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06 de Mar de 2021

Farándula

Ira y negación tras muerte de su madre

El hijo menor de la princesa Diana ha encontrado el momento para hablar sobre el efecto que tuvo en él esta pérdida

Ira y negación tras muerte de su madre
Ira y negación tras muerte de su madre

El príncipe Enrique de Inglaterra, el que hasta hace unos años era el miembro más díscolo de la familia real británica, se ha sincerado acerca de cómo la muerte de su madre, la princesa Diana de Gales, cuando él era aún un niño le afectó más profundamente de lo que dejó entrever de cara al exterior en un primer momento, ya que su respuesta ante una pérdida tan brutal fue bloquear completamente su tristeza y cualquier otro tipo de emoción.

Eventualmente, esa actitud, que él mismo define como ‘enterrar la cabeza en la arena' y evitar pensar en su madre a toda costa, tuvo como consecuencia serios problemas de ira que desembocaron en dos años de ‘puro caos' tras los cuales decidió que era hora de buscar ayuda profesional.

‘Puedo afirmar con total seguridad que perder a mi madre a los 12 años, y reprimir todas mis emociones en respuesta durante las últimas dos décadas, ha tenido un impacto muy grave tanto en mi vida personal como en mi trabajo. Lo más probable es que en muchas ocasiones haya estado muy cerca de sufrir una crisis nerviosa, por culpa de la pena o de las mentiras y los malentendidos con los que te vas encontrando', ha revelado el nieto de Isabel II en una entrevista al podcast ‘Mad World para el periódico The Daily Telegraph .

Una de las primeras soluciones a las que recurrió el hijo menor del príncipe Carlos y Diana de Gales fue volcarse en el deporte para desahogar parte de la rabia que había acumulado durante su adolescencia y juventud.

‘Durante esos años me aficioné al boxeo porque todo el mundo me decía que era una manera muy buena de desahogar parte de la agresividad. Y fue una salvación, porque estaba muy cerca de liarme a puñetazos con alguien, así que poder darle golpes a alguien que llevaba protección resultaba bastante más conveniente', ha explicado en la misma entrevista, en la que también aseguró sin ningún reparo haber recurrido en varias ocasiones a la terapia.

Sin embargo, el príncipe Guillermo acabó percatándose de que su hermano pequeño necesitaba encontrar herramientas más permanentes para lidiar con su pena, por lo que le animó a encontrar a alguien ‘con quien pudiera hablar'.

‘Es todo cuestión de tiempo. Y en mi caso, mi hermano —Dios le bendiga— fue un gran apoyo. No paraba de repetirme que lo que me estaba pasando no era normal, que necesitaba hablar con alguien sobre ello y que no pasaba nada porque así fuera', ha recordado.

Ahora el príncipe Enrique ha convertido en una de sus prioridades su trabajo con la fundación Heads Together, que preside junto a su hermano Guillermo y su cuñada, Catalina de Cambridge, para tratar de acabar con el estigma que aún rodea a las enfermedades mentales.

‘Debido a todo el proceso por el que yo mismo he pasado en los últimos dos años y medio, ahora me tomo mi trabajo muy en serio, al igual que mi vida privada. Me ha costado sudor y lágrimas, pero ahora me vuelco en las cosas que pueden marcar una diferencia y ayudar a los demás', ha sentenciado también.