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10 de Jul de 2020

Cultura

Miguel Moreno,un declamador estrella y pionero de la cultura teatral

El actor, académico y director panameño dejó una carrera fructífera y llena de logros a sus 87 años. Aquí un breve repaso por los momentos más destacados de su trayectoria

Humanista, actor, director de teatro, y gran declamador, pero sobre todas las cosas, un gran amigo, con estas palabras recuerdan al académico Miguel Moreno. Nacido en la provincia de Los Santos el 17 de diciembre de 1932, el pasado 10 de marzo se despidió de este plano terrenal a los 87 años, dejando un vacío en quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo.

Moreno recibió la Orden Vasco Núñez de Balboa de Panamá (1982) y las Palmas de Oro de México (1983).Archivo | La Estrella de Panamá

Este dramaturgo dedicó su vida a fortalecer e impulsar la cultura teatral en Panamá.

Sus allegados lo describen como un hombre multifacético, con una voz inconfundible. Su interpretación en el escenario le hizo merecedor de múltiples reconocimientos y llegó a ser considerado por los críticos nacionales e internacionales, como 'el mejor declamador de Hispanoamérica'.

Egresado sobresaliente del Conservatorio de Música, fue discípulo de Anita Villalaz (declamación y teatro) y de Rogelio Sinán (literatura).

Obtuvo su formación académica en Europa, donde estudió filosofía y letras, teatro y periodismo.

En Madrid ofreció su primer recital internacional (1954); fundó el Teatro Experimental Hispanoamericano con el que estrenó 'La mentira' de J. de J. Martínez (1955) y el Teatro Experimental de Santander (Cantabria) con el que protagonizó 'Cargamento de sueños' de Alfonso Sastre; además, creó y dirigió el Conjunto Panameño de Madrid (1959), hizo giras por España y actuó con grandes figuras como Adolfo Marsillach y María Asquerino.

De regreso a su tierra natal fundó el Teatro-Club de Panamá (1961) con el que estrenó 'Esperando a Godot'. Desde 1962 se convirtió en el principal promotor del teatro juvenil al crear en el Ministerio de Educación el Teatro Estudiantil Panameño, con el que recorrió el país; fundó grupos escolares y fundó el Festival Nacional de Teatro Estudiantil Panameño.

“Fue un hombre que recorrió el mundo llevando cultura y arte; y en cada lugar que se presentaba, ratificaba su prestigio internacional como intérprete insuperable de la poesía panameña, española y latinoamericana, destacando siempre en los poemas afroantillanos. Definitivamente, la cultura panameña está de luto. 
Nuestro país ha perdido a un gran hombre”.
NUBIA APARICIO
PERIODISTA Y ABOGADA

Pedro Rivera, escritor y periodista, asegura que Moreno fue un profesional dedicado en cuerpo y alma a la cultura nacional. “Conocí a Miguel en los años 60. Él estaba en el apogeo de su carrera, era actor y declamador, siendo uno de los más importantes que haya nacido en el país. Su personalidad era protagónica; él organizaba recitales con mucha frecuencia. En vida era muy cotizado, respetado y querido. Los jóvenes en esa época acudían a escucharlo masivamente en el paraninfo”, recuerda.

Aunque ha pasado mucho tiempo, Rivera sonríe y rememora cómo era la convivencia de ambos en el grupo que participaba en actos culturales en la universidad.

El escritor reconoce que Miguel fue un personaje sobresaliente por su talento, y que demostró su sentimiento de patriotismo.

“Los temas que escogía para su recital tenían que ver con problemas de la sociedad panameña. Una de sus cualidades que más aprecio era su disciplina, porque es difícil encontrar esto en un artista hoy día”, dice.

Lolita Rivera, actriz y trabajadora social, describe la faceta del orador como docente. “Yo inicié en el teatro en 1962 y recuerdo cuando se fundó el Teatro Estudiantil Panameño dirigido por el profesor Moreno”.

“Miguel cultivó en todos los estudiantes el amor por el teatro y la cultura. Nos enseñó valores y la poesía. Recuerdo sus correcciones constantes al pronunciar mal una palabra. Sin duda lo voy a extrañar..., fue un buen profesor, amigo, padrino y consejero; siempre estará en mi corazón”, expresa.

Una carrera llena de logros que marcaron la vida del poeta panameño. Recibió el premio Letras Españolas y el Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró (tres veces sección teatro). Grabó en un álbum LP su comedia musical 'El triunfo de Cenicienta' (1980) y los discos de poesía Panamá defendida (1977) y Panamá en el recuerdo (1987) y en CD Gloria al centenario (2003) y Reina de corazones (2004).

