19 de Ago de 2022

Cultura

Dibujar los desfiles "in situ", el renacer de un oficio olvidado

Entre los flashes trabaja Joel Miñana que, armado con su cuaderno y sus lápices, captura el momento

Dibujar los desfiles
Joel Miñana.

Ilustrar los desfiles de moda era la manera de capturar las tendencias en los años 30, una práctica que cayó en el olvido con la fotografía, y que ahora renace en España con Joel Miñana, un ilustrador que, con un bloc de notas y carboncillo, dibuja "in situ" las creaciones de los diseñadores.

Comienza el desfile, una modelo pisa la pasarela, y automáticamente todos los ojos se posan sobre ella a través de las lentes de las cámaras profesionales y las pantallas de los teléfonos.

Entre los flashes trabaja Joel Miñana que, armado con su cuaderno y sus lápices, captura el momento como lo harían los ilustradores de la primera mitad del siglo XX, un oficio que el joven catalán lucha por recuperar en plena era tecnológica.

"Como ilustrador, me dedico principalmente a dibujar en directo lo que sucede en diferentes eventos, y especialmente en el ambiente de la moda", explica a Efe Miñana.

"Es lo que se hacía a principios de siglo XX, pretendo recuperar ese oficio y el saber hacer antiguo de la ilustración". Miñana, profesor de Diseño de Moda en un centro de Barcelona, pronto orientó su carrera hacia la moda, un sector que descubrió trabajando como aprendiz en un taller de Alta Costura y que le permitió presenciar varios desfiles "desde la última fila".

"Esto me pilló en esa época en la que empezaban a aparecer las primeras 'tablets' y los 'smartphones', y me daba mucha rabia que las personas se dedicaran a ver el desfile a través de una pantalla que, además, se veía mal", explica Miñana que, gracias a sus conocimientos en costura, es capaz de valorar el trabajo de confección detrás de cada prenda.

Miñana, que ha logrado sentarse entre las primeras filas de las semanas de la Moda de Madrid o París, ofrece "algo personal" en sus ilustraciones, en las que se afana por recoger lo "más importante de la colección, aquello que el diseñador y el equipo creativo quieren destacar", así como "el ambiente" que envuelve los desfiles.

Un resultado que logra empleando técnicas tan dispares como la pintura acrílica o la ilustración digital, aunque, en directo, lo más común es verle empuñando bolígrafos o lápices de carboncillo de color negro, que a veces combina con toques de color y un trazo preciso y minimalista, que aporta un aspecto limpio y delicado.

"La ilustración da un valor añadido", explica Miñana, que deja fuera del papel la cara de la modelo y su actitud, para centrarse en el trabajo del diseñador, "aquello que es puramente oficio", remarca.

Ese cariño por el trabajo artesanal le ha permitido ver la moda desde las gradas, y también entre bambalinas.

Un lugar donde "todo es mucho más natural", asegura el artista, que reconoce estar más interesado en esa parte "humana" que en la "artificialidad" que reina bajo los focos.

"Ahora es el inicio, hay que esperar para ver cómo reacciona el público y si la prensa va apoyando", comenta este "rara avis" de las pasarelas que, por el momento, no tiene competidores en el panorama nacional, una situación que podría cambiar "al igual que pasó con los blogueros e 'influencers'", que se han convertido en "la nueva publicidad de las firmas".

El británico David Downton, la canadiense Megan Morrison o la israelí Talia Zoref son algunos de los ilustradores especializados en el dibujo de figurines en directo, que llegan a utilizar paleta y caballete en los desfiles, en una puesta en escena "más teatral".

Todos ellos comparten una cuidada estética en sus perfiles de Instagram, que Miñana emplea "como una herramienta de trabajo" para "hacer contactos" y "organizar su vida" en forma de una galería de imágenes a mano alzada.

Mientras, sueña con volver a una casa de Alta Costura, esta vez para dibujar sus figurines formando parte del equipo creativo.