La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Cultura

‘Roosevelt, el dogma y la pulsación inicial'

Dentro del grupo de la Escuela de Azuero, Roosevelt ha demostrado ser el menos dogmático y el más ‘indisciplinado'. Durante su brillante trayector...

‘Roosevelt, el dogma y la pulsación inicial'

Dentro del grupo de la Escuela de Azuero, Roosevelt ha demostrado ser el menos dogmático y el más ‘indisciplinado'. Durante su brillante trayectoria artística, ha registrado un sin número de momentos que nos abren la oportunidad para sostener la bizarra personalidad creativa de este exponente de la pintura panameña.

Traemos a la memoria las obras de las ‘Nidal de bichos', ganadora de la III Bienal Cervecería Nacional de Panamá-1996, que nada comparte con las angulaciones referenciales de la pintura de Rufino Tamayo, más bien se encuentran en ‘patrones' desconocidos de la pintura panameña de ese momento. Son muchos los trabajos que podríamos mencionar, como las últimas incursiones en la pintura con el color negro, donde se exalta una caligrafía pictórica rabiosa —marcada con mucha intensidad— en la que las siluetas de sus personajes ocupan prepotentemente los espacios disponibles de sus lienzos.

‘Creo que es voluntad común la espera de otra maravillosa presentación de sus obras en Panamá, que seguramente marcará otro hito importante en la pintura panameña',

ARISTIDES UREÑA RAMOS

ARTISTA PLÁSTICO

Al parecer, el vacío que procura los espacios en blanco son conquistas violentas que se deben delimitar.

Roosevelt ya abandonó definitivamente la pulsación inicial, rompiendo el cordón umbilical que le dio la luz, dejó atrás las montañas soñadoras que mecieron sus inicios. Siendo el pintor que nunca podrá caminar correctamente sobre líneas blancas, ni reglas dictadas por los demás. Esta es la fuerza que le da dinamismo creativo, genuinidad a su obra y que le permite espaciar libremente sin atajos predefinidos.

El ejercicio creativo necesita entregarse a un Dios inventivo, que nos hace surcar caminos desconocidos. Roosevelt Díaz Arosemena ya trascendió en varios senderos, regresando a nosotros siempre más fuerte y rico en sus propuestas. Creo que es voluntad común la espera de otra maravillosa presentación de sus obras en Panamá, que seguramente marcará otro hito importante en la pintura panameña.