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30 de Oct de 2020

Salud

La epidemia lenta y silenciosa, sigue a la caza

La diabetes es parte de la vida diaria de aproximadamente 382 millones de seres humanos en todo el mundo

La epidemia lenta y silenciosa, sigue a la caza
La epidemia lenta y silenciosa, sigue a la caza

Casi todos conocemos a alguna persona que nació o ha sido diagnosticado con diabetes. En la familia, los vecinos, los amigos o la pareja. Siempre hay alguien que está librando una batalla personal contra un mal que puede llegar a ser paralizante y mortal.

World Diabetes Foundation (Fundación Mundial para la Diabetes) estima que en menos de 25 años, la cifra de enfermos crecerá hasta 592 millones. En los países en desarrollo, esto podría llegar a ser un desastre porque no cuentan con todos los recursos necesarios, los programas y los fondos que les permitan sostener los sistemas de salud en todo el territorio nacional. Además, se necesitan campañas permanentes de prevención y educación en materia de nutrición, actividad física, exámenes médicos fundamentales y mayor información para un estilo de vida más saludable.

EN LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Durante una mañana completa, un grupo de periodistas y editores de diferentes medios de comunicación de la región fueron invitados al evento ‘Diabetes 360° en Latinoamérica’. La Estrella de Panamá estuvo presente y compartió con los expositores las diferentes perspectivas para enfrentar el reto de cambiar el escenario actual y mejorar la calidad de vida de millones de personas que viven con esta condición cada día de sus vidas.

Dos médicos de Panamá y México, un joven atleta norteamericano que vive con diabetes desde los 17 años y un periodista que fue diagnosticado con la enfermedad a los 30 (ahora tiene 47), precedieron a Julie Waras Brogen, directora de Marketing de Novo Nordisk Latinoamérica. Esta empresa danesa fue el primer laboratorio en producir la insulina, fundamental para el tratamiento de la diabetes, a escala mundial después de 1923.

Todo inició con August Krogh, profesor de la Universidad de Copenhague y Premio Nóbel de Fisiología. Su esposa, Marie Krogh, médica e investigadora en el ramo de las enfermedades metabólicas, padecía diabetes de comienzo tardío (la llamada Tipo 2). Por eso se interesaron en las investigaciones de los científicos canadienses Frederick Grant Banting, Premio Nóbel de Fisiología y Medicina 1923, y Charles Best, doctor en Fisiología y Bioquímica (antes de los 25 años). Sus análisis lograron aislar la insulina (aunque de origen animal, cosa que ya no se usa hoy) y trataron con éxito a pacientes diabéticos.