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08 de Feb de 2023

Salud

Los cafés británicos aprovechan los “residuos”

Desde que se inició el proyecto en diciembre de 2013, se han ‘interceptado' casi 200 toneladas de alimentos, dijo Smith.

Los cafés británicos aprovechan los “residuos”
Personas comiendo en el café Real Junk Food Project (RJFP) en una iglesia en Brighton, Inglaterra.

Cuando Adam Smith abrió un café en el norte industrial de Inglaterra, en el que sirve platos con comida que iba a terminar en la basura, tenía grandes aspiraciones: acabar con el desperdicio de alimentos.

‘Desde el primer día pretendí alimentar al mundo y tengo la intención de hacer eso', dijo con ambición el fundador de un imperio ético, el Real Junk Food Project (Proyecto comida chatarra real, RJFP).

El primer café de la red abrió hace dos años en un humilde centro comunitario en el distrito desfavorecido de Armley, en Leeds, y el proyecto cuenta ahora con 120 establecimientos afiliados en todo el mundo, incluyendo Australia, Francia, Corea del Sur, Estados Unidos y, más recientemente, Nigeria.

‘La gente está empezando a darse cuenta de que somos una organización seria', dijo Smith, que acaba de participar en un acto para sensibilizar a los diputados británicos alimentándolos con comida rescatada de contenedores de basura de supermercados.

El concepto es simple y consiste en obtener alimentos que de otra manera se habrían tirado, porque su fecha de caducidad ha vencido o porque son invendibles bajo las reglas comerciales, como la fruta con un moratón- y convertirlos en comidas perfectamente comestibles.

Desde que se inició el proyecto en diciembre de 2013, se han ‘interceptado' casi 200 toneladas de alimentos, dijo Smith. Aproximadamente un tercio de los alimentos producidos cada año en el mundo para el consumo humano se pierde o se desperdicia, según la ONU.

Para sortear las leyes británicas, que impiden vender esos alimentos, los clientes de los cafés RJFP pagan lo que quieren por sus comidas, explicó Smith.

‘Hacemos nuestro propio juicio, por el gusto y el olfato, para determinar si los alimentos son aptos para el consumo', narró. Smith precisó que no lo hizo pensando en alimentar a los pobres, pero para muchas comunidades su proyecto es una forma de llegar a personas con rentas bajas.

Ayudada por unos 90 voluntarios, la jubilada Shena Cooper gestiona el café Elsie en la ciudad de Northampton, en el centro de Inglaterra, como parte de la red RJFP. ‘Queremos crear una sociedad mixta', dijo. ‘Algunas personas vienen a tomar un café y un pastel y dan unas cuantas libras. Pero hay personas que no pueden dar nada', explicó.

Los voluntarios se enfrentan al reto de crear sabrosos platos con lo que tienen a mano, y eso es ‘parte de la alegría para ellos', dijo Cooper. En el acto ‘Binner' (basurero) que Elsie celebró este mes, un chef invitado transformó los alimentos rescatados en un festín gourmet de tres platos: crostini con salsa de peras, salchichas con pastel de polenta, y un postre de chocolate e higos. ‘Puedes sentirte concienciada comiendo una torta', bromeó una cliente.