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15 de Apr de 2021

Planeta

Un extraño atentado

CARACAS. El jueves de la semana pasada el terrorismo regresó a Bogotá. A las 5:27 de la mañana un carro bomba cargado con más de 50 kil...

CARACAS. El jueves de la semana pasada el terrorismo regresó a Bogotá. A las 5:27 de la mañana un carro bomba cargado con más de 50 kilos de anfo estalló en la carrera séptima con calle 67, justo al frente de las instalaciones donde funciona la cadena Caracol Radio. La detonación dejó seis heridos y, según las cifras oficiales, produjo destrozos materiales en 1.100 apartamentos del sector.

El ataque terrorista causó desconcierto. Desde hace varios años, la capital de la República no sufría un atentado de esas características. Bogotá estaba relativamente blindada contra este tipo de acciones por parte de la guerrilla. Los frentes que rodeaban la ciudad habían sido prácticamente desarticulados por la fuerza pública, y los intentos de ejecutar acciones por parte de comandos guerrilleros adscritos a redes urbanas o a columnas móviles enviados desde otras zonas del país generalmente eran frustrados, gracias a una eficaz acción de la inteligencia del Ejército o la Policía, que lograban neutralizar los golpes y arrestar a los terroristas.

En los últimos tres años, por encima de cualquier otra ciudad del país, Bogotá se había convertido en un lugar donde las FARC prácticamente no tenían margen de maniobra. Por eso sorprende el atentado de la semana pasada. Pero no es lo único. Una hora después de la explosión, llegaron hasta el lugar el presidente Juan Manuel Santos; el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera; el ministro del Interior y de Justicia, Germán Vargas, y la cúpula de la Policía. Tras rechazar enfáticamente el ataque, ninguno de los funcionarios se apresuró a señalar a las FARC como responsables, una actitud prudente que se extendió durante los siguientes días y que, de paso, contrastó fuertemente con lo que ocurría durante la era Uribe, en la que primero se señalaban responsables y después se investigaba. No obstante, no deja de ser llamativo también el momento político en el que ocurrió el atentado. Hace tres semanas el jefe de las FARC, Alfonso Cano, divulgó un video en el que abría la posibilidad de buscar un acercamiento con el Gobierno del presidente Santos. La propuesta fue acogida por el nuevo dirigente, que dejó abiertas las puertas de un eventual diálogo con condiciones. Los recientes anuncios del presidente Santos no han caído nada bien entre estos fanáticos. La puerta del diálogo que abrió con Cano, sumado al restablecimiento de relaciones con Venezuela han generado inquietud. El carro bomba estalló 48 horas después de la cumbre entre Santos y Hugo Chávez, en la cual quedaron superadas profundas diferencias y las relaciones entre ambos países adquirieron una nueva dinámica.

No es descartable que lo que el ex presidente Virgilio Barco llamó las ‘fuerzas oscuras’ esté tras el ataque con la intención de enviar un mensaje al nuevo gobierno y tratar de torpedear cualquier intento de paz con las FARC o con Chávez.