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17 de Ene de 2022

Cultura

Gabriel Boric y lo que su victoria podría representar para el futuro chileno

El nuevo presidente electo de Chile ha vuelto a poner a la izquierda latinoamericana en el mapa, tras la fluctuación de su mandato en diversos países. Expertos señalan el peso de Boric y sus promesas en el futuro del país sudamericano

Gabriel Boric y lo que su victoria podría representar para el futuro chileno
Boric tendrá 36 años cuando tome posesión presidencial y será el presidente chileno más joven de la historia.EFE

El pasado 19 de diciembre, el joven postulante de la extrema izquierda Gabriel Boric (Punta Arenas, 11 de febrero de 1986) ganó los comicios para la Presidencia de Chile al obtener el 55,87% de los votos, frente al 44,13% del aspirante de extrema derecha José Antonio Kast, en la segunda vuelta de las votaciones.

Luego de cambios moderados en los que Boric se dirigió a los “chilenos” sobre la protección de los derechos humanos adquiridos, la izquierda arrasó entre los menores de 30 años y ganó cómodamente entre los menores de 50 años, logrando sacar a más del 55% de votantes de sus casas, una cifra altísima desde la implementación del voto voluntario en 2012.

Pese a que Boric representó un cambio completo en las bases de la izquierda chilena, no siempre estuvo a la delantera, sino que junto a su equipo de campaña tuvo que replantearse lo que quería transmitir a los chilenos: un gobierno centrado en los derechos humanos, la anticorrupción y alejado del pinochetismo.

En solo cuatro semanas, mientras su contrincante José Antonio Kast se encontraba en una gira por Estados Unidos, Boric integró a la médica Izkia Siches, de 35 años y quien fue su compañera en la Universidad de Chile, y también líder del gremio Colegio Médico, al cual renunció cuatro días después de que la izquierda quedó dos puntos por debajo del derechista Kast.

Gabriel Boric y lo que su victoria podría representar para el futuro chileno
Gabriel Boric y lo que su victoria podría representar para el futuro chileno

La integración “estratégica” de Siches sirvió para que Boric saliera de la imagen uniforme de su coalición y diera evidencia de los cambios que plantea para la sociedad femenina de Chile. Los viajes de Siches junto a su hija de meses, en autobús, para recorrer el norte y sur del país, hizo aumentar la confianza de los votantes en Boric, ganando más de 28 puntos en Santiago, siendo Siches una de sus más fuertes voceras. “Las cosas importantes nos exigen grandes desafíos, grandes sacrificios. Hoy siento que todo es clarísimo, que miro a la cara de mi hija y sé lo que debo hacer, es mi deber”, comentó la médica en un discurso emotivo durante su recorrido recopilado por el diario El País.

Tras años de falta de participación política por parte de los jóvenes, la llegada de Boric y Siches marcó una ola positiva de integración de la juventud en los debates políticos, ayudando así a que Boric se convirtiera en el único candidato que ha sido capaz de desempatar tras el final de la primera vuelta de votación.

Así mismo, el ahora presidente electo señaló a El País que su gestión será “un gobierno con los pies en la calle” y que “las decisiones no se tomarán entre cuatro paredes de La Moneda”.

Durante su día de celebración, al ser nombrado ganador de las presidenciales de Chile, Kast fue rápido en admitir la victoria del joven candidato: “Desde hoy es el presidente electo de Chile y merece todo nuestro respeto y colaboración constructiva. Chile siempre está primero”, comentó en sus redes sociales. En su primer discurso oficial como presidente electo, Boric indicó frente a miles de simpatizantes: “Los avances van a requerir acuerdos amplios, no queremos desbarrancarnos ni arriesgar lo que cada familia ha luchado con su esfuerzo. Debemos avanzar con responsabilidad en los cambios estructurales sin dejar a nadie atrás; crecer económicamente; convertir lo que para muchos son bienes de consumo en derechos sociales sin importar tamaño de billetera; y garantizar la vida tranquila y segura”.

