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20 de May de 2022

Cultura

Los policías ‘tienen una línea en el pecho que dice propiedad del Estado'

Tres testimonios, de diferentes épocas de la República, ponen en relieve situaciones que podrían desembocar en suicidio de agentes policiales. Autoridades de la Policía Nacional argumentan que dan apoyo a las unidades

Ráfagas de bala atemorizaron a los lugareños. Los impactos destruyeron una cabina de teléfono. Le apuntó con el arma a sus compañeros del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront). ‘Como pudimos lo derribamos. No fue nada sencillo, pero logramos quitarle el AK-47. Lo tuvimos que amarrar. El sargento estaba fuera de sí', rememora Pablo (nombre ficticio), exmiembro del Senafront.

Semanas antes, tras sufrir el engaño de su pareja, el sargento había recibido una mala noticia. El fallo legal fue a favor de ella. ‘Se fue con otro. Se llevó todos los muebles, solo dejó las paredes. Al llevar el caso a las autoridades, éstas la beneficiaron, pues alegó que él estaba muy poco en la casa. ¿Cómo iba a frecuentar su hogar, si vivía en Herrera y trabajaba en Darién?', alega Pablo.

El desenlace de esta escena pudo haber sido suicidio u homicidio, pero gracias a la acción de sus compañeros quedó solo en susto. ¿Pero qué situaciones afectan la salud mental de los miembros de la Policía Nacional y demás estamentos de seguridad? ¿Qué medidas se toman a favor del bienestar emocional de estos agentes? ¿Cuánto sacrifican por cuidar a la ciudadanía?

Tres suicidios de agentes de la Policía Nacional (PN) en un mes estremecieron al país. A ello se le sumó el atrincheramiento de una unidad de esta entidad en un cuartel de armería. Pese a estos hechos, las autoridades afirman que se les brinda apoyo psicológico a los uniformados.

Café Estrella entrevistó a miembros de estamentos de seguridad de diferentes épocas de la República (antigua Guardia Nacional, PN y Senafront) para conocer su visión sobre el tema de salud mental dentro de la entidad.

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‘Para dar declaraciones, se debe estar autorizado por los superiores; de lo contrario, es un cuadro (sanción) automático que te aplican y según lo que hayas declarado es la penalidad', advierte Juan (nombre ficticio), quien convencido de sus palabras atribuye los suicidios a las debilidades en la formación integral de los futuros agentes.

‘Estos casos fueron de unidades jóvenes, personas que están iniciando la carrera. Con todo esto de los Derechos Humanos, los cursos, la formación, se enfocan más en la capacitación profesional, que no está mal, pero se deja de lado la formación del carácter de la unidad. No se le trata fuerte. Cuando llega al mundo real, trabaja bajo presión. Se da cuenta de que no tiene tiempo libre para estar con la familia, que tiene una línea en el pecho que dice propiedad del Estado', detalla.

Según Juan, actual miembro de la PN, llega un momento en el que el cúmulo de situaciones ligadas a problemas familiares se dispara: ‘...se entera que la mujer, como no le dedicó tiempo, no lo quiere y él está enamorado. Empieza el desespero y la pensadera y termina suicidándose, algunos...'.

¿Vela la entidad por el bien emocional de la unidad? ‘Depende de los jefes. Hay programas, pero el superior tiene que detectar al agente y remitirlo a los psicólogos', apunta el miembro de la PN. Posteriormente, los profesionales lo entrevistan y si detectan anomalías emocionales, entra a terapia hasta que el psicólogo determine que ha culminado exitosamente el seguimiento.

Juan argumenta que las situaciones complejas son parte del trabajo, por lo que no deberían ser detonantes de hechos lamentables. ‘A todos en algún momento de la carrera nos ha pasado o nos va a pasar no poder ver a la mujer. Tiene que aterrizar y saber dónde entró a trabajar. Hay que aprender a manejar la situación. Son cosas momentáneas', sustenta.

