18 de Oct de 2021

Salud

El enojo y la ira

Esto para mí es algo latente y que le pasa a todos.

‘La ira es como un ácido que puede hacer más daño al recipiente en el que se almacena que a cualquier cosa sobre la cual se vierta'. Esto para mí es algo latente y que le pasa a todos. Cuando la ira se expresa sin ningún tipo de control, mostramos el peor rostro que puede dar el ser humano. Al reprimirla, se pueden llegar a las cosas tan espantosas que hemos visto a través de los años: guerras, asesinatos, abusos, etc. Cuando reprimes este sentimiento, se vierte el daño hacia dentro; no solo terminas molesto contigo mismo, sino que al almacenar esto, llegan las enfermedades, depresiones, hipertensión o muchas otras cosas que te afectan tu estado de salud.

Esto se explica científicamente, además, porque eleva el ritmo cardiaco, presión arterial, secreción de hormonas como adrenalina. Por eso las personas dicen: ‘él no era así, fue otra persona totalmente distinta'. La ira y el enojo pueden sacar lo peor de cualquier ser humano. En los momentos que siento enojo, me bloqueo totalmente. ‘Yo no tengo la culpa, fue otra persona u otra circunstancia del momento', pienso. Esto pasa porque muchas veces creamos expectativas sobre otras personas o situaciones en las que esperábamos un resultado distinto del que obtuvimos. Ahí donde la realidad del hecho o circunstancia nos contradice, creamos nuestro berrinche; en vez de aceptar nuestra responsabilidad en la toma de decisiones, culpamos a la cosa o persona que nos quedó mal. Date cuenta de que somos víctimas de nuestra imaginación; con nuestras expectativas le imponemos un debe ser a la realidad. Lo que te recomiendo es que no bloquees el enojo y que no guardes lo que sientes, somos seres humanos y sentimos, somos energía y estamos vibrando constantemente.

Analiza en los momentos de ira o enojo qué te puede ayudar a que lo botes sin afectar a los demás. Haz tu propia catarsis y no te guardes nada. Como dicen por ahí, suelta ese veneno, no te lo quedes, hay miles de formas: escribe, haz ejercicios, medita o habla con una persona que te escuche sin juzgarte. ¡La decisión está en ti! ¡No pienses tanto y fluye!

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