Gabriel Boric y lo que su victoria podría representar para el futuro chileno
Boric aumentó la participación juvenil en los comicios y abogó por los derechos de las comunidades minoritarias.AP

Boric es el primer candidato ganador que no pertenece a los dos grandes bloques demócratas (centro-derecha y centro-izquierda) que se asentaron en el poder desde 1990 en Chile. También, ha roto el récord como “el presidente más votado” en la historia del país, con más de 8.5 millones de votos –un millón más que Kast– y una aceptación en el 99% de mesas contadas durante las votaciones.

“Lo que distingue a una democracia de calidad es su mayor capacidad para resolver sus problemas de manera constructiva y su cultura de debate, y Chile tiene ese espíritu, a pesar de su desigualdad”, OLIVER STUENKEL, POLITÓLOGO

Dentro de sus promesas para el pueblo chileno, afirmó en su discurso de 10 páginas que “los motivos del estallido social” de octubre de 2019 “siguen presentes”, así también señaló que el “desarrollo económico chileno tiene pies de barro” porque “no llega a los más necesitados”; e hizo hincapié en que las mujeres serán “protagonistas” de su gobierno.

Dos años después de un estallido que abrió la puerta a la redacción de una nueva constitución, Boric se ha mantenido en el respaldo del trabajo de la convención constituyente.

Su agenda transformadora sintoniza con el sentir mayoritario de los chilenos, que tras el estallido y la pandemia han reclamado mayores derechos sociales, más presencia del Estado y “cerrar la desigualdad que no ha corregido el crecimiento económico del país en los últimos años”, según recopiló BBC.

Propuestas y expectativas

En sus propuestas se ve expuesta una hoja de ruta que busca fortalecer el papel del Estado en la economía, aumentar los impuestos a “los más ricos” y empresas de alta gama para el financiamiento de los gastos sociales, así como poner fin al sistema de pensiones “heredado” de la dictadura. Su gobierno también supervisará los detalles de la parte final de la redacción de la nueva constitución que busca erradicar el legado del antiguo mandatario Augusto Pinochet, y bajo el cual aún se define la nación.

Siendo el presidente electo más joven de la historia de Chile, tendrá 36 años cuando tome posesión oficial el próximo 11 de marzo de 2022, por lo que desde ahora estará bajo la mirada de sus votantes y el resto de la población chilena, quienes esperan que pueda cumplir sus promesas. “Si logra implementar la mitad de lo que promete, se convertirá en alguien que defina e inspire a una nueva izquierda”, dijo a la BBC el profesor asociado germano-brasileño en la Escuela de Relaciones Internacionales de la FGV en São Paulo, Oliver Stuenkel.

Hijo de la democracia, Boric se convirtió en uno de los cuatro líderes de las protestas estudiantiles que fueron elegidos para el Congreso en 2014, y siguió trabajando desde las protestas en pro de una educación gratuita y de calidad en todo Chile. En sus propuestas, el presidente electo incluyó perdonar las deudas estudiantiles, aumentar la inversión en educación y salud pública, liderar la creación de un sistema de atención que aliviará la carga de las mujeres que realizan la mayor parte del trabajo de cuidado infantil, adultos mayores y con discapacidades. También prometió restaurar el territorio de las comunidades indígenas y apoyar el acceso irrestricto al aborto.

Estos grandes pasos que Boric plantea se enfrentan a su vez a un gran camino de obstáculos, primeramente por las consecuencias de la pandemia, un Congreso dividido y la alta expectativa de los votantes tanto de la izquierda como del centro, que le apoyaron en ambas vueltas de los comicios. Siendo radical o moderado, Boric deberá afianzar una posición concreta para lograr cumplir sus objetivos en el periodo 2022-2026.

“Las expectativas son enormes. Pero Chile es una democracia superconsolidada, la más resiliente de América Latina junto con la de Uruguay, lo que facilita el trabajo de Boric”, comentó Stuenkel a la BBC, “es un país con una capacidad de discusión pública de altísimo nivel (...) Lo que distingue a una democracia de calidad es su mayor capacidad para resolver sus problemas de manera constructiva y su cultura de debate, y Chile tiene ese espíritu, a pesar de su desigualdad”.