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18 de Oct de 2019

Cultura

The Diggers Descendants, los guardianes del calipso

Sin proponérselo, un grupo de jubilados ha convertido sus reuniones cerca de la Vereda Afroantillana en una expresión viva de la música afropanameña

Una tarde gris de mayo en Lucho's Place, un pequeño restaurante de comida afroantillana a orillas de la Vía España, el profesor jubilado Stanley Boxill recuerda un concierto que tuvo en la Universidad de Panamá que le cambiaría la vida. Fue en mayo de 2016. Su agrupación de calipso, The Diggers Descendants, tenía poco tiempo de haberse formado. Hasta ese día habían tocado solo en fiestas y reuniones dentro de Parque Lefevre, por eso el concierto en el campus iba a ser especial. Y, de hecho, terminó siendo más de lo que esperaban: al finalizar la presentación, una mujer se les acercó para invitarlos a formar parte del programa de una gala folclórica en el Teatro Balboa. El grupo de veteranos iba a pasar de los aplausos de reuniones en el barrio, a una sala con 1,145 butacas.

El profesor lo admite: aquella vez, se preguntó qué iba a hacer un grupo amateur de calipso, un género catalogado como marginal en la década de los 50, en medio de polleras, trajes de diablicos y expertos en danza congo. ‘En ese momento me di cuenta de que nosotros también somos parte de la identidad panameña', dice Boxill.

El día que se presentaron, un cartel inmenso con una fotografía del grupo los anunciaba en la fachada del teatro y el público los ovacionó cuando tocaron temas clásicos, como ‘Baptisam' de Lord Cobra, un ritmo imborrable del imaginario colectivo: ‘Get ready everybody /Get ready /Get ready for the baptisam'.

Este mayo, en el que Panamá celebra el Mes de la Etnia Negra, los Diggers Descendants volverán a la Universidad de Panamá por tercer año consecutivo. Pero esta vez ya no lo harán como aquel grupo de jubilados aficionados al calipso. Después de esa noche mágica en el Teatro Balboa grabaron un disco, dos videos musicales, tocaron en la Feria Afroantillana de febrero de 2017, en el Hotel Riu, en un festival de arte juvenil en el Casco Antiguo, en el Club Unión, en fiestas privadas e incluso en el Panama Jazz Festival, donde les tocó cerrar el Global Stage. Los Diggers Descendants vuelven este año a la Universidad de Panamá como un fenómeno espontáneo de rescate patrimonial afropanameño. El género musical que llegó a Panamá con los trabajadores antillanos que construyeron el Canal de Panamá pervive, en parte, gracias a este extraordinario septeto de adultos mayores. Son los guardianes del calipso

UN VACILÓN EN SERIO

El respeto que han ganado los Diggers Descendants salta a la vista. En Lucho's Place, el restaurante que está frente a la Vereda Afroantillana de Río Abajo, hay un retrato de cada uno de los integrantes colgado en la pared que mira a la entrada. Pero la relación con este restaurante empezó años atrás.

En el 2015, unos amigos se reunían en el bar Johnny B., que quedaba a dos locales del restaurante. ‘Se sentaban ahí y la gente hacía coros para pasar el rato y tomarse unos traguitos', dice el profe Boxill. Entre ellos estaba Earl Barber ‘Skimba', un zonian que se había criado en el área de Gamboa y quien desde pequeño tocaba calipso. ‘El abuelo de él vino para construir el Canal y, consecuentemente, su padre también, por eso él se pudo criar allá, habidas cuentas que a muchos de los empleados les hicieron viviendas para que estén cerca del trabajo. Algunos se vinieron para acá (Parque Lefevre), Río Abajo, Pueblo Nuevo, Colón, El Marañón, incluyendo a mi abuelo. De ahí viene el nombre de los Diggers', explica el profe. Los Diggers Descendants son los descendientes de los excavadores del Canal de Panamá.