Para la televisión grabó poesías a la madre (Esa cabellera blanca (1976-1983) y los programas especiales 'Poemas patrios' (1995), 'Una hora con Cervantes' (1997) y 'Poesías para niños y niñas' (2006). En radio realizó (1950-52) algunas versiones de 'Desertores' de Ramón H. Jurado, 'El príncipe y el mendigo' de Mark Twain, 'Corazón' de Edmundo de Amicis y el monólogo 'Oración a Cristo' de Papini (1977 y 2008). Además fue condecorado con la Orden Vasco Núñez de Balboa de Panamá (1982), las Palmas de Oro de México (1983) y la Medalla Pablo Neruda de Chile (2004).

Moreno fue hijo meritorio de varios distritos y jurado en festivales de cine, teatro, declamación, canto, artesanías y otros certámenes de arte, poesía y literatura. Proclamado como Artista benemérito por el Instituto Nacional de Cultura (ahora Ministerio de Cultura).

También fue artista de honor de la República por la Unap y Teatrista del Centenario por la Celid, recibió en 2008 el premio Escena a su trayectoria artística de más de 50 años en los campos del teatro educativo y de los recitales poéticos.

Nubia Aparicio, periodista y abogada, comenta que Miguel introdujo el teatro de vanguardia en Panamá al estrenar, en 1961, con gran éxito, la tragicomedia 'Esperando a Godot', de Samuel Beckett.

“Uno de los papeles más importantes que interpretó en sus años de gloria fue 'Esopo', una obra del brasileño Guillermo Fideiguero, con adaptación del propio Miguel Moreno. Tuve el honor de actuar a su lado en esa obra, en la que hice el papel de una esclava”, puntualiza.

“Fue un hombre que recorrió el mundo llevando cultura y arte; y en cada lugar en que se presentaba, ratificaba su prestigio internacional como intérprete insuperable de la poesía de autores latinoamericanos, especialmente panameños, y españoles, destacando siempre en los poemas afroantillanos. Definitivamente, la cultura panameña está de luto. Nuestro país ha perdido a un gran hombre”, manifiesta.

Por su parte, Griselda López, periodista y escritora, sostiene que la creatividad que tenía el dramaturgo en los escenarios era admirable. “Él era un excelente profesor, tenía una capacidad increíble para dirigir y entrenar a otros actores. Estudió y presentó obras en el exterior. En cada cosa que hacía demostraba el amor por el istmo”.

“Conocí a Miguel desde muy joven porque estaba en grupos literarios culturales y él era una persona que estaba muy involucrada en estos colectivos de una manera u otra. Y le agradezco, porque cuando estaba en canal 11, me ayudó a montar muchas obras de teatro con otros artistas”, expone.

López atesora que uno de los momentos más memorables de su amistad con el fallecido artista fue en 2018.

“Miguel creó junto a otras personas el premio Anita Villalaz que galardona a profesionales de diversas ramas, instituciones y oenegés. En 2018 me otorgaron el reconocimiento como periodista. Es una satisfacción que él se haya interesado por reconocer la labor que realizamos muchos en el territorio nacional”.

La escritora asegura que al catedrático le hubiese gustado que lo recordaran como docente y actor dramático. “En la historia de Panamá tuvo mucha relevancia. Lo más bello es que siempre entregó su talento y formó a las futuras generaciones. Su trabajo queda evidenciado con los múltiples reconocimientos que recibió”.

DEDICACIÓN Y TALENTO

El profesor panameño llegó a ser considerado como el mejor declamador de Hispanoamérica.

Nombre completo: Miguel Moreno.

Nacimiento: El 17 de diciembre de 1932 Los Santos, Panamá.

Ocupación: Orador, declamador, actor, director, dramaturgo, profesor de teatro y de español, dibujante, poeta, músico y coreógrafo.

Resumen de su carrera: Egresado sobresaliente del Conservatorio, donde fue discípulo de Anita Villalaz (declamación y teatro) y de Rogelio Sinán (literatura). Estudió filosofía y letras, teatro y periodismo. Fundó el Teatro-Club de Panamá (1961) con el que estrenó 'Esperando a Godot'. Desde 1962 se convirtió en el principal promotor del teatro juvenil al crear en el Meduca el Teatro Estudiantil Panameño, con el que recorrió el país. Fundó grupos escolares y creó el Festival Nacional de Teatro Estudiantil Panameño.