03 de Dic de 2021

Cultura

¿Qué hace a nuestra cumbia, tan única?

Un recorrido por la vida de la cumbia panameña, guiada por el musicólogo Samuel Robles, desde los 'bundes', o celebraciones populares en los pueblos a lo largo de la ruta entre el Caribe y el Pacífico, la música de salón y las tantas tendencias recibidas a través del mar

¿Qué hace a nuestra cumbia, tan única?
El acordeón se hizo popular en nuestra música ya entrada la década de 1940.Shutterstock

La cumbia es sinónimo de alegría, de celebración, de gozo. Y esto no es algo nuevo, ni exclusivo de Panamá, pero lo cierto es que la cumbia panameña no es como ninguna otra que habita algún país latinoamericano, desde Mexico hasta Argentina.

La cumbia panameña ha transitado diversas rutas, sobre todo a través del mar Caribe, que lae han dado esa personalidad única. El tema fue presentado por el compositor y musicólogo Samuel Robles a través de un seminario zoom ofrecido por el Instituto Smithsonian de Investigaciones tropicales.

¿Qué es cumbia y cuándo nace?

Si bien es cierto que algunos investigadores consideran la palabra cumbia como de origen bantú, lo cual ubicaría esa palabra con un origen muy antiguo, comenta Robles que el término se asocia a un género o estilo musical recién a finales del siglo XIX. Anterior a ello, algunas manifestaciones culturales observadas por oficiales burócratas y viajeros muy bien podrían ser predecesoras de la cumbia.

¿Qué hace a nuestra cumbia, tan única?
El violín era muy utilizado en el siglo XIX. Tanto así, que se llegaron a establecer talleres para reparar estos instrumentos.Shutterstock

Antes de la construcción del ferrocarril, los viajeros que atravesaban el istmo debían hacer escala en varios pueblos y las descripciones de lo que ellos veían han quedado registradas, por ejemplo: bailes que se hacían en ronda, al ritmo de tambores hechos con troncos de palma ahuecados, en el que las mujeres tenían el rol del liderazgo; ellas seleccionaban a sus parejas y las intercambiaban y las parejas bailaban aplaudiendo.

El gobernador de Cartagena menciona en una petición de la real cédula al rey Carlos III, que el obispo se queja de que hay un problema con unos “bundes”. Cuando el gobernador de Cartagena describe estos bundes es lo mismo que describe el viajero que pasa por Panamá a mediados del siglo XVIII.

“Estos ritmos conocidos en toda la región del Caribe, nacen de estas manifestaciones que no son exclusivamente de una población. Diversos grupos sociales participan de ellas y allí comienza este caldo de cultivo en el que una tradición va influyendo en la otra”, explica el músico.

De acuerdo con Robles no se puede responder realmente cómo llega la cumbia a Panamá porque esta “es el resultado de un proceso que ocurre de forma continua y que hoy todavía sigue ocurriendo”.

Los afluentes de la cumbia

Desde el avistamiento del Mar del Sur, Panamá se convirtió en un lugar de tránsito, muy importante, por ser el sitio más angosto para cruzar de un océano al otro pero este tránsito es “solamente una parte de un enorme circuito transoceánico que llega a África, llega a Europa, llega al Pacífico, llega a las Filipinas”, destaca.

Muchas de las influencias que llegan a nuestro país y que eventualmente decidimos escoger han llegado a nosotros a través del mar.

Se trata de lo que puede considerarse un diálogo discontínuo y mutuamente influyente.

También hay que recordar, como dice el sociólogo Peter Wade, investigador de la música caribeña, que toda influencia que arriba se encontrará con alguna resistencia de tradiciones arraigadas y sufrirá modificaciones.

“Cuando pienso en la cumbia y en todas las manifestaciones culturales latinoameiricanas me gusta pensar en ellas en forma de afluente”, comenta Robles.

Esto, gracias al panameño Edwin Pitre, quien en su tesis acerca de la cumbia en Panamá, describe los caminos que toma este género, como ríos. “Para mí es muy linda la idea del río, como vía de comunicación porque el agua era por donde Panamá se comunicaba”, se explaya.

Antes de que se estableciera el sistema de carreteras en el país, la comunicación se daba a través del mar y poblados como Pedasí , Purio, Pocrí y el puerto de Mensabé no solo estaban bien conectados con la ciudad de Panamá, sino con toda la región. Había lazos comerciales con islas como Jamaica, que recibía mercancías de Inglaterra y otros países.

“No se puede responder realmente cómo llega la cumbia a Panamá porque esta es el resultado de un proceso que ocurre de forma continua y que hoy todavía sigue ocurriendo”.

