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29 de Oct de 2020

Tecnología

Descentralización, el esquema del futuro

La sociedad ha evolucionado. Vivimos en un mundo donde son las ciudades las que nos brindan flexibilidad y capacidad de innovación

Descentralización, el esquema del futuro
Descentralización, el esquema del futuro

A veces no somos conscientes de que vivimos en los primeros años del siglo XXI. De alguna forma, nos parece que seguimos en los últimos años del siglo XX.

Pero el mundo ya es otro. Lo que fue desarrollo en su momento está siendo reenfocado, debido a la forma como nuestras sociedades han evolucionado.

Vivimos en un mundo de ciudades. La mayoría desarrollamos nuestra existencia en alguna urbe y nos enfrentamos a cambios de paradigmas a todo nivel, entre los cuales la forma como nos organizamos es uno de los principales.

Las ciudades son las protagonistas de este nuevo enfoque. Ellas son las que han liderado el cambio de visión y se han convertido en verdaderos laboratorios sociales donde se gestan los cambios más innovadores.

Las ciudades son las que han probado los esquemas de movilidad alternativos, de desarrollo social, las intervenciones ciudadanas y, en general, todo aquello que nuestras sociedades generan para tratar de solucionar sus problemas.

Hace ya muchos años que la mayoría de los países se descentralizaron.

Fue un proceso gradual, después de los años ochenta, donde las sociedades reclamaron cada vez más injerencia en el manejo de sus asuntos.

La queja continua siempre fue el centralismo, pues las capitales se ha convertido en entidades tan grandes y complejas que terminan ‘tragándose' el resto del país.

También está claro que la globalización aceleró este proceso. La economía de hoy es una de ‘clusters', y este tipo de manejo tiene su escenario natural en las ciudades.

Estas han generado un tipo de desarrollo técnico diferente. El esquema de ‘ciudades inteligentes', que busca dotar de herramientas a las urbes, de forma que se conviertan en verdaderas plataformas, sobre las cuales crear todo tipo de servicios.

Vemos por doquier ejemplos interesantes de ciudades con grandes problemas, que se destacan ahora por haber logrado la solución de los mismos por medio del desarrollo de plataformas y capacidades locales.

Los países hoy en día son tan competitivos como sus ciudades. Los gobiernos centrales ahora ocupan la figura de grandes planificadores y articuladores que generan políticas para permitir que cada ciudad se una con las otras para lograr su complemento.

Incluso vemos ciudades que establecen relaciones con otras de diferentes países, unidas por similares intereses, por lazos que trascienden las fronteras y generan alianzas a todo nivel.

La participación ciudadana en estos procesos es clave, incluso a nivel de barriadas y comunidades cercanas. Creo que de alguna forma estamos regresando a los ‘clanes', pues son nuestras ciudades las que nos generan pertenencia y capacidad de acción.

Sentimos que lo que hacemos en ellas es palpable y tiene un eco; no se pierde en la inmensidad de todo un país.

Las ciudades son ahora las que compiten por el talento, las que crean incentivos para que se asienten en ellas las empresas más innovadoras, las personas mas talentosas y los negocios con más proyección.

El centralismo fue una buena estrategia en la época de los reyes o de los grandes estados monolíticos.

El mundo en el que vivimos nos obliga a ser flexibles y tener nuevas capacidades, y es el esquema descentralizado el que desde hace ya más de 40 años ha proporcionado las mejores respuestas.

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‘La queja continua siempre fue el centralismo, pues las capitales son entes tan grandes y complejas, que terminan ‘tragándose' el resto del país',

PEDRO COLMENARES

ASESOR TIC