Carlos Arenas fue quien le pidió a ‘Skimba' que le enseñara ciertos acordes de calipso en el ukelele. Luego el profe Boxill mandó a pedir un ukelele tenor a los Estados Unidos. ‘Nos quedábamos los sábados ahí tocando, como quien dice, un vacilón. Pero a la vez tratando de hacer las cosas bien', añade. Se sumó el bajista retirado Carlos Brown, que había tocado con él en la época de los Combos Nacionales, años en los que el profe grabó el trombón para los Soul Fantastics y los Dinámicos Exciters. Al vacilón se sumaron Javier Dixon en la percusión (conga) y Pedro Austin como vocalista. Pero el repertorio se amplió verdaderamente cuando una leyenda panameña preguntó si podía ser parte de la agrupación: el sax soprano Carlos Garnett. ‘Él es invidente y me confesó a mí que este grupo lo mantiene como existiendo, vigente, y él lo hacía a manera de vacilón también', revela el profe. Ese año cerró el bar Johnny B. y los ensayos se trasladaron a Lucho's Place. Lucho estaba feliz de tenerlos allí y hasta les armó un bohío en la entrada para que sonaran ese robusto calipso que los ha hecho bien conocidos. El domingo 20 de mayo tendrán un concierto en el porche de ese restaurante afroantillano.

LA REIVINDICACIÓN DE LOS DESCENDIENTES

El autor del tema homónimo de los Diggers Descendants es el maestro Garnett. ‘Nuestro primer disco está hecho a la carrera, financiado por nosotros mismos, y grabamos siete temas clásicos del calipso, algunos un tanto olvidados que nosotros traemos a colación y tres temas originales. En el segundo, la mayoría, sino todas las canciones, van a ser inéditas', advierte el profe Boxill, quien aún dicta clases en la Universidad de Panamá.

‘El calipso viene del Caribe, sus raíces son de Jamaica, Trinidad y Tobago y podríamos incluir a Barbados también', dice el intérprete del ukelele tenor de los Diggers. Hay teóricos que incluso van más atrás y señalan a los trovadores de África Occidental que les cantaban a sus deidades como la expresión que antecedió al ‘kaiso', una manifestación de los esclavo en las Antillas, cuyas letras se burlaban de sus amos y sirvieron para musicalizar el Canboulay, una fiesta que hoy conocemos como los carnavales de Trinidad y Tobago. ‘El calipso salió a relucir en Panamá como una manifestación musical propia de ese caribeño afroantillano que cantaba sobre sus pesares y su espiritualidad. La música calipso también tuvo su desarrollo acá en celebraciones muy particulares como los carnavales donde, tú sabes, uno manifiesta lo que siente en forma de broma. Pero igual, el que no conocía el calipso de barrio, llegó a conocerlo en su esencia en el carnaval', agrega el profe Boxill.

El músico describe la esencia musical de los Diggers como un sonido robusto. Si bien en los albores del calipso se utilizaba solo un ukelele, un instrumento de percusión -generalmente una conga o tumbadora- y un bajo de balde (contrabalde), ellos interpretan los temas con un bajo eléctrico, un ukelele, un banjouke, un ukelele tenor y congas, además de los cantantes. ‘Hemos tratado de incorporar calipsos en español a nuestro repertorio porque nos hemos acostumbrado a los calipsos en inglés, que es la raíz', dice Boxill, detallando que incluirán temas de Lord Panama y los títulos ‘Culembo' y ‘Sacúdete'.

El calipso, su migración y transformación desde África hasta América, es una señal de la necesidad e importancia de la preservación de las manifestaciones culturales de origen afro, cuya labor han asumido, en parte, los Diggers Descendants y otros intérpretes como The Beachers, los Bastimento Beach Boys, Armando Machore y los Calypso Panama, y el Grupo Amistad. Este ritmo es una pieza clave para entender otras expresiones vivas que componen el universo musical panameño. No solo pioneros del ‘reggae en español', como Renato y El General, señalan entre sus influencias a los improvisadores de calipso panameño, sino que, incluso, hay lazos insólitos entre el género, que se empezó a grabar en Panamá a finales de los 50, y el presente: Machore, compositor del inconfundible tema ‘Sacúdete', es el padre de Pedro y Martín, mejor conocidos en el mundo como Match & Daddy. El calipso es más que un viaje en el tiempo hacia el pasado, es un patrimonio musical que trasciende.

‘El calipso salió a relucir en Panamá como una manifestación musical propia de ese caribeño afroantillano que cantaba sobre sus pesares y su espiritualidad

STANLYE BOXILL