“Pienso yo más en afluentes, fuentes de agua que confluyen en momentos muy específicos. No va a ser siempre igual. A veces va a llegar producto de la erosión más arriba en la montaña, a veces por lluvia. Lo que ocurre es siempre cambiante y a pesar de que el afluente está allí y tiene origen de un manantial, él mismo va cambiando siempre”, ejemplifica.

La música en el Siglo XIX panameño

“Panamá era un lugar vibrante, con una independencia recién proclamada, con intentos separatistas del Estado colombiano, Panamá no dejó de ser un puente importante entre los mares y no dejó de ser un punto muy importante de comercio en el siglo XIX”, comenta el investigador.

Familias francesas y familias criollas cubanas hacían negocios y se asociaban a través de matrimonios con familias comerciantes que ya tenían negocios establecidos en Panamá y que vivían en la parte amurallada de la ciudad.

Estas familias tenían tierras, haciendas, negocios. Era una gran plaza apreciada por los diplomáticos para establecer comercio.

“Por ejemplo el cónsul Kopke de Alemania era violinista. Miembros de la familia Plicet eran pianistas y violinistas; trajeron consigo una cultura bastante importante que se unía a la cultura europea a la que ya habíamos estado expuestos durante varios siglos”, sostiene Robles. Y habíamos sido influidos también por muchas cosas que ocurrían afuera de los muros. “Tenemos menos registro de ello pero sí los hay y sabemos por ejemplo que se utilizaba el violín para la música afuera de los muros, se utilizaban instrumentos similares a la guitarra”, agrega.

A mediados del siglo XIX florece el negocio de reparación de violín, quiere decir que más gente estaba tocando el instrumento. Y se conoce que muchos violinistas que se entrenaron en Panamá, eran de la región de Azuero. Y esto es algo bastante importante por lo que va a suceder cuando el siglo XIX cambia al XX.

En este ambiente, no era raro pensar que en Panamá se bailaba la misma música que en Nueva York, en las capitales europeas y otras ciudades importantes.

“ En una noche de baile, si había 12 danzas, seis de ellas iban a ser valses y los valses iban a estar intercalados con otras danzas más características por ejemplo la polka, la mazurka (danzas polacas) y la contradanza (country dance, de origen ingles) que se bailaba en España pero que ya para este punto estaba bastante criollizada”, indica. Todo esto se registra en correspondencia de la época; se habla acerca de músicos panameños, piezas y estilos. Conocemos poco sobre ello porque los historiadores no han profundizado en el tema tanto como en la música para concierto.

Tampoco es difícil imaginar que los mismos músicos que ejecutaban en los bailes de salón, participaban en esos otros encuentros informales de los que se quejaban luego las autoridades eclesiásticas.

De la criollización nace el pasillo, o el vals criollo que viene del vals, un género que se desarrolló en diversos países del continente.

“Nuestro vals criollo, que llega a ser reconocido como un género diferente al vals, tiene varias características: Las frases son largas y son cerradas. Esas frases corresponden a cambios en la coreografía.

Y es que “danzas como la contradanza , la mazurca y la polka tenían coreografías intrincadas, eran complejas y el cierre claro de la frase hacía posible que uno supiera predecir cuándo venía el cierre para prepararse para el siguiente paso”, detalla Robles. A diferencia de estos géneros, el vals y el pasillo se bailaban sin coreografía, lo que ayudó a democratizar la danza y esto no ocurrió solo en los salones de la alta sociedad sin en las grandes haciendas en el campo, celebraciones donde participaba la elite de la provincia.

El danzón, un punto intermedio

El danzón, así como otras influencias entra por distintos sitios a la vez y en distintas formas. Una de ellas, es a través del fonógrafo, artefacto que se tornó sumamente popular a inicios del siglo XX. Así muchas personas tuvieron contacto con la música que ya los había influido pues antes del fonógrafo, hubo músicos viajando.

“Hay registros de músicos de Chitré que estudiaron en Bruselas y al regresar fueron profesores de muchos músicos de la generación de 'Chico Purio', Clímaco Batista, Toñito Sáez; era una generación que recibió de Europa un impacto de la música que ya venía criollizada: el vals de las Antillas, el pasillo y el danzón, que según investigadores, es un bisnieto de la contradanza.

“Decir que en Panamá el acordeón sustituyó al violín nos puede nublar un poco el hecho de que ese proceso también sucedió en Colombia, en Costa Rica y en Nicaragua donde se hacían valses con violín y en República Dominicana, donde el Perico Ripia'o se toca con el acordeón diatónico”.

