03 de Dic de 2021

Planeta

La bahía de Parita, un sitio clave para la migración de aves

A este lugar, ubicado en la península de Azuero, llegan anualmente cientos de aves playeras que se ven amenazadas por el hombre. De acuerdo con expertos, a través del Programa de Becarios para Soluciones Costeras se están implementando estrategias para abordar los desafíos costeros en toda la ruta migratoria del Pacífico

La bahía de Parita, un sitio clave para la migración de aves
Se han contabilizado más de 14 mil aves playeras en la bahía de Parita.Cortesía

Gracias a su posición geográfica, Panamá se ha convertido en un sitio clave durante la migración de cientos de aves, especialmente porque su rica y extensa biodiversidad les brinda refugio y alimento durante su estadía o paso.

De hecho, internacionalmente el istmo se encuentra entre los sitios más importantes dentro del hemisferio occidental, de parada de aves playeras migratorias, de las que según expertos se han contabilizado en un solo día más de 14 mil en la bahía de Parita, siendo este el segundo lugar, después de la bahía de Panamá, más importante del país para las aves migratorias.

Sin embargo, estos puntos estratégicos para las aves se están transformando producto del desarrollo humano, que no ha considerado mantener un equilibrio con los ecosistemas costeros, resultando en una disminución de aves costeras a lo largo del Pacífico americano.

Por ello, para equilibrar las necesidades de los ecosistemas naturales y el desarrollo costero, se necesita el conocimiento multidisciplinario y el trabajo en conjunto de diversos sectores.

La bahía de Parita, un sitio clave para la migración de aves
Árboles de mangle emergiendo del litoral areno-fangoso.Cortesía

Andreina Pernía, representante del Centro Regional Ramsar (Creho) y coordinadora del Programa Bahía de Parita, indicó a La Estrella de Panamá que uno de los grandes impactos que sufren las aves migratorias playeras es la ausencia de límites en la planificación territorial basada en los ecosistemas, así como también los impactos generados por el cambio climático y el cambio del uso del suelo y el desarrollo urbano. “De ahí la necesidad de trabajar o establecer alianzas para promover un desarrollo urbano sostenible, con todos los sectores dedicados a la conservación de las especies, como la Sociedad Audubon de Panamá, el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (Stri), las universidades y el gobierno, en este caso el Ministerio de Ambiente (MiAmbiente), a fin de que se pueda lograr una mayor protección del área donde viven o transitan estas aves”, detalló.

Según Pernía, quien también es arquitecta y becaria del Programa de Becarios para Soluciones Costeras del Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell en Nueva York, la bahía de Parita es una zona de paisaje compartido, donde se realizan actividades agrícolas, ganaderas, camaroneras, salineras y turismo de playa, que de una u otra forma impactan en la calidad de vida de estas especies.

“Además, posee áreas de humedales que sirven de hábitat para especies de flora y fauna, entre las que destaca una gran cantidad de aves playeras que migran y se reproducen en este lugar. Estamos investigando los sitios costeros que requieren mayor restauración a fin de encontrar una mejor armonización del paisaje natural con el cultural”, dijo la coordinadora.

A su vez, matizó que todos los años cientos de aves playeras, como la agujeta piquicorta (Limnodromus griseus), el playero aliblanco (Tringa semipalmata), la cigüeñuela de cuello negro (Himantopus mexicanus) y el zarapito trinador (Numenius phaeopus), entre otras, llevan a cabo unas de las migraciones más largas en el planeta y el 60% de su población depende de la bahía de Parita, en donde se han podido censar más de 14 mil individuos de aves en un solo año, lo que convierte a este sitio del Pacífico panameño en una ruta de gran importancia para la biodiversidad.

La bahía de Parita, un sitio clave para la migración de aves
Más del 60% de su población migratoria de Limnodorus grisaceus depende de la Bahía de Parita.Cortesía

Yenifer Díaz, oficial de Proyectos en la Sociedad Audubon de Panamá y especialista en aves, detalló a este medio que la bahía de Parita es el segundo sitio más importante para la migración de aves playeras en Panamá, por lo que se pueden observar aves playeras pequeñas y medianas, siendo estas últimas las que más utilizan el sitio. Sin embargo, en los últimos años han observado una especie en particular, el chorlo de wilson (Charadrius wilsonia), una especie amenazada ya que su población ha estado disminuyendo en los últimos años.