Década de los 70 y 90

Pablo se enfiló en el Senafront en 1997. Para ello debió aprobar dos exámenes psicológicos. Lo recuerda con claridad. ‘Uno de 560 preguntas y el otro, de 250'.

‘Eran interrogantes capciosas para determinar si había tendencia suicida, de ira, homofóbica, de racismo o falta de cultura. También se revelaba nuestras reacciones frente a situaciones puntuales ', anota.

‘Distanciarlos de sus seres queridos, por tiempo prolongado, sin duda impactará negativamente la vida de esa persona, en algunos casos',

‘PABLO'

EXMIEMBRO DEL SENAFRONT

Para Pablo, quien renunció en el 2010, el suicidio en la entidad es un tema de múltiple aristas. ‘La PN, al igual que los maestros y los doctores, le exige a sus unidades que, por ejemplo, si viven en Bocas del Toro, hagan turno en Panamá. Distanciarlos, por tiempo prolongado, de sus seres queridos, sin duda impactará negativamente la vida de esa persona, en algunos casos', sostiene.

El exmiembro del Senafront aúna a esta separación, desgaste físico y emocional ‘y el bullying entre compañeros que muchas veces es usado supuestamente para fortalecer el carácter de la unidad, en ocasiones logrando lo contrario, el derrumbe emocional de la persona'

Se suma a la lista ‘la mala distribución de horas y lugares de trabajo'. ‘Hay unidades a las que mantienen siempre en zonas rojas, como Curundú, Barraza... donde pelear por su vida es la nota característica; y otras permanecen en áreas que llamábamos ‘Decameron', por lo cómodo. Me parece que esto también fractura el lado psicológico, pues se deben alternar las áreas', propone.

‘La formación se enfoca más en la capacitación profesional, que no está mal, pero se deja de lado la formación del carácter de la unidad. No se le trata fuerte',

‘JUAN'

MIEMBRO DE LA POLICÍA NACIONAL

A criterio de Pablo, el aumento del salario no compensa estas acciones que impactan las emociones del agente. ‘Sí habían evaluaciones psicológicas, pero considero que más allá de esperar que el agente tenga una conducta irregular para prestarle atención, debió existir un programa integral que los atienda. Por ejemplo, que sean entrevistados por psicólogo o psiquiatra cada tres meses. Que evalúen su situación económica, sentimental, etc...', señala.

¿Por qué los policías requieren una atención especial? ‘Ellos portan diariamente un arma en su cintura, si un civil se quiere suicidar, le costará un poco más, pero un agente, las 24 horas del día tiene la oportunidad de hacer daño a terceros o a sí mismo', declara el exagente del Senafront.

Denuncia que algunos jefes, por cobrar aguinaldos, no eran justos con los días libres de la tropa.

‘Por ejemplo, el jefe de zona del tránsito cobraba incentivos jugosos si lograba mantener esa área despejada, pero para efecto de esto era capaz de mantener tres días seguidos a una unidad allí. ¿Quién no se afecta emocionalmente si le quitan su derecho de estar con su familia y de descansar solo para que otro reciba más dinero?', cuestiona.

‘No existió atención psicológica en los cuarteles, no tocaban ese tema. Los días libres no existían; eso era a capricho de los jefes, te lo daban cuando querían y cuando querían, te retenían',

‘RAMÓN'

TENIENTE JUBILADO

‘Si se tomaban o no los días libres, era decisión del jefe', lamenta.

Coincide con esta premisa el teniente jubilado Ramón (nombre ficticio). ‘Entré en septiembre de 1969 y nunca nos hicieron examen psicológico, solo de matemáticas y escritura. No existió atención psicológica en los cuarteles, no tocaban ese tema. Los días libres no existían. Eso era a capricho de los jefes, te lo daban cuando querían y cuando querían, te retenían', dice.

‘Considero que los problemas de hoy (horarios, días libres, puestos de trabajo distantes de la familia) en la Policía son los mismos de hace 40 años atrás. La situación se ha agravado porque la formación del carácter de los muchachos no es la misma y los temas dentro se están saliendo de control', puntualiza.