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20 de May de 2022

Planeta

Biomuseo 2.0

A casi cinco años de su inauguración, el Museo de la Biodiversidad estrena las tres galerías con las que completa su oferta principal. Se trata de los esperados acuarios, la red viviente y Panamá es el Museo. También se hicieron mejoras en salas existentes

Faltan pocos días para que las nuevas galerías del Biomuseo, que completan la estructura original que planteó Frank Gehry, abran sus puertas al público. Las expectativas son altas, pues en la apertura de la primera fase quedaron establecidos los altos estándares con los que se maneja el museo. Y mucho más interesante es saber que no se trata solo de tres nuevas galerías, sino que también se han hecho algunas adecuaciones a las galerías ya existentes, con nuevos elementos interactivos y maneras diferentes de contar las historias. Se presenta una versión completamente renovada.

La Estrella de Panamá participó en un completo recorrido por el Biomuseo para conocer sus nuevas salas.

El proyecto, comenta Deyanira Álvarez, asistente de comunicaciones, incluye un nuevo edificio para la recepción de los peces que luego serán introducidos en los acuarios del museo.

Allí permanecen de 3 a 4 semanas para adecuarse a su nuevo hogar. También se han hecho adecuaciones al Parque de la Biodiversidad, espacio verde que rodea el museo, una Galería Viviente con nuevos jardines que con las lluvias de mayo luce espectacular.

No acercamos al Atrio, entrada a las exhibiciones del Biomuseo. "Tenemos año y medio de estar activamente trabajando en este proyecto, ya vamos a inaugurar después de tanto tiempo de espera", dice Álvarez. Lo cierto es que la expectación está desde los casi cinco años que tiene abierto el Biomuseo. Los tanques para los peces estuvieron vacíos por años esperando este momento. "Tuvimos unos atrasos, íbamos a inaugurar en abril, pero como los peces son seres vivos y tenemos que recrear un ambiente natural, no es algo sencillo, pero todo marcha como debe y sí vamos a inaugurar el 22 de mayo", asegura.

A partir del 23 de mayo, el público podrá conocer el Biomuseo renovado, con los mismos precios y programaciones gratuitas de un fin de semana al mes. "Lo que cambia es que ahora tendremos la historia completa", afirma.

Y claro, habrá otras exposiciones temporales, hay que tener en cuenta que "la historia de un museo nunca debe estar completa", dice Álvarez.

Después de la pared que destaca a los grandes donantes que han permitido que el Biomuseo esté abierto al público, se inicia el recorrido de la primera galería.

Hay pantallas interactivas nuevas que dan la bienvenida al visitante, el sistema de audioguías está siendo reestructurado así como la página web que ofrecerá acceso a los contenidos en audio para que puedan ser escuchados desde un smartphone.

De igual forma, todo el contenido está en las pantallas y hay guías en todo el recorrido para responder cualquier inquietud.

Se escucha el zumbido de una diversidad de insectos. Estamos en la Vitrina de la Biodiversidad, a la que se le han agregado réplicas de animales. La galería muestra al visitante que hay vida en todas partes, ya sea en la profundidad de mar, en el bosque y también en la ciudad

"La base de la historia se mantiene, qué es biodiversidad y para qué la necesitamos", explica. La respuesta es simple. Para todo, para sobrevivir.

Hay un semáforo del estado de la biodiversidad. Los colores de cada espacio, una muestra corta de la cantidad de especies que habitan el país deja claro que hay muchas amenazas y especies vulnerables y en peligro.

Continuamos por una de las galerías favoritas del público: Panamarama.

Se hace un recorrido por los ecosistemas de Panamá, a través de un sistema de videos multidimensional que nos deja la impresión de haber estado en el medio de la selva o en el mar, a merced de los elementos.

El surgimiento del Istmo explica cómo los elementos naturales, a lo largo de muchísimos años, fueron creando el Istmo de Panamá. "Todo lo que no está cubierto con un vidrio, se puede tocar, lo que queremos es que la gente toque, sienta, conozca de primera mano la historia. Nos gusta alejarnos de la idea de que en el museo no se puede tocar nada, aquí todo es interactivo", aclara Álvarez.

Los visitantes pueden marcar en un sismógrafo su propio terremoto, palpar los diferentes tipos de formaciones rocosas que demuestran que Panamá tiene origen volcánico.

Hay colores más vivos en la sala, pantallas más grandes que hacen que grupos completos puedan compartir la experiencia.

De allí pasamos a El Gran Intercambio, con sus réplicas de tamaño real de animales que transitaron de norte a sur o de sur a norte el continente, tras el surgimiento del istmo.

La Huella Humana es la galería abierta en la planta baja del Biomuseo , y que muestra la llegada de los seres humanos a Panamá y su desarrollo social y cultural hasta el día de hoy: cómo vivían, cómo se comunicaron, cómo transportaron plantas y alimentos de un lado al otro.

