28 de Oct de 2021

Planeta

El eslabón perdido en la evolución de las serpientes

FRÁNCFORT. El rompecabezas de la evolución de las serpientes parece completarse con el hallazgo de una pieza clave. Se trata del fósil d...

FRÁNCFORT. El rompecabezas de la evolución de las serpientes parece completarse con el hallazgo de una pieza clave. Se trata del fósil de un lagarto de siete centímetros dotado de extremidades de la época del Eoceno que podría arrojar datos muy valiosos sobre estos reptiles, según información publicado por el portal electrónico www.mundo.es.com.

Los restos encontrados en Alemania son la prueba que se requería para comprobar que los lagartos y culebras sin patas fueron desarrollándolas de una forma independiente, señalaron los científicos.

Los restos del lagarto que vivió hace 47 millones pertenecen a los anfisbenios, clase de reptiles conocidos como ‘culebras ciegas’, y fue bautizado como ‘Cryptolacerta’.

Los anfisbenios son un tipo de lagarto sin extremidades adaptado a vivir en el subsuelo que se caracteriza por tener un cuerpo similar al de las serpientes y un cráneo reforzado de gran dureza que le permite excavar en la tierra.

El estudio, publicado en el último número de la revista Nature por investigadores del Museo de Historia Natural de Berlín y la Universidad de Toronto (Canadá), arroja luces sobre el controvertido origen evolutivo de esas culebras.

Los estudios de filogenia molecular indican que los anfisbenios están relacionados con los lacértidos —lagartos de tierra de cuerpo pequeño y cuatro patas entre los que se incluyen las lagartijas y los lagartos comunes—, mientras que las pruebas morfológicas sugieren que estarían emparentados con las serpientes y otros reptiles sin extremidades, según la agencia de noticias EFE.

El fósil hallado por el grupo del investigador Johannes Müller en el sitio fosilífero de Messel (Alemania), una cantera abandonada a unos 35 kilómetros al sureste de Fráncfort, combina características tanto de los lacértidos como de los anfisbenios, lo que apoya la hipótesis de que ambos grupos descienden de un ancestro común.

El descubrimiento indica asimismo que el cuerpo alargado y la ausencia de extremidades son características que se desarrollaron de forma independiente en los anfisbenios y las serpientes.

EL ESTUDIO

Para evaluar los restos fósiles del cráneo del lagarto, los científicos utilizaron una topografía computarizada de rayos X.

Los resultados del estudio del ‘Cryptolacerta’, al igual que el de otros lagartos, fueron comparados con los resultados de ADN de otras especies de lagartos y serpientes vivientes. Esta evaluación determinó que el cráneo tenía similitud con los lagartos gusanos.

Las serpientes, por su parte, tenían más características asociadas con el dragón de Komodo.