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01 de Jun de 2020

Cultura

‘Panamá, la patria mía'

En este país se hace patria de formas anónimas y de las maneras más sencillas. Una revisión sobre el patriotismo en la actualidad

La bandera panameña ondea este mes por doquier. Las notas del Himno Nacional calan hondo en quien lo interpreta y quien lo escucha.

Panamá respira otros aires que hacen reflexionar en una frase que en noviembre se usa sin reparo, ‘hacer patria'.

¿Cómo se hace eso? ¿Qué es el patriotismo en tiempos de redes sociales y selfies?

Patriotismo, hoy y siempre, será el sentimiento que tiene un ser humano por su tierra natal o adoptiva a la que se siente ligado por unos determinados valores, cultura, historia y afecto.

‘Es el equivalente colectivo al orgullo que siente una persona por pertenecer a una familia, en este caso una nación', explica el sociólogo Vicente Martínez.

La doctora en Antropología Ana Elena Porras dice que el patriotismo ‘es ese amor por tu tierra, tu historia y por tu gente, pero que también acepta la diversidad dentro de tu propia nación, es capaz de ser autocrítico sobre la propia sociedad, y puede admirar y aprender de otras culturas'.

Las manifestaciones patrióticas se pueden quedar en el elemento decorativo y visible, como banderas y similares, considera Vladimir Berrío-Lemm, quien preside la Comisión de los Símbolos Patrios. ‘Pero tiene otro elemento invisible, que es el cómo nos sentimos individualmente por ser panameños. Es una manifestación de aceptar ser panameños y estar orgullosos de serlo', añade.

LO QUE LOS UNE Y SEPARA

En Panamá, se suele usar el término nacionalismo de la misma forma que patriotismo, ‘pero aunque comparten el amor por la patria y la propia historia e identidad, hay diferencias que son importantísimas', afirma Porras.

Por su parte, Martínez señala que el nacionalismo da más importancia a la unidad por medio de la formación cultural, incluyendo el lenguaje y el patrimonio.

En su momento, ‘el nacionalismo panameño estuvo teñido de un sentimiento anti yanqui muy fuerte, pero bien justificado históricamente'.

Y la antropóloga asegura que ‘el nacionalismo panameño tuvo una misión que cumplir para la descolonización de la zona del Canal y hay que concederle eso'.

‘Si bien el nacionalismo comparte con el patriotismo ese amor por lo propio, tiende a fanatizarse y de alguna manera elimina la percepción de la multiculturalidad y hace más énfasis en la unidad', agrega la coordinadora general del Movimiento Ciudadano por la Identidad Panameña.

En caso reciente, los panameños han manifestado un descontento por las oleadas migratorias, principalmente de Venezuela.

Cuando los panameños responden de forma visceral a las críticas que los foráneos hacen del país o su idiosincrasia, ‘ese descontento se trasforma en nacionalismo', menciona Martínez

El nacionalismo exacerbado tiene algunos componentes peligrosos, dice Porras, que muchas veces inspiran el odio por lo extranjero y han llegado a ser el combustible de guerras, sobretodo en Europa.

‘Xenofobia es una actitud deliberada, sistemática y reiterada contra lo extranjero. Aquí no existe tal', considera Berrío-Lemm, quien percibe que el descontento radica en que algunos extrajeros ‘sufren de mal de patria y hacen cosas que la ley no permite'.

‘Ponen su bandera fuera de sus negocios para reafirmar que son de tal país y no se coloca la bandera de Panamá a la izquierda del observador de igual tamaño y calidad que la extranjera. Legalmente y ante la percepción social, es un irrespeto'.

Sin embargo, reconoce que ‘ponerse en el mismo plano y empezar a decir que yo soy panameño y mostrar manifestaciones de mi panameñidad... es poco maduro y más bien parece un juego infantil'.

En tanto, Porras rescata que una convivencia pacífica habla a favor del país y ‘somos una lección para el mundo en este sentido, porque a pesar de que han crecido las tasas de criminalidad, en Panamá no se dan crímenes de odio por raza o cultura'.

SER PATRIOTA HOY

En un Panamá del siglo XXI, en el que ya se ha consolidado la soberanía del Estado panameño, ‘estamos en un momento histórico que nos permite ser más maduros políticamente y reconocer que tenemos una nación multicultural', señala Porras.

