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06 de Mar de 2021

Farándula

‘Soy como la Chimoltrufia'

Los personajes femeninos que creó Roberto Gómez Bolaños son fuertes, con virtudes y defectos, son el reflejo de la mujer latinoamericana

Florinda Meza fue la compañera de Gómez Bolaños por el resto de su vida, de ellos, 25 años fueron dedicados a su exitoso programa de televisión, un trabajo que Meza recuerda como muy grato, pero cargado de responsabilidades.

‘En una ocasión el Sr. Azcárraga de Televisa, en una conversación le dijo a Roberto ‘tienes unos 300millones de seguidores, es algo grandioso, ¿no sientes una emoción que te sobrepasa?' y él le respondió ‘no, siento una responsabilidad que me asusta porque lo que yo diga puede ser benéfico o dañino para mucha gente', cuenta.

Para Meza, la situación ahora es grata, pero en ese tiempo era abrumadora, daba miedo y no duda en asegurar que ‘en estos tiempos eso se ha perdido. La responsabilidad social a nadie le importa, ni en las televisoras ni en Internet'.

Florinda Meza

‘(Roberto) Escribió para mujeres y hacía para ellas personajes fuertes. Las mujeres que él dibuja no son de adorno ni en paños menores, para escenas de úsese y tírese'.

Y es que a pesar de que Chespirito era un programa cómico, sus personajes no eran establecidos al azar.

‘Roberto era un gran feminista', afirma Meza, y explica. ‘Escribió para mujeres y hacía para ellas personajes fuertes. Las mujeres que él dibuja no son mujeres de adorno, en paños menores, para escenas de úsese y tírese'.

La Chilindrina, por ejemplo, es una niña muy inteligente, fuerte, manipuladora, no es ninguna tonta. La Popis, en cambio, es ingenua pero cuando le toca, se defiende. ‘Es una niña ingenua y pura, no tonta', explica. Doña Florinda, para Meza, es un personaje ‘extraordinario, fuerte, parece villana pero es un ser humano con un sentimiento profundo de amor platónico por el profesor Jirafales y un amor sobreprotector por su hijo, tanto que no se da cuenta que le está haciendo daño'. Doña Florinda refleja aquella mujer que debe criar a su hijo sola y cubre la ausencia del padre como puede. Sin embargo, el personaje a quien Meza tiene más cariño es a la Chimoltrufia. ‘Es la mujer latina, luchadora, muy inteligente pero carente de instrucción por sus bajos orígenes, es incansable y tiene fuertes principios morales, y no nada más es de gran empuje sino que empuja a todos, hasta a sus propios jefes, les prohibe estar de inútiles. Así es la mujer latina, somos las que movemos a los hombres y somos las que empujamos las revoluciones, lo que pasa es que generalmente las estatuas son para los generales', analiza. ‘Yo soy como la Chimoltrufia', dice, pues a la hora de acometer nuevos proyectos, siempre ha sido lanzada.

EL HUMOR HOY

Aunque quien desee recordar algún episodio de Chespirito puede hacerlo gracias a los re-runs y al Internet, el programa fue producido hasta 1994 y mucha agua ha pasado bajo el puente. Los programas de humor han cambiado y de acuerdo con Meza, no para mejor.

‘Al humor de la actualidad le falta ingenio. Se van por el camino fácil o puede ser que les falte talento, porque el talento es lo que hace que tengas ingenio', declara.

Meza considera que parte del éxito que tuvo Chespirito se debe a que el programa estaba destinado a un amplio abanico de público, desde niños y adolescentes, un público muy difícil de cautivar, así como cuarentones e incluso ‘ochentones'.

Esto lo podía lograr porque el programa tenía de todo: picardía, un doble sentido pero sin burdeza, hay ingenio, hay inteligencia, crítica sociopolítica y crítica socioeconómica', asegura.

Personajes como Super Sam, el superhéroe estadounidense que resuelve los problemas no con un chipote chillón sino con una bolsa de dinero, versus el Chapulín Colorado que debe enfrentarse a cualquier peligro, aunque sea un miedoso, dejan un mensaje.

‘¿Qué es las naciones Unidas?', pregunta Chaparrón a Lucas Tañeda y este le responde ‘es como cuando vamos a ese hotel que se llama Manicomio, pero allí sí sabemos de qué estamos hablando'. También hay mensajes en el Chavo del Ocho. En un episodio el profesor Jirafales pregunta cómo se llaman los animales que comen de todo y el Chavo contesta ‘ricos'.

‘El niño se divierte con la simpatía de los personajes, la acción pero crecen y van captando todo eso.', dice Florinda.

Incluso el doble sentido está presente, pero de manera muy sutil. ‘Te cruzaste con la Chimoltrufia? Le pregunta el Botija al Chómpiras. ‘No, yo sería incapaz… soy su amigo…'.

Meza comparte un último ejemplo que hace que todos suelten una carcajada.

Le preguntan al Chómpiras dónde estaba y él responde, ‘Estaba en la farmacia a la vuelta de la esquina, la señora de la farmacia me hace el favor de dejarme dormir en la trastienda, a veces me hace el favor, pero a veces no me hace el favor, pero sí me deja dormir en la trastienda'.

‘Eso no lo entienden los niños, pero el adulto sí, pero todo es dicho con ingenuidad y sinceridad no con malicia y burdeza. Ahí radica el ingenio y por eso ha perdurado', dice con contundencia.

¿Está subestimado el poder del humor? Para Meza ese no es el problema. ‘Los humoristas están flojos, tienen que trabajar, usar su ingenio, todo se ha circunscrito a hacer programas de chistes, no hay una trama, un hilo conductor... con el trabajo de Roberto, ustedes tratan de recordarlo y no pueden, solo recuerdan que es divertido. Por qué? Porque no son solo chistes, hay una historia, aunque sea de cinco minutos. Todo el mundo está flojo y si algo requiere de mucho trabajo, desde que se escribe, cuando se actúa y se dirige es la comedia. Si yo hago un melodrama y no logro conmover la gente ve la historia y no pasa nada. Pero si yo hago comedia y no logro hacerlos reír me abuchean', concluye.