30 de Nov de 2021

Cultura

La información no funciona sin sabiduría

Para que todo funcione se debe pasar por el proceso, los datos solos no tienen sentido

Miles de artículos, cientos de charlas y gurús aseguran que “la data es muy importante”, que se debe capturar toda la información posible y que tenerla es como tener “efectivo” en la economía de hoy.

Pero la data no es más que una parte de la cadena que genera saber.

Existe en la gestión del conocimiento un esquema en forma de pirámide llamado “pirámide del conocimiento” que sirve para ilustrar, de forma simple, cómo son las etapas del proceso para adquirirlo.

En la base se encuentran los datos, que son en esencia cualquier cosa que se pueda “contar” o “medir”. Aquí la clave es tener todos los posibles, no importa si no parecen tener relevancia, lo importante en esta fase es adquirirlos.

En la segunda línea está la información, que es en esencia tomar algunos datos y darles sentido; la información permite comenzar a darle significado a todos esos datos que se han recabado.

Luego más arriba en la pirámide se encuentra el conocimiento, que es lo que se logra de tomar todas las informaciones de las que se dispone y darles contexto; aquí es cuando comenzamos a generar valor en el proceso.

Por último, y en la parte superior de la pirámide, aparece la sabiduría, que ocurre cuando el conocimiento se articula con la experiencia.

Teóricamente las personas, las empresas, los gobiernos y en general todos deberíamos buscar ser más sabios, pues esa “sabiduría” se traduce en valor. Si por ejemplo nuestra empresa desea ser la más experta en desarrollo sostenible, ser sabios en esa área equivaldría a estar usando todos nuestros datos, informaciones y conocimiento.

Para que todo funcione se debe pasar por todo el proceso, los datos solos no tienen sentido, tener mucha información sin orientación no nos lleva a ninguna parte, el conocimiento sin un contexto articulador, es un vehículo hacia la nada.

¿Qué tan sabia es nuestra organización?, ¿qué tanto hemos aprendido?, ¿qué tanto le hacemos caso a nuestros datos-informaciones-conocimientos-saberes? Creo que responder estas cuestiones sin mentirnos sería una buena forma de comenzar a diagnosticar; es cierto que en la economía del conocimiento de hoy ser sabio es ser valioso, y para comenzar de verdad a caminar por la senda de la sabiduría, debemos plantearnos de forma seria, qué tanto estamos dispuestos a invertir para lograrlo.