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01 de Mar de 2021

Planeta

Tesoros ocultos en el Amazonas

COLOMBIA. Entre los finalistas para ser una de las Nuevas Siete Maravillas de la Naturaleza, el publicitado concurso que aspira escogerl...

COLOMBIA. Entre los finalistas para ser una de las Nuevas Siete Maravillas de la Naturaleza, el publicitado concurso que aspira escogerlas en una votación planetaria por Internet a lo largo de varios años, destaca una aspirante latinoamericana. La Amazonía es la única candidatura compartida por nueve países y, por sus dimensiones, sobresale entre las demás aspirantes.

Por supuesto, el “pulmón del mundo” es mucho más que una maravilla de la naturaleza, pues se trata de una región de interés estratégico para el planeta entero.

El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva parece tenerlo claro, por lo que aspira a llevar una posición regional en las negociaciones de Copenhague sobre la reducción de gases de efecto invernadero, que buscarán el mes entrante un nuevo acuerdo que reemplace al protocolo de Kyoto. Para ello invitó para hacia fines de este mes a los mandatarios de los países amazónicos a la reunión en Manaos.

La Amazonía es clave por varias razones. Para empezar, desempeña un papel importante en el comportamiento del clima, pues la vegetación absorbe el carbono que producen, entre otros, los automóviles y las fabricas. Se calcula que los árboles amazónicos absorben al menos un 10% de las emisiones globales de dióxido de carbono, y la mitad de los bosques tropicales están en esta región. Pero por el lado negativo, la deforestación y quema de bosques produce cerca de un 20% de los gases de efecto invernadero. Pero además del tema climático, la Amazonía es fundamental por su biodiversidad, que la convierte en la mayor reserva del mundo Esa riqueza le da un enorme potencial, por ejemplo, para el desarrollo de medicinas, pues es mínima la cantidad de plantas y animales que han sido estudiados.

Adicionalmente, posee un quinto de las reservas de agua dulce del planeta. Por lo anterior, muchas miradas se dirigen al Amazonas y, particularmente, al gigante suramericano, que alberga el 65% del territorio amazónico. “Ningún país tiene una papel más grande en el proceso de reversar el impacto del calentamiento global que Brasil”, ha declarado Lula. Pero el tema tiene tanto una dimensión ambientalista como una político-económica. De hecho, Lula ha sido acusado por los ecologistas de hacer poco por preservar el medio ambiente. Es muy recordada la renuncia en 2007 de la carismática Marina Silva, amiga de Lula y entonces ministra del ramo, después de haber perdido varias batallas políticas.

En el seno del gobierno brasileño, aseguran varios observadores, que se da un choque entre los sectores que apoyan el desarrollo económico y la defensa de la soberanía en primer lugar y los que dan prioridad al medio ambiente. En cuanto a lo primero, desde hace muchos años en sectores brasileños existe el temor que manos extranjeras se apoderen de sus riquezas en su vasta y en gran medida despoblada Amazonía. Por eso desde los años 60 Brasilia llamó a colonizar el territorio, sin pensar en los efectos de la llegada de miles de campesinos que ahora son responsables de destruir el medio ambiente.