‘Ha llegado el momento de convertirnos en patriotas para recuperar nuestra diversidad cultural, que permite respetar los derechos humanos de los pueblos indígenas y los afrodescendientes', añade.

El panameño es una mezcla cultural y genética de lo amerindio, lo hispano y lo africano en distintos porcentajes, afirma Berrío-Lemm, en la misma línea de Porras. 'Pero también los que vinieron a hacer el ferrocarril, el canal francés y el actual, que se quedaron y nos aportaron sus apellidos y formas de vida, todo eso se suma al rompecabezas de nuestra identidad. Y es que no tenemos una identidad, somos un pueblo pluricultural y multiétnico. Grave error pensar que no sumar esos valores nos resta identidad o que no son parte de la identidad nacional'.

La antropóloga remarca que es tiempo de ‘mirarse al espejo y reconocer que somos multiculturales, diversos, pluriraciales y cosmopolitas, no como una amenaza a nuestra nación sino como su mayor valor'.

Porras manifiesta que es de patriotas ser autocríticos para salvar lo mejor de nosotros y no para esconder nuestros vicios. Para ello, hay que fortalecer la solidaridad, la transparencia, erradicar privilegios y ‘democratizar nuestra democracia, esos son los retos del patriotismo en estos tiempos'.

Asimismo, Berrío-Lemm y Martínez coinciden en que se hace patria al sembrar la honradez en la familia y educar bien a los hijos de modo que sean personas de provecho para el país.

Por otro lado, la artista plástica Martanoemí Noriega sostiene que 'eso a lo que llamamos patria se lo debemos a los hombres y mujeres detrás de la pala y el azadón que se reflejan en el Escudo'.

‘[Debemos] tener respeto y agradecimiento hacia todo lo que hace posible que vivamos aquí. La tierra, las manos que llevan el alimento a nuestra mesa, el agua que constituye más del 50% del peso de nuestros cuerpos, el aire que respiramos; dejar de destruir, ensuciar y envenenar todo lo que hace posible nuestra vida... No sé si con esto estaríamos haciendo patria, pero en definitiva estaríamos haciendo algo muy inteligente'.

La historia compartida

De forma curiosa, el conocer la historia de un país no va necesariamente ligado al patriotismo.

‘Podemos tener un bagaje sobre nuestra historia, pero el no tenerlo no priva de querer nuestro país', apunta Vicente Martínez.

De igual forma piensa Vladimir Berrío-Lemm cuando indica que ‘mi sentimiento como panameño y la manera en que lo exteriorizo es una cosa, y conocer la hermosa historia que nos rodea y con la cual estaríamos todavía más orgullosos de ser panameño, es elemento aparte. Lo ideal es conocer la historia para tener buenas razones para amar el país y tener manifestaciones patrióticas'.

Al tiempo que considera que ‘tan patriota es un vendedor de raspado o un 'bien cuidado' que hace su trabajo honradamente y de modo respetuoso, que alguien que se gasta un dineral poniendo banderas y decoraciones. El país lo llevamos adentro. La manera en que lo expresemos puede caer en patriotismo o en consumismo patriótico, que no deja de ser una conducta para analizar', afirma el presidente de la Comisión de los Símbolos Patrios.

Para la artista plástica Martanoemí Noriega, lo ideal es invertir tiempo y energía en contar esas historias olvidadas, emocionantes y épicas de la gente que hace mucho o poco tiempo, les tocó nacer en este pedazo de tierra. ‘Gente que lo trabajó, que lo defendió, vencedores, perdedores, tiranos y héroes... si conociéramos esas historias tal vez podríamos comprender mejor al otro, tal vez los capitalinos comenzaríamos a dejar de restarle importancia a todo lo que no sucede en la capital. Conociéndonos podríamos trabajar y organizarnos mejor y todo esto sería más útil que miles de banderas correctamente colocadas'.

La identidad panameña nos une en la diversidad, dice Ana Elena Porras y señala que no se debe usar el nacionalismo como un escudo para defender la corrupción, ‘nos hace patriotas el creer en la posibilidad de ser transparentes, democráticos y solidarios. Una gran nación'.