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06 de May de 2021

Cultura

La lucha titánica del periodismo frente a la desinformación

Este fenómeno seguirá aumentando y multiplicará los desafíos del oficio periodístico, especialmente en los países de la región cuando las fuerzas políticas se involucran en la manipulación de medios sociales, explicó el periodista veterano Jean-François Fogel

El experto llegó a la conclusión de que el mundo seguirá lleno de desinformación debido a las nuevas tecnologías.Shutterstock

En el marco de la octava edición del Festival Gabo –una actividad para periodistas que rinde homenaje al escritor Gabriel García Márquez– efectuada del 30 de noviembre al 11 de diciembre, el periodista veterano Jean-François Fogel, también miembro del consejo rector de la Fundación Gabo, marcó su postura en torno al papel del periodismo frente a la desinformación organizada.

Durante la sesión virtual dirigida a periodistas de Centroamérica y el Caribe, Fogel destacó que la desinformación ya se gestaba después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). “La desinformación es actualmente un sector económico. Existen agencias que prestan sus servicios para hacer desinformaciones. Hay periodistas que utilizan el formato de fact-checking social para complacer y convencer a su audiencia con desinformación. Igualmente hay investigadores que reciben créditos para estudiar la desinformación”.

“Del mismo modo, los políticos la utilizan para promover su trayectoria y su posición. Debemos entender que no se trata de una lucha del bien contra el mal, sino que es algo que tiene raíces económicas y políticas dentro de la sociedad”, manifestó.

Para el periodista, “la información falsa es creada con la intención de dañar a personas, grupos sociales, países...”, y el fenómeno de la desinformación seguirá aumentando y multiplicará los desafíos del periodismo, especialmente en los países de la región principalmente cuando las fuerzas políticas se involucran en la manipulación de medios sociales.

De hecho, una investigación de la Universidad de Oxford, publicada en 2019, identificó distintas iniciativas mundiales, organizadas por los gobiernos o desde la sociedad civil, para distribuir contenido engañoso a través de plataformas digitales.

“Aunque ese asunto no es nuevo, sí ha cobrado más importancia en los últimos años con la masificación de las plataformas digitales”, señaló Fogel.

La desinformación tiene una historia a lo largo del siglo XX. “Fue un asunto de gobiernos y agencias de inteligencia estadounidense y de la exUnión Soviética, que hacían competencias para crear revistas, asociaciones, congresos, algo que en esa época llamaban medidas activas”, detalló.

El experto llegó a la conclusión de que el mundo seguirá lleno de desinformación debido a las nuevas tecnologías. Por ejemplo, en muchos países, incluyendo Francia, ya existen los aparatos móviles y la conexión 5G. “El uso de redes de quinta generación que incrementará la rapidez de la navegación, también abrirá más posibilidades de navegación a la desinformación”, comentó.

“La desinformación es algo que se genera para debilitar o dañar al adversario. El autor de la desinformación no se hace más potente, sino que debilita a su adversario. Claro que esto cambió más tarde con la llegada de las redes sociales”
JEAN-FRANçOIS FOGEL,
MIEMBRO DEL CONSEJO RECTOR DE LA FUNDACIÓN GABO.

Añadió que el número de usuarios activos en las plataformas sociales seguirá creciendo y lo que comenzó entre 2005 y 2006 como espacios de nicho, en poco tiempo se convirtió en una población enorme y fragmentada. Twitter, Facebook, Youtube, Instagram y Whatsapp son las plataformas con mayor número de usuarios activos.

Un motivo

“La desinformación es algo que se genera para debilitar o dañar al adversario. El autor de la desinformación no se hace más potente, sino que debilita a su adversario. Claro que esto cambió más tarde con la llegada de las redes sociales. Actualmente lo que observamos en estas plataformas son personas que postean cosas desfavorables de ciertas personas o que apoyan a ciertos factores”, dijo.

“Por ejemplo, en el área de la salud, ahora con la pandemia se publicaron cosas como que la vacuna para protegernos de la covid-19 es una manera de ayudar al socialismo o que el virus es el socialismo”, comentó.

María José Quiceno, directora de reputación y comunicación de Bancolombia, señaló: “En esta época está de moda hablar de vacunas. Hoy hablaremos de esas narrativas que nos explican y nos permiten prepararnos para los escenarios más distópicos que nos hayamos podido imaginar, pero sobre todo de ese entorno en donde la verdad empieza a ser distorsionada por información que puede ser mal manipulada incluso, por algún tipo de emociones que empiezan a influir en el comportamiento de nuestras audiencias”, acuñó.

Según Quiceno, la idea de limpiar la internet es utópica, pero “el reto profesional que tenemos, no solo en las áreas de comunicación corporativa sino también desde el periodismo ético, independiente y de alta calidad puede hacer la diferencia alrededor de los entornos de desarrollo de nuestros países”.

Jean-François Fogel es periodista y ensayista, trabajó para la agencia France-Presse, el diario Libération, el semanal Le Point y el mensual Le Magazine Littéraire.Fundación Gabo

Por otra parte, Ruth de Solórzano, actual CEO de Crecer en El Salvador, destacó la labor que desde la organización del Festival Gabo se lleva a cabo, anualmente, siendo un encuentro de referencia para cientos de estudiantes de periodismo, periodistas y directores de medios y expertos de toda Latinoamérica.

“Esto nos anima a renovar el compromiso para contribuir a un periodismo responsable y de calidad, más ahora que esta pandemia ha demostrado la importancia de que todos en la sociedad estemos bien informados para cuidar la vida entre todos”, enfatizó.

“Nos llena de satisfacción ampliar el impacto de estas temáticas mediante la conferencia de países. Hoy estamos compartiendo este espacio con el mundo y ahora especialmente para periodistas de El Salvador, Guatemala, Panamá y República Dominicana”.

Además, “valoramos el papel de los medios y de los periodistas. Construyen democracia, inclusión social y nos dan herramientas para comprender mejor el entorno, la diversidad, y poder elevar el nivel de conversación que tenemos en nuestras sociedades y construir políticas públicas y acciones que lleven a la sostenibilidad”, concluyó Solórzano.