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21 de Jan de 2020

Farándula

Las maestras de la industria

Louis Vuitton establece un puente entre los setenta y el futuro incierto. Anrealage debuta con una propuesta de tejido.

Las firmas decanas como Vuitton se enfrentan temporada tras temporada al cometido de mantener vivo la espíritu de la casa, sin perder la vigencia de sus propuestas y el ritmo de lo contemporáneo.

La fórmula empleada por Nicolás Ghesquière en esta ocasión ha sido convertir la pasarela, ubicada en la sede de la fundación de la casa diseñada por Frank Ghery, en una nave espacial y vestirla con un repertorio de vestidos cortos de aires ‘sesenteros’.

El experimento interestelar del diseñador francés recuperó la estética de la ciencia ficción con mangas cortas de hombros construidos, rayas diagonales o perpendiculares y largas cremalleras centrales. Todo ello en prendas compuestas por filamentos trenzados, que asumieron un elegante futurismo de texturas y dibujos en relieve.

DIOR, DEL SIGLO XVII AL FUTURO ESPACIAL

Con un lenguaje ubicado en un futuro ambiguo, a medio camino entre lo real y artificial, el modisto belga Raf Simons emprendió con sus prendas un viaje experimental para la próxima temporada, que partía del siglo XVIII con destino a un futuro de escenario espacial.

Así, en una espacio iluminado por un juego de espejos y butacas dispuestas en círculos, como si de las huellas de un platillo espacial se trataran, comenzó un viaje con una primera parada en conjuntos interestelares en blanco, de pantalón pitillo de cintura alta y blusa sin mangas.

A continuación, revisó el traje ‘a la francesa’, formado por falda abullonada estampada con minúsculos motivos, combinada con sencillos top de punto de tirantes; para finalizar, en casacas estructuradas, sin mangas, en fucsia, naranja, azul cielo u marino.

CORRIE NIELSEN REVISA LA TENDENCIA FUTURISTA

El metacrilato, el látex o las formas redondas fueron en los setenta la quintaesencia de la moda futurista, una tendencia que la diseñadora estadounidense afincada en Londres, Corrie Nielsen, recupera en siluetas curvilíneas extraídas de un escenario de ciencia ficción.

Tomando como punto de partida filmes como ‘Blade Runner’ o ‘The Jetsons’, los diseños se estructuran como cilindros acolchados, en ocasiones acompañados por anillos de Saturno, que giran en torno a las piernas y quedan suspendidos sobre un tejido transparente.

Con una silueta despegada del cuerpo de la mujer, y teñidos del color bronce y los brillos anacarados que reflejan las naves espaciales, la diseñadora quiso rendir homenaje con esta colección a la mujer de lo setenta, por su contribución al mundo tal y como es hoy en día.

ANREALAGE Y SU MATERIAL FOTOSENSIBLE

Es difícil adivinar lo que el futuro depara a la pasarela, pero la firma japonesa Anrealage, fundada en 2003 por Kunihiko Morinaga, ha dado un paso al frente, con un experimental debut de prendas sensibles a la luz que se transforman en vivo y en directo.

La diseñadora asiática ha propuesto una majestuosa selección de vestidos para su primer desfile en París, que, tras una veintena de segundos de exposición, ‘graba’ en el tejido el juego de luces y sombras de la iluminación.

Estas experimentales piezas dejaron paso a sinuosas gabardinas de encaje y piezas que se debaten entre la identidad clásica y lo punk , y las simetrías imposibles.

COCO CHANEL Y SU ‘GIRL POWER’

Karl Lagerfeld reina en París, y, como tal, su abanico de tendencias oscila temporada tras temporada en su propio gusto. El káiser deja el futurismo a casas más experimentales y para su decana firma opta por la explosión de color y las siluetas extraídas de las revoluciones de los setenta.

Chanel transformó la pasarela en las calles de París y las modelos en manifestantes que gritaban ‘Feminismo, no masoquismo’ o ‘No estoy de rebajas’, una controvertida puesta en escena vertebrada en torno al representativo tweed de la casa en chaquetas largas -casi hasta la rodilla- de manga corta, combinados con pantalones pesqueros con vuelta.

Faldas ‘evasé’ por la rodilla y un especial protagonismo de las blusas, conformaron parte del uniforme del ‘girl power’ revisitado por el decano diseñador, que, tras treinta años al frente de la mítica casa francesa, trata de reinventarse temporada tras temporada sin miedo al qué dirán.