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03 de Mar de 2021

Planeta

El refugio de los aulladores

PANAMÁ. Luego de treinta y tres años de haberse realizado el primer censo de monos aulladores en Barro Colorado, en la capital de Panamá...

PANAMÁ. Luego de treinta y tres años de haberse realizado el primer censo de monos aulladores en Barro Colorado, en la capital de Panamá su población no ha disminuido, pero, tampoco ha aumentado.

El último informe de la especie —realizado el paso mes de marzo de 2010— reveló que la población de la especie no ha cambiado desde entonces, según Katie Milton, científica de la Universidad de California en Berkeley e investigadora asociada del Smithsonian.

Hay unos ,200 individuos en 65 grupos muy cercanos unos a otros, dijo Milton, quien dirigió la investigación de campo.

LA EXPERIENCIA

Una madrugada de verano un grupo de voluntarios con linternas y brújula en mano se adentraron a la espesa selva tropical de Barro Colorado, un sitio que desde hace 100 años aporta datos sobre la diversidad biológica de los bosques tropicales del Istmo de Panamá.

El rocío de la madrugada, el canto de las aves y la pesadez de la selva eran los únicos compañeros de los aventureros.

Los exploradores habían dispuesto descubrir cuántos monos aulladores había en las entrañas de la selva tropical. Así decidieron dispersarse a los 35 puntos de referencia preestablecidos en un mapa, donde se seguró que los aulladores saldrían a su encuentro.

Poco antes de salir el sol, los primeros monos aulladores se unen en un coro de aullidos, ladridos y rugido. Es probable que observaron a los extraños y alertaron al resto de la manada de la presencia humana.

Desde los diferentes puntos los voluntarios aprovechaban la ocasión para registrar las direcciones y el tiempo de las vocalizaciones de los aulladores.

Los primeros rayos del sol empezaron a colarse a través de los frondosos árboles de la selva. El momento de regresar llegó.

De ida al laboratorio científico que existe en Barro Colorado los aventureros tomaban datos sobre la ubicación de los grupos de monos.

“Me llamó mucho la atención la atención que los voluntarios quieran levantarse a las 4:00 de la madrugada a través del bosque oscuro durante una hora o más” para hacer el conteo, señaló Milton, quien también dirigió hace 33 años la investigación.

Fueron dos intensas madrugadas contando los monos aulladores de la Isla de Barro Colorado. Los resultados fueron similares al año 1977. “No pareciera que los aulladores hayan sufrido de ninguna enfermedad enfermedad devastadora y de ningún problema castastrófico durante las últimas tres décadas”, puntualizó la científica.

LOS VOLUNTARIOS

Ecologistas, estudiantes de la Universidad de Panamá, científicos, miembros de la Policía ecológica y becarios del STRI participaron de la iniciativa.