GALERÍAS EN ESTRENO

Finalmente, llega el momento de conocer las nuevas galerías.

El ala que estuvo desocupada hasta hace poco comprende tres galerías. Se abren las puertas y entramos a Océanos Divididos, que muestra cómo el surgimiento del istmo de Panamá hace que la vida evolucione de formas distintas en el Pacífico y en el Atlántico: cambia el clima, cambian las corrientes marinas.

Panamá generó más cambios dividiendo los mares que sirviendo de puente, "el impacto fue mayor", destaca Álvarez.

Pantallas interactivas y maquetas explican la importancia de ecosistemas como los corales y los manglares, pero las estrellas de la galería son los enormes acuarios que albergan peces del Océano Pacífico y del Mar Caribe.

"Los grandes tanques son una réplica de los ecosistemas de ambos océanos para mostrar la diferencia que hay entre ellos", cuenta Álvarez.

Aunque los tanques estaban instalados desde la construcción del edificio, tomó algo de tiempo crear el sistema de soporte de vida, instalar todas las tuberías y cableados, sin mencionar el llenado de los tanques.

"Se hicieron pruebas al agua de la bahía de Panamá, pero no es apta para la vida. Debimos traer el agua desde el archipiélago de Las Perlas, unos diez viajes", relata nuestra guía, al tiempo que explica que los peces provienen de aguas panameñas.

"Ninguna de las especies está en peligro de extinción y provienen de su hábitat natural en aguas panameñas. Se capturaron bajo estrictas normas de procedimiento de zoológicos y acuarios y tomando en cuenta procedimientos de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá. En Panamá no hay normativa para acuarios, pero se ha ido armando una normativa basándose en algunas internacionales y en el uso de mejores prácticas", establece.

Los corales de los acuarios son réplicas hechas de un material parecido al silicón, que no es tóxico para los peces. Las réplicas se crearon junto al Instituto Smithsonian y son exactas a especies que existen en nuestras aguas. También hay pantallas táctiles que explican las diferencias de cada ecosistema.

La mudanza de los peces se inició hace unas cuatro semanas en el tanque del Pacífico. El día del recorrido recién iniciaba la inclusión de peces en el taque del Caribe.

Cuando la inserción de los peces, que se da poco a poco, esté completa, se espera que haya unas 85 especies del Pacífico, unos 450 individuos, y 63 especies del Caribe, 530 individuos.

El Biomuseo cuenta actualmente con un equipo de expertos en manejo de acuarios que se suman al equipo humano del museo.

El recorrido continúa en la galería La Red Viviente.

"Venimos de la profundidad del océano a la selva tropical húmeda, Se trata de una escultura que mide 15 metros de alto y fue creada por la empresa responsable de El Gran Intercambio", continúa.

La historia fue ideada y curada por panameños. Es sobre un higo que se encuentra en la isla de Barro Colorado. La historia se documenta en estudios realizados en la isla ubicada en el lago Gatún.

"Cuenta la historia de interdependencia en un bosque tropical, cómo conviven todas las especies", relata Álvarez.

Hay pantallas interactivas que tienen sistema de sonido. Una de las historias narra cómo un perico se roba las semillas de las plantas, cómo las arrieras encuentran su comida y cómo esta, al caer en otro lugar, se convierte en un hongo.

"La historia principal es sobre cómo se poliniza una especie de higo que puede ser polinizado solo por una especie de avispa. por lo que no importa lo pequeña que sea una especie, es igual de importante en el ecosistema, por ello el tamaño tan inmenso de la escultura", sostiene.

Si se observa detalladamente, podrá encontrar un murciélago que se come una fruta, una boa que está detrás del murciélago y un tigrillo detrás. Esa es la red viviente. Y desde allí, a través de amplios ventanales se puede observar cómo ocurre lo mismo afuera en la naturaleza.

Con Panamá es el Museo concluye el recorrido por el renovado Biomuseo. Es una sala completamente tecnológica en la que los visitantes, al posarse sobre un icono de los que aparecen en el suelo, serán retados a realizar "misiones" o aventuras en Panamá. Se elige la "misión" en una pantalla y si el visitante decide aceptarla, será gratificado con una fanfarria y las indicaciones sobre dónde puede hacer la aventura. Una base con la forma del istmo de Panamá muestra imágenes de distintos lugares, solo resta salir y conocer. "Ya viste qué es Panamá, ahora ve y conócelo y disfrútalo, sal a vivir Panamá", insiste Álvarez.

Completamos la visita con una caminata por la Galería Viviente, espacio que, a diferencia de un jardín botánico, se deja a merced de la naturaleza. Un estanque ha traído una vida diferente, especies de animales han colado semillas nuevas... así es la naturaleza, hay que disfrutarla y vivirla.