27 de Oct de 2021

Deportes

La hora de la revancha

EEUU. Los Dallas Mavericks y Miami Heat intentarán desmentir el viejo dicho de que ‘nunca segundas partes fueron buenas’, cuando arranqu...

EEUU. Los Dallas Mavericks y Miami Heat intentarán desmentir el viejo dicho de que ‘nunca segundas partes fueron buenas’, cuando arranque desde hoy una final por el título de la NBA en la temporada 2010-2011, de difícil pronóstico dada la paridad de fuerzas en ambos bandos.

Aunque ya se enfrentaron en la final de 2006, con el Heat llevándose su único trofeo de campeón hasta la fecha, el choque de esta ocasión tiene particularidades que le hacen diferente.

Para empezar, Dirk Nowitzki ya no está remando sólo en Dallas. Ahora tiene en su barca a veteranos de gran boga como Jason Kidd, Shawn Marion, Jason Terry y Peja Stojakovic, y jugadores de empuje como el revitalizado Tyson Chandler y el chispeante puertorriqueño José Juan Barea.

Nowitzki y Terry, y el controvertido dueño Mark Cuban, son los únicos que han sobrevivido a la debacle de 2006. Entonces, los Mavs arrancaron ganando los dos primeros partidos, y después fueron barridos en los cuatro siguientes.

EL TRÍO FANTÁSTICO

De lado de Miami también ha cambiado el perfil del equipo, aunque no su espina dorsal. El canastero