03 de Dic de 2021

Cultura

Historia y legado en el Museo Internacional del Tenis en Panamá

Ubicado en la cancha del deporte de raqueta del Club de Golf de Panamá, protege y exhibe piezas que datan desde 1910 hasta la actualidad. Cada uno de los artículos tiene una historia que contar a los visitantes del local

Está inspirado en la historia, profesionales y momentos icónicos del tenis nacional y mundial. El Museo Internacional del tenis en Panamá, ubicado en la cancha del deporte de raqueta del Club de Golf de Panamá (CGP), ‘es el primero en su clase en Latinoamérica', asevera Víctor Santini, fundador del local.

Tiene el objetivo de ‘compartir y entender la esencia de la historia de este deporte', indica Santini.

Adornadas con raquetas que datan desde 1910, autógrafos de Serena Williams, Roger Federer y Rafael Nadal, entre otros destacados del deporte; además de recortes de periódicos, fotografías, zapatillas, gorras, bolas y caja de bolas de tenis, las paredes de la cancha del Club de Golf se convirtieron en un gran álbum custodio de piezas ‘cuyo valor emocional e histórico sobrepasa el económico', manifiesta Santini.

Santini es el director del Comité de la Disciplina en el CGP. Tiene en su haber vastos logros, entre ellos, el de haber participado en la organización del torneo Copa Davis (Zona Americana Grupo IIII), realizado en 1999 en Panamá.

Con entusiasmo, sin esconder su pasión por el deporte y emoción por culminar el proyecto inaugurado el pasado sábado 25 de mayo y en el cual colaboraron John Núñez y Jorge Vargas, profesionales del tenis en el CGP, Santini recorre el local y narra la historia de algunas de las 220 piezas que, por el momento, reposan en el museo. Domina de memoria detalles y anécdotas de cada artículo.

Colección

‘Esta es Dayton (nombre de la raqueta), fue fabricada a principios de los años 20 y donada por Walner Espinoza. Es de madera y metal, usada por nada menos que William August Larned, quien nació el 30 de diciembre de 1872 en Summit, New Jersey. Larned, con 83 años, fue el tenista de mayor edad en ganar el Open de los Estados Unidos. Entre 1896 y 1911, Larned levantó en siete ocasiones el trofeo de campeón en el Casino de Newport, Rhode Island. Su gran invento fue la raqueta metálica Dayton. Aunque no presentó todos los detalles de diseño y construcción en la oficina de patentes de los Estados Unidos, mostró a algunos tenistas, entre ellos Bill Tiden, el ‘arma' que había construido. La Dayton Steel Racket era una raqueta de marco de acero montado sobre empuñadura de madera', reseña Santini.

‘El histórico recinto resguarda la raqueta original de George V. Motta Cardoze. La Dunlop Maxply, fabricada en los años 40 y utilizada por quien fue campeón nacional de tenis en 1959, fue donada por Ernesto Motta Toledano'

El histórico recinto resguarda la raqueta original de George V. Motta Cardoze. La Dunlop Maxply, fabricada en los años 40 y utilizada por quien fue campeón nacional de tenis en 1959, fue donada por Ernesto Motta Toledano.

También es exhibida la Wilson T2000 de metal, fabricada en 1953 y donada por la familia Ariani. Es un modelo similar a la usada por Jimmy Connors (1952) llevándolo a convertirse en número uno del mundo.

La Wilson Ellsworth Vine, de madera, donada por Jan Gelabert y fabricada en los años 30 del siglo pasado. Es un modelo similar al usado por Henry Ellsworth, quien se destacó en la década de los años 30 y durante cuatro años fue el número uno del mundo.

También destaca en el museo la raqueta de tenis Lacoste, donada por Luis Carlos Cho y fabricada en Francia a mediados de los años 50. La raqueta de metal es un modelo similar al usado por Pierre Darmon, el número uno de Francia en la época. Con ella se presentó en Wimbledon en 1963. Fue diseñada por la leyenda francesa René Lacoste en 1953.

Figura también el aporte de Camilo Menasche, una Dunlop Maxply Superlight (años 70), fabricada con nueve maderas distintas.

Raúl Ordónez, extenista colombiano que ayudó a formar grandes figuras del tenis como André Agassi y Mónica Seles, confió a Santini una Head Professional de aluminio. ‘Es una de las más sentimentales para mí', confiesa el fundador del local.

Reconocidos tenistas internacionales, como Pete Sampras, Amelie Mauresmo y Gabriela Sabatini, tienen su sitial en el museo.

Una máquina de encordar de pesa de los años 70, de las primeras que salieron al mercado, también acicala la entrada del museo. ‘Es una pieza valiosa porque rescata historia. La gente en general asocia con el tenis las raquetas, pelotas y tal vez la cancha. Y estos elementos son vitales, sin ellos no se podía encordar la raqueta', afirma Núñez, quien asegura que el principal reto para abrir las puertas del museo fue ‘conseguir la historia y datos de cada uno de los elementos'.

El recorrido por el recinto transporta a sus visitantes a la historia del deporte. ‘En la entrada de la cancha tenemos memorabilia. Una pequeña réplica de cancha de tenis. Me la trajo un amigo, es de 1975 y la ganó hace unos años en Costa Rica. Tenemos piezas de muchas partes del mundo. Cada raqueta y artículo tiene su historia, tienen una razón de estar aquí', puntualiza Santini.