08 de Dic de 2022

Planeta

La deforestación, el enemigo

PANAMÁ. Si bien por años el fenómeno del cambio climático se ha relacionado con la emisión ocasionada por el uso de hidrocarburos, reca...

PANAMÁ. Si bien por años el fenómeno del cambio climático se ha relacionado con la emisión ocasionada por el uso de hidrocarburos, recargándose gran parte de la responsabilidad a los países más industrializados, a las naciones tropicales como Panamá, donde la deforestación es uno de los principales problemas ambientales, le cabe su cuota de responsabilidad.

Es por ello que la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCON) y la Embajada Británica iniciaron una campaña de divulgación sobre “El cambio climático y la deforestación en Panamá”, con publicaciones semanales en los principales medios escritos del país. La deforestación genera del 25% al 30% de los 1,600 millones de toneladas de gases que crean el efecto de invernadero que son liberados cada año a la atmósfera, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Según el organismo mundial, todos los años en el mundo se pierden unos 13 millones de hectáreas de bosques, la mayor parte en la zona del trópico. El carbono constituye un 50% de la masa de los árboles y, una vez talado y quemado esa materia regresa a la atmósfera.

Igualmente, se estima que más de la mitad de los bosques tropicales están en el trópico americano y como parte de esta región, Panamá no escapa a los efectos deforestación, que se exterioriza en un alza de la temperatura e inundaciones fuera de toda proporción.

El informe sobre la Economía del Cambio Climático, preparado por el economista Nicholas Stern, por encargo del gobierno del Reino Unido, destacó que una de las medidas más efectivas para combatir el cambio climático es detener la deforestación.

Por su parte, el Panel Intergubernamental de Cambio Climático de Naciones Unidas destacó que para evitar los serios impactos de este fenómeno se requiere de grandes recortes en las emisiones derivadas de usos energéticos y una completa erradicación de la deforestación.

Las razones son obvias, pues los bosques y sus suelos almacenan grandes cantidades de carbono, más que los demás ecosistemas terrestres: cerca de 300 mil millones de toneladas, un equivalente a cuarenta veces las emisiones anuales actuales, emanadas de la quema de combustible fósiles y la producción de cemento, según la FAO. Es por ello que la conservación de los bosques es clave para la mitigación de los gases de efecto invernadero y sus efectos en el clima global, pues contienen el 40% del carbono del planeta.

De ahí que en países tropicales como Panamá frenar la tala y quema indiscriminada de los bosques para su conversión en cultivos, plantaciones forestales y pastos para el ganado constituye un punto importante en la lucha para detener el cambio climático.

Stern —quien advirtió que el cambio climático es una grave amenaza global, por lo que exige una respuesta global urgente— destaca que la detención de la deforestación "sería una manera altamente rentable de reducir las emisiones"; además de iniciar programas pilotos internacionales a gran escala a fin de investigar y determinar cuál es el mejor mecanismo para detener la deforestación.