Temas Especiales

30 de May de 2020

Planeta

Animales se mudan a la urbe

PANAMÁ. Aunque no es algo nuevo, sigue sorprendiendo a los curiosos. Encontrarse con animales silvestres en una ciudad donde los automóv...

PANAMÁ. Aunque no es algo nuevo, sigue sorprendiendo a los curiosos. Encontrarse con animales silvestres en una ciudad donde los automóviles transitan a 80 kilómetros por hora, donde enormes edificios se yerguen hacia la luz y donde transitan miles de ciudadanos, no es casualidad.

A menudo se reporta la presencia de uno de ellos. Ayer, precisamente frente a la mirada de más de un centenar de obreros, un lagarto —que bien podría exceder las mil libras y medir tres metros de largo— descansaba como un rey en su aposento en las aguas del río Matasnillo, en Calle 50. Era un ‘lagarto inteligente’, porque se encontraba cerca de un edificio que lleva este mismo nombre, comentó un periodista de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM).

En la posición en que estaba es probable que viniera de la costa donde debe habitar y es probable que estuviera haciendo la digestión en las aguas del Matasnillo, ‘porque no se movía’, comentó una fuente. Aún así, un curioso estaba decidido a cazarlo usando como carnada un muslo de pollo, pero el reptil fue indiferente a la trampa.

No es el único que visita la ciudad en estos ciudad. Hace una semana una llamada a uno de los directivos de La Estrella alertó sobre la presencia de dos tortugas marinas que al parecer ‘habían sido excluidas del Club Unión’, porque se encontraban en la parte trasera de este centro privado que hace frontera con el mar. ‘Estaban muy cerca de la cancha de fútbol del club, una de ellas estaba rodeada de gallinazos, la otra parecía acompañarla’ en su agonía, relató Roberto Velásquez.

Pero, es larga la lista de los animales que se desplazan hasta la ciudad porque sus espacios han sido destruidos por el desarrollo urbano, contribuyendo a empeorar el tráfico y a pesar del riesgo de morir a manos de personas que se sienten ateemorizados por su presencia o por los autos que transitan. Hay desde ardillas que recorren los cables eléctricos y hasta se los comen, aunque en muchas ocasiones terminan electrocutadas. Encontrarse con un ñeque corriendo entre los pocos árboles que quedan es completamente normal para los panameños.

Los monos son otros ani males que por su curiosidad nata arriesgan la vida en la ciudad. En los reportes de la ANAM aparecen desde serpientes, gato solos, mapaches, perezosos y osos hormigueros encontrados en la urbe.

El panameño común considera a estos animales ‘invasores de la ciudad’, pero en realidad no lo son. Los lugares que a menudo recorren fueron antiguamente zonas cubiertas de bosques y de manglares, donde ellos encontraban calor, alimentos y hogar donde descansar, pero hoy en día esas áreas son habitadas por humanos.

Las construcciones los ha despojado de sus hábitats y muchos han tenido que migrar a otras zonas, aunque algunos se ven obligados a compartir con humanos los altibajos de la vida en la ciudad.