13 de Ago de 2022

Cultura

El flamenco, la herencia escénica española

El baile que ha conquistado espacios en este lado del Atlántico. Noviembre es el mes de este arte que, más que un género musical, es una expresión artística rica en cultura

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En la actualidad, el flamenco forma parte de las artes escénicas con presencia en países como Chile, Argentina, Costa Rica, Japón, Colombia, Venezuela, Nicaragua y Panamá, donde existen academias que capacitan acerca de este patrimonio cultural, festividades y conmemoraciones anuales.

Para la bailaora y profesora de la Academia FBR, Beatriz Rache, el flamenco es arte y un estilo de vida. “Me enamoré del flamenco a los siete años y no he parado de bailar desde entonces”, expresó Rache, “ya son 27 años llenos de arte y baile”.

“El flamenco como patrimonio cultural e inmaterial de la humanidad representa un movimiento artístico de gran importancia en el mundo y en la formación integral del ser humano”, comentó la bailaora, quien ha llegado a representar a Panamá en presentaciones de flamenco en Disney Performing Arts Showcase, Dance in the Magic en Broadway y competencias en España y México.

La complejidad del flamenco ha sido uno de sus mayores atractivos desde sus inicios, el perfeccionamiento de los palos flamencos y los diversos ritmos hacen de esta danza una de las más completas y demandantes para los bailaores. “La complejidad del flamenco es el sentimiento del bailaor, es algo que no es sencillo de transmitir o describir y cada individuo debe saber cómo mostrarlo desde dentro siendo apoyo al cantaor”, comentó la profesora de la Academia Flamenco Panamá, Luciana Castillo, “y se debe sentir pasión al danzar”.

A pesar de requerir emociones profundas, la técnica de la danza puede aprenderse en cualquier momento con esfuerzo y dedicación. “Desde los dos años de edad se puede dar inicio al estudio del baile, de esta forma desarrollamos poco a poco el ritmo y la coordinación hasta llegar a lograr coreografías”, aseveró Rache, “es muy importante destacar que no hay límite de edad para iniciar con el estudio o clases de flamenco”.

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A través de los años, el Istmo ha sido sede de diversos festivales que realzan la importancia de la danza en todas sus variables; sin embargo, el flamenco ha desarrollado un auge prominente en la última década, despertando interés en la sociedad e identidad con las fusiones de música folclórica panameña. “Desde hace diez años podemos notar una fuerte influencia del flamenco moderno y hemos visto una gran receptividad”, aseguró Rache, “cada día vemos cómo crece la comunidad flamenca en Panamá y para mí es un honor ser parte de este movimiento cultural”.

En la juventud también ha habido mayor acercamiento a este arte español, tanto para practicarlo como para conocer de él y las influencias que ha tenido en nuestro país.

“El flamenco es la mezcla de las raíces lejanas, que son a la vez, la identidad de toda Latinoamérica”, expresó Castillo, “nos ayuda a recordar de dónde venimos, a pesar de ser de diferentes países”.

Europa no es la única fuente de aportación cultural con respecto al flamenco, los esfuerzos latinoamericanos son notables, con un colectivo imaginario comprometido a pasar a las siguientes generaciones esta danza, “Latinoamérica le ha aportado mucho al flamenco a través de los 'cantes de ida y vuelta' como las guajiras de origen cubano, la rumba con origen puertorriqueño”, destacó la profesora y bailaora de la Academia Flamenco Panamá, Paola Tamayo. “Así mismo, se aporta desde la gestión cultural que se emprende a través de espectáculos, talleres y programas educativos”.

La identidad del flamenco es indicador del avance cultural y la preservación de la historia española en la escena artística latinoamericana, que dejará su huella en las futuras generaciones dado el molde de disciplina, entrega y compromiso que esta danza envuelve en su esencia.

“El flamenco es infinito, no aburre y se reinventa constantemente”, expresó Rache, “por esto, siempre será atractivo para las personas, ya que alimenta el alma más allá de la presencia corporal”.

Esta icónica danza permite al intérprete, cantaor o bailaor, crear su identidad a través de la técnica demandante que presenta. “El flamenco es flexible, te permite crear tu propio sello artístico y hace que tu lenguaje escénico sea realmente personal”, comentó Tamayo.

En Panamá se presentarán tributos a esta danza el 14 y 15 de diciembre próximo como parte del espectáculo español 'Gitanas', que llevará a cabo la compañía FBR en el Teatro Pacific.

Primeros pasos

De la cuna cultural de España nace el flamenco, uno de los ritmos más representativos de la historia iberoamericana, destacado por ser una joya de la danza mundial y conllevar la evolución de una nación en sus cantos, palmadas y taconeos únicos.

Al hablar del flamenco no se puede categorizar en una sola cultura, aunque haya nacido en las costas sureñas de España, ya que fue creado por el pueblo como tradición en plazas y fiestas comunales llenas de mestizaje.

En la prehistoria del flamenco, cerca del siglo XV, se encuentra parte de su origen en la región de Andalucía, cerca de la ribera del Guadalquivir, donde se mezclaron las culturas romana, griega, gitana y musulmana, entre otras no documentadas.

El núcleo del flamenco se rastrea hasta la región de Granada, donde los habitantes se asentaron en el Sacromonte tras la conquista española en 1492.

Allí, los moriscos y gitanos convivían en solidaridad y celebraban matrimonios con una peculiar danza llamada zambra, que era presentada al son de palmas. Esta tradición fue pasada de generación a generación hasta convertirse en el flamenco tradicional granadino, documentado por escritores en el siglo XVIII.

Entre 1960 y 1910, se desarrolló la 'edad de oro' del flamenco donde los bailaores se hicieron notar en fiestas y reuniones del pueblo, dejando ver una nueva manera de presentar el flamenco con guitarras y demás instrumentos en plazas públicas. Para 1955 la Ópera Flamenca iniciaba con fuerza en España y varias ciudades en el mundo, lo cual dio pie al traslado de los bailes comunales a escenarios y plazas de corridas de toros.

La cultura andaluza del flamenco posicionó esta danza como un ícono europeo de más de seis siglos de existencia, nombrado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco el 16 de noviembre de 2010.