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11 de Dec de 2019

Tecnología

El reto de vender innovación

Mi amiga Diana me entrevistaba en su programa de radio de las tardes en Panamá, hace ya varios años; la conversación giraba en torno a la innovación y cómo las nuevas tendencias de ese momento afectarían los negocios del futuro.

Mi amiga Diana me entrevistaba en su programa de radio de las tardes en Panamá, hace ya varios años; la conversación giraba en torno a la innovación y cómo las nuevas tendencias de ese momento afectarían los negocios del futuro. Yo le comentaba sobre lo importantes que serían los esquemas “abiertos” para los negocios. Ella me pidió un ejemplo práctico del tema y, luego de pensarlo un rato, le dije: “Creo que el hecho de que Blackberry no abra su plataforma de mensajería será un error catastrófico que a la larga llevará a esta empresa a perder su liderazgo en la industria de teléfonos inteligentes”.

Recuerdo que los tres periodistas me miraron sorprendidos mientras me mostraban cada uno su celular (Blackberry, por supuesto) y me decían que les parecía aventurada mi afirmación.

Los años pasaron y las cosas fueron aún más dramáticas de lo que yo comenté en aquella entrevista; y siempre que me veo con Diana terminamos hablando del tema.

Traigo esta anécdota a colación para ilustrar algo que siempre es un reto para aquellos que trabajamos con la innovación como insumo, ¿cómo vender esas ideas que suenan descabelladas en un principio? Todos en algún momento tenemos ese reto, debemos encontrar la forma de que los equipos de trabajo, los ejecutivos, el mercado o los inversionistas, vean eso que a nosotros nos parece tan claro pero que los demás aún no vislumbran.

Mi primer consejo es juntarse con aquellos que estén viendo las mismas señales que ustedes ven, aunque lo hagan en otras áreas. Hoy, gracias a los medios digitales y la redes sociales, es más fácil descubrirlos e interactuar con ellos. También es muy importante compartir, por todos los medios posibles, la información que sustente esa visión que ustedes tienen. Es importante tener todas las reacciones posibles de los demás a la mano, además cuando uno comparte estas cosas en blogs o redes sociales, es seguro que reciba más información que puede sumar a la que ya uno está compartiendo.

Ser ejemplo de lo que decimos es una forma muy poderosa de darle credibilidad; si, por ejemplo, usted está hablando de la forma como el teletrabajo cambiará el esquema del empleo, el primer paso debe ser montar usted mismo un esquema de teletrabajo en su empresa, nadie le va a comprar la idea si no la ve reflejada en usted mismo, eso se llama ser consecuente y es una de las formas más poderosas de persuasión.

Una cosa que tendemos a olvidar es el hecho de que no se debe “predicarle al creyente”; claro que es mucho más cómodo hablarle de nuestro tema a las personas que ya muestran inclinaciones a aceptarlo, pero normalmente el público general no es así, por lo que debemos encontrar formas efectivas de exponer nuestras ideas a estas personas. Solo su realimentación real nos permitirá ajustar nuestro mensaje de forma efectiva.

Si leemos historia veremos que siempre aquellos con una idea nueva han tenido al principio una gran oposición, no es fácil que la gente acepte de buena gana que tiene que cambiar, pero si usted, tal como, yo decidió en algún momento trabajar en el mundo de la innovación, debe armarse de paciencia, abrir bien los oídos y documentarse lo mejor posible. La innovación se opone al estatismo y si recordamos nuestras clases de física en el colegio, sacar un cuerpo de una posición estable requiere que se aplique una gran cantidad de energía.

Debemos estar dispuestos a hacer esta inversión de energía, pues si las cosas se dejan como están, les aseguro que nada va a cambiar.