El danzón, que se deriva de la contradanza, se diferencia de ella de varias formas. La principal es que se inicia con secciones de frases largas y cerradas, pero al cambiar, las frases se convierten en abiertas y son susceptibles a ser repetidas muchas veces. “Se presta mucho para la espontaneidad, para tocar hasta que la banda se canse o hasta que los bailarines se cansen”.

El danzón, de acuerdo con Robles, se convierte en una especie de ventana hacia las músicas urbanas que vamos a tener en el Caribe: el son, el cha cha cha y el mambo.

La influencia de la radio

Aunque la radio en Panamá tiene sus inicios casi en la década de 1940, La United Fruit Company transmitía ya en toda la región donde tenían operaciones, incluyendo Panamá, desde mediados de la década del 20 y de esa forma se dieron a conocer otros géneros musicales que venían del exterior, entre ellos, el danzón.

El investigador Peter Manuel describe entre varios de los marcadores más importantes del danzón el ritmo del cinquillo, una nota que como cierre de sección se repite cinco veces. Algo que heredó nuestra música típica.

Si se escuchan las primeras versiones de una pieza como “Los sentimientos del alma”, se podrá escuchar algo más parecido a un danzón, pero con otra influencia agregada: la percusión.

Y de esa cultura intensa de los “bundes”, nace el danzón cumbia. Había danzón en otras parte del Caribe, pero en Colombia el danzón permaneció más como el que se escuchaba en México y Cuba.

“A veces, por pensar tanto que Panamá es una zona de tránsito nos olvidamos de la riqueza que se produjo aquí y esos ritmos son ritmos que se cocinaron aquí y su influencia fue tan fuerte que el danzón cumbia no pudo evitarlo”, sugiere el investigador.

El acordeón

La llegada del acordeón no solo marcó la música panameña como se quiere creer. “Fue un fenómeno mundial, sobre todo de la región transatlántica”, explica Robles.

A los marineros les encantaba viajar con un violín, pero cuando descubrieron el acordeón, cuando se hizo popular, porque era portátil, barato, no había que afinarlo constantemente y era más sencillo de utilizar para acompañar una voz, se hizo muy popular en todo el mundo.

“Decir que en Panamá el acordeón sustituyó al violín nos puede nublar un poco que ese proceso también sucedió en Colombia y que ese proceso sucedió también en Costa Rica y en Nicaragua donde se hacían valses con violín y en República Dominicana, donde el Perico Ripia'o se toca con el acordeón diatónico”, analiza.

Este fenómeno que comienza a finales del siglo XIX solo se convierte en tendencia en Panamá hasta 1940, al mismo tiempo que sucede en Colombia. Es un instrumento comercialmente viable, además, “la música sale de los salones, comienza a derramarse hacia la danzas populares; se necesitaba que fuera más barato, que sonara mejor en las grabaciones, en las amplificaciones, que pudiera ser más eficiente y allí es donde músicos como Rogelio 'Gelo' Córdoba, cambian su violín por el acordeón y comienzan a tocar mucho del repertorio que y era popular de pasillos, valses y danzones cumbia, con el acordeón y ese es el repertorio que nos llega hasta hoy en día”, apunta.

Toda la producción que compusieron músicos como “Chico Purio” y que quedaron registradas en un pentagrama, es lo que permite que una segunda generación adopte ese repertorio hacia el acordeón y lo convierta en el género que se conoce hoy en día y lo reinterpreten.

“Gente como Toñito Sáez , y ya 'Gelo' Córdoba toca uno de esos temas y vemos que es algo que ya no suena como música de salón porque se ha tenido que adaptar al acordeón pero mantiene un fuerte componente de la percusión.

Igual que las danzas de salón, tiene al inicio estas frases largas y cerradas, pero ya al final, como el danzón, va a cambiar a frases cortas y ya se bailan como coreografía popular. Llega el momento de la repetición, conocido aquí como “rumba”, donde se introducen las campanas, con el conjunto Plumas Negras de 'Gelo' Córdoba, se adopta el timbal para entonces hacer frente al sonido más fuerte del acordeón, versus el violín y se crea esa pareja del sonido del timbal con el acordeón que es tan esencial para la música de conjunto de acordeón panameño.

