que desarrolló con niños que reclutaba de las más recónditas regiones del país y que ubicó en el hogar de los Murgas. A ellos los que proveía con todo lo necesario para que estudiaran y fungía como su acudiente.

Allí también, durante ese período, es cuando se da el encuentro y diálogo entre Torrijos y Fulo, que narra Rafael en uno de sus escritos, y del que nunca nadie supo el contenido de la conversación.

A principios de los años 1970, Don Pito, Doña Celmira y Fulo se trasladan a la ciudad capital. Para ese momento, Rubén, Rafael e incluso yo, estábamos estudiando en la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá, donde Rubén fundó el grupo político estudiantil Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR), en honor a los héroes del Tute.

En esta etapa de mi vida, en la residencia de los Murgas, en la avenida Justo Arosemena, tuve el privilegio de estar más cerca de Fulo. En mis constantes visitas conversábamos sobre diferentes temas, porque él siempre estuvo atento al acontecer nacional. Le gustaba alternar con los intelectuales de la época.

Conocí en esa residencia a algunos de los más destacados protagonistas de la gesta patriótica del 9 de enero. Algo que me llamaba mucho la atención era que uno de los temas de conversación de Fulo era su propia enfermedad.

En una ocasión me sorprendió obsequiándome y dedicándome una de las famosas fotos en la que aparece con Mao Tse-tung y Zhou En Lai y otras fotos más recientes.

Fulo estuvo escribiendo artículos y cuentos en algunos de los diarios de la época. Conversábamos sobre estos escritos, argumentos y personajes. En estas conversaciones llegué a sentir que existía mucha afinidad entre nosotros.

Rodolfo ‘Fulo' Murgas es de esos personajes que nacen para quedar en la historia, aquellos predestinados a no morir. Sobrevivió como guerrillero del Tute, sobrevivió a su enfermedad y sobrevivirá al olvido.

El autor es Investigador de prensa

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‘Imaginar siquiera que una acción como la del levantamiento del Cerro Tute pasaría desapercibida para el Fulo y su participación, era un hecho inconcebible'.