“Nosotros tenemos varios años de estar realizando monitoreos en el área y anillando especies para su protección, y pronto vamos a estar iniciando trabajos de educación ambiental en el área para que haya un poco más de conciencia entre las poblaciones sobre la importancia de las aves que pasan por esta costa”, relató.

Compartió que algunas de estas aves utilizan los 'fangales intermareales' para alimentarse y recargarse. “Y si el lugar es lo suficientemente seguro, ellas hacen procesos importantes como cambio de plumaje para poder continuar su vuelo hacia el sur. También hemos documentado algunos gaviotines, que son especies acuáticas pero que se quedan sus primeros cuatro años de vida hasta que están lo suficientemente maduras para regresar al norte y reproducirse”, resaltó Díaz.

Programa de becarios en Panamá

La bahía de Parita, un sitio clave para la migración de aves
En la bahía de Parita se han podido censar más de 14 mil individuos de aves.Cortesía

La bahía de Parita está formada por una compleja red de humedales integrada por los ríos Antón, Grande, Santa María, Parita y La Villa en las provincias de Coclé, Herrera y Los Santos, que incluyen manglares, albinas, fangales intermareales y ciénagas de agua dulce con paisajes que hoy tienen un nivel de importancia hemisférica para las aves migratorias.

Debido a esa relevancia, el Programa de Becarios para Soluciones Costeras del Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell en Nueva York promueve la innovación multidisciplinaria para la conservación de los hábitats prioritarios de las aves playeras dentro de la ruta migratoria del Pacífico, desde México en Norteamérica, hasta Chile en Sudamérica, pasando por países como Panamá, siendo el istmo uno de los 170 sitios clave para las aves playeras.

Osvel Hinojosa, director del Programa de Becarios, mencionó a este medio que en los últimos 50 años, alrededor del 37% de las aves playeras ha desaparecido debido a que durante su recorrido enfrentan muchas amenazas, por lo que el reto para conservarlas es grande, mas no imposible.

“Una de las lecciones aprendidas con el programa es que la manera más efectiva de hacer conservación a lo largo de la ruta migratoria es con socios locales, a través de liderazgos y capacitaciones en cada uno de los países por donde las aves pasan. De ahí surge la iniciativa de soluciones costeras para crear capacidades en cada uno de los sitios y fomentar esta interacción entre sectores a fin de lograr una conservación efectiva. También surge esta idea de cooperación internacional para trabajar y crear capacitaciones en las naciones”, explicó Hinojosa, doctor en ecología de vida silvestre en la Universidad de Arizona.

Pese a los avances que han realizado los científicos, oenegés y los biólogos en temas de conservación de las especies en los últimos 20 años, no se ha logrado alcanzar ese objetivo de conservación, mencionó el experto.

“Realmente hemos aprendido que para abordar estos retos hay que hacerlo de manera multidisciplinaria o multisectorial de la mano con políticas públicas, comunidades y una buena planificación para tener soluciones efectivas en el largo plazo.

Según Hinojosa, este proyecto en su primera etapa está centrado en la ruta migratoria del Pacífico que incluye a México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Perú y Chile. “Ahora mismo contamos con becarios en ocho de estos países que están trabajando en proyectos similares, por lo que tenemos una buena cobertura a lo largo de toda la costa del Pacífico desde México hasta Chile incluyendo a Panamá”, resaltó.

Según Hinojosa, la mayoría de las aves playeras anidan en el Ártico (Canadá, Alaska) y experimentan extraordinarios viajes de migración para buscar abundantes recursos alimenticios. “En invierno u otoño empieza la migración hacia el sur, muchas pasan el invierno en México, Panamá, y otras siguen su recorrido hasta Chile. Realmente para completar su ciclo de vida anual requieren de una cadena de sitios –como los humedales– que tienen que estar bien conservados para que estas aves puedan sobrevivir”, subrayó.

El experto añadió que el contraste surge cuando una especie solamente utiliza un bosque y si este está protegido la especie estará bien, pero el detalle está en que estas especies de aves usan hasta 100 sitios durante su migración y para protegerlas hay que resguardar cada uno de esos lugares. “Es un reto y por ello estamos trabajando en conjunto con todos los sectores implicados para lograr proteger y conservar las aves”, explicó.