La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Cultura

El fotográfo que rescató la historia de un motel

Andrés Felipe Vargas presenta ‘El cerro', una obra con 16 imágenes de una vieja casa de ocasión de Pueblo Nuevo

Con espíritu detectivesco Andrés Felipe Vargas ha decido empuñar la cámara, encuadrar una historia y conseguir la foto. No busca un relato cualquiera: pretende revivir un lugar desahuciado, repleto de vivencias... El Cerro es el universo de su proyecto, un motel de Pueblo Nuevo que desde 1968 fue un testigo en silencio de amores clandestinos, pasionales y fugaces, y que ahora ha desaparecido.

En 16 fotografías, reunidas en un libro del mismo nombre del lugar, Vargas desmenuza los relatos reposados en esas camas que fueron alguna vez el refugio de muchos. ‘Las imágenes invitan a una reconstrucción de hechos informada únicamente por la evidencia encontrada, y el poder de deducción generado por nuestras propias experiencias en la intimidad', dice el autor. Aquí va su esencia.

¿QUÉ CREE QUE RESCATÓ AL FOTOGRAFIAR UN ‘PUSH BOTTON' QUE YA FIRMÓ SU ACTA DE DEFUNCIÓN?

La memoria del sitio, lógicamente. Una de las cosas, que me salen a relucir en conversaciones, es el sitio de El cerro en la historia de los moteles de ocasión en Panamá. Se habla de una época específica adonde la proliferación de este modelo y su auge al nivel de industria son un resultado directo del ingenio y la influencia de unos grupos de migrantes, como todo lo que se ha hecho aquí. Para mí la demolición de ‘El cerro' no es más que un acto de evolución urbana. No tengo agenda en contra de eso. Fotografiarlo fue solamente un intento por preservar su lugar en la historia.

¿CÓMO ES FOTOGRAFIAR A UN MOTEL CON TANTAS HISTORIAS EN SUS PAREDES, EN SUS CAMAS...?

Fascinante, en realidad. Yo no conocía del estatus de ‘ícono' que tenía el sitio hasta algunos días después de haber interactuado con el personal y escuchado de su historia. Esto le dio un poco más de ímpetu a la intención de crear un registro de su existencia.

¿QUÉ VIÓ A TRAVÉS DEL OBTURADOR?

Una ventana al subconsciente.

USTED SE AUTOPUBLICÓ SU OBRA... UN GESTO QUE MERECE UN RECONOCIMIENTO PARA ALGUNOS. ¿ALGUNA VEZ SE CUESTIONÓ EN NO HACERLO?

No. A mi me fascina la idea de la autopublicación, pues la libertad para experimentar es infinita

¿POR QUÉ NO CONTÓ CON EL APOYO DE ALGUNA EDITORIAL?

Porque no lo busqué. Quería autopublicar.

'EL CERRO' NO FUE SÓLO OBRA SUYA, ¿CÓMO HA SIDO EL TRABAJO CON ARNULFO CAPARÓ?

¡Increíble! Arnulfo me abrió las puertas entendiendo perfectamente que yo estaba ahí para servirle a la memoria del motel, y no para mancharla.

¿CÓMO FUE EL PROCESO DE SELECCIÓN DE LAS FOTOGRAFÍAS PARA SU LIBRO?

No fue súper difícil. Una vez que conseguí dar con el estilo y lo que me atraía del sitio, fue bastante ligero el trabajo. Ya a la hora de secuenciar el proyecto, la mayoría de las decisiones estaban tomadas y ejecutadas con la edición en mente.

HABLEMOS DE FOTOGRAFÍA, ¿CÓMO TRABAJA USTED ESTE ARTE?

Mi práctica involucra fotografiar mucho. Es un ejercicio que llevo a cabo para que una buena idea no me agarre desprevenido. Ya cuando aparece la idea, mi concentración está dedicada a la coherencia de esta, y despreocupada (un poco) sobre la ejecución.

¿NO SE HA DIFUMINADO LA CRÍTICA DE LA FOTOGRAFÍA?

No lo creo. Lo que pienso es que la aceptación de la fotografía como Bella Arte ha abierto la puerta a la autoexpresión y a la celebración de la mundanidad. Es una reacción post-moderna a la crítica clásica (socio-política), consecuentemente convirtiéndola en crítica a las convenciones tradicionales. En resumen, hay de todo.

Y, ¿HAY FUNCIÓN SOCIAL EN ELLA?

No sé si hay una sola, pero ‘conmover' es una palabra sexy.

¿PARA SER UN FOTÓGRAFO ARTÍSTICO, UNO SÓLO MIRA, ENCUADRA Y DISPARA?

Sí y no. Depende de la definición que escojamos para el término ‘artístico'. En la fotografía contemporánea se aplaude la conceptualización profunda y la ejecución deliberada. Por esto, el género de Street Photography , o fotografía de calle, pareciera no tener injerencia en las tendencias del documental contemporáneo. Sin embargo, algunos de los próceres de la fotografía vista como Bellas Artes trabajaron exclusivamente mirando y disparando. Creo que existe una contradicción filosófica en la postura de algunas autoridades en el tema.

EN TIEMPOS DE REDES SOCIALES, ¿EL INSTAGRAM PUDIERA SER UNA GALERÍA MASIVA E INMEDIATA?

Gigantesco. El problema con Instagram es el modo de consumo, pues, con contadas excepciones, el trabajo es exhibido fuera de contexto, y nuestra apreciación de un artista depende del juicio que le hagamos a una sola fotografía a la vez, y no a un trabajo completo. Por este motivo, es muy buena para promover nuestro trabajo comercial (dígase, nuestra aptitud a la hora de entender tendencias y producir imágenes acordes), y hacer ‘networking' de este tipo.

Y POR ÚLTIMO, ¿LA FOTOGRAFÍA DE QUÉ LE HA SALVADO?

De trabajar en zapatos de vestir.