SAMUEL ROBLES Un entusiasta de la música tradicional panameña Compositor, director de orquesta, educador y escritor panameño. Su música ha viajado por el mundo, siendo ejecutada o grabada por orquestas, grupos de cámara y solistas. Ha dirigido orquestas en Norte, Centro y Suramérica, trabajando principalmente con músicos jóvenes y programas de desarrollo social a través de la música. En 2018 obtuvo el Premio Roque Cordero de Composición en su versión inaugural por su obra Réquiem por los hijos del cañaveral para coro mixto y percusión - dos años más tarde repite con Cantata para un soldado, para soprano y ensamble mixto. Sus obras Sur para Banda Sinfónica, Veraguas para Orquesta Sinfónica y Danza de la Aurora para arpa han recibido mención de honor en dicho concurso. Robles ha sido profesor de la Universidad de Panamá y  Florida State University donde ha enseñado en las áreas de Literatura Musical, Dirección Musical y Teoría Musical. Actualmente esinvestigador de planta en el Cihac -AIP. Es doctor en composición musical (North West University) y posee maestrías en Musicología Histórica con concentración en música medieval y renacentista (University of Chicago) y en composición musical (University of Cincinnati-College Conservatory of Music). Es pianista y acordeonista de Los Guayas y ha participado en álbumes como acordeonista, compositor, arreglista y director.

Luego se suma el elemento de la cantalante que viene del tamborito, se incorpora y le da un sentido campesino.

Estas formas se estabilizan por varias décadas, 50, 60, 70, pero sigue habiendo innovación y nuevas tendencias.

“La cumbia tiene una cultura de innovación donde hay gente que siempre quiere salir del molde pero saben a qué mantenerse apegados, a qué aferrarse. Un gran ejemplo de eso es Victorio Vergara”, asegura Robles.

Esta cultura, basada en una competencia por ser el primero en hacer algo de una forma diferente, “es maravillosa porque es lo que hace que el género sea rico, que el genero esté conectado con el mundo. Es un género que a pesar de practicarse y casi consumirse solo aquí en Panamá, tiene elementos que vienen de muchos lugares y que coexisten”, afirma.

Los músicos son muy abiertos a esas influencias, a adaptar esas cosas a hacerlas propias y practicarlas en un contexto donde resulta fresco. Algo que de acuerdo al investigador, no es forzado.

La cumbia, concluye Robles, “es parte y producto de ese diálogo cultural discontinuo, un proceso que es flexible, favorece la influencia y permite que algo que ya influyó vuelva a influir más adelante como el danzón, primero con el ritmo del cinquillo, y más adelante, la instrumentación, el timbal.

Su origen no es atribuible ni a un solo autor ni a una sola región. En realidad, nace a través de procesos más complejos y que se dieron en gran parte por conexiones a través del mar.

En Panamá ha provocado una cultura de constante innovación, que por una parte contiene elementos que se mantienen muy ligados a las tradiciones panameñas y a las que los músicos se aferran, mientras exploran otras cosas alrededor creando a la vez una cultura diversa, algo muy universal”.

Los Sentimientos del Alma

Francisco “Chico Purio” Ramírez

Una pieza musical como 'Los sentimientos del alma', de Francisco 'Chico Purio' Ramírez, ampliamente interpretada por la voz y el acordeón de Osvaldo Ayala pudiese considerarse muy tradicional, aunque si escuchamos la interpretación de la pieza, tal y cual la compuso Ramírez, nos daremos cuenta de cuánto ha cambiado.

Y no es que esto tenga algo de malo, por el contrario, da pie para analizar las variaciones que con el tiempo ha tenido la música popular panameña, desde los inicios de la república.

Chico Purio nació en 1903, "el año en que los panameños nos damos cuenta de que parte de nuestra identidad ha sido robada y nos tenemos que comenzar a construir una identidad panameña y digo panameña entre comillas porque muchas de las cosas que comienzan a aparecer a partir de 1903, son producto de una construcción que nosotros hemos adoptado y adaptado de muchísimas influencias que tenemos desde antes", cuenta Robles.

Panamá contaba con una cultura riquísima, que correspondía en su mayoría entre las ciudades terminales del ferrocarril, Panamá y Colón. "Era una cultura vibrante y una cultura que nos fue robada, nos fue desmembrada, cuando la zona del Canal tomó ese sector para la construcción de la vía interoceánica" agrega.

Y mucho de lo que allí pasó llegó a otros lugares de Panamá cuando esta población tuvo que forzosamente abandonar esta área.

Aunque Ramírez es considerado por muchos como el padre de la cumbia, es en realidad es el representante de una generación de compositores que se destacaron en la composición de diversos géneros musicales populares en aquel momento como danzones, cumbia, pasillos valses y atravesaos, además de forma escrita, lo que aseguró que ese bagaje pasara a la generación siguiente. Esta es una de las claves de la cumbia panameña, género que con cada intérprete se mantiene en constante innovación y cambio, sin perder su esencia.