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29 de Oct de 2020

Planeta

“Hongoaventuras” en Isla Galeta

PANAMÁ. Nunca se es muy joven para emprender una investigación. Este es el legado que seis emprendedores estudiantes, entre los quince y...

PANAMÁ. Nunca se es muy joven para emprender una investigación. Este es el legado que seis emprendedores estudiantes, entre los quince y dieciséis años de edad, de la escuela Eben-Ezer de Colón, nos dejan, luego de enfrentar los peligros de la selva húmeda y salada para satisfacer su curiosidad: descubrir la diversidad de hongos de Galeta.

Todo se inició hace un mes atrás con una propuesta que dos profesores de biología de la escuela presentaron al Instituto de Investigaciones Tropicales de Panamá (STRI, por sus siglas en inglés), para que la ONG respaldará el proyecto dice Shaddiell Spada, uno de los jóvenes que participaron en el estudio. Con una sonrisa dibujada en los labios el joven dice que la respuesta no hizo esperar.

El STRI otorgó una beca a los estudiantes para cubrir los gastos de la investigación usando como base de operaciones la estación científica de Galeta. El entusiasmo del grupo dejó atrás el temor por desafiar la naturaleza. Fueron cuatro largos días en donde hubo de todo dice Shaddiell.

LA AVENTURA

Una mañana con brisa fuerte y sol de verano emprenden la aventura, en compañía de dos de sus profesores, puestos de jeans y sweters usando sólo plumas, lápices y papel como únicas herramientas para la investigación. La idea era anotar los colores, variedades y características y cantidad de los hongos en los bosques de la isla para determinar la diversidad explicó un profesor.

La adrenalina empezó a correr por la venas de los jóvenes desde el primer momento. Buscaban evidencias de hongos por todas partes. Aquel adagio que cita “el busca encuentra”, no tardó en cumplirse. Cientos de organismo aparecieron ante la mirada sorpresiva de los estudiantes. “Cuando hablaba de hongos sólo pensaba en el típico paragüita de sapo, pero, descubrimos que los hay en todas las formas y colores e incluso venonosos” dice Shaddiel.

Pero, esto no los asustó. Día tras día la búsqueda se intensifica, pero, preveniendo los peligros a los que se enfrentaban. Estos no demoraron en llegar recuerda con cara de susto Shaddiel, al recordar que de regreso un día las aguas lo cubrían hasta la cintura. Más grande fue el susto cuándo se encontraron con cuatro lagartos mirándolos de frente. Los reptiles se sumergieron al percibir la presencia humana, “vienen por nosotros” pensó el joven estudiante.

Pero, Stanley Heckadon Moreno, del STRI pensó distinto “no será que los lagartos pensaron que iban por ellos” dice mientras sonríe este innegable amante de la naturaleza caribeña.

Los resultados de la investigación culminaron con el hallazgo de 20 especies de hongos en los manglares y 100 en los bosques adyacentes y con el deseo de repetir la hazaña puntualizó Shaddiell.

La labor despertó la curiosidad de los profesores por descubrir los insectos que habitan en estos bosques. Para lograrlo preparan una propuesta al STRI, organización que ofrece becas anuales a las escuelas para desarrollar curiosidad científica de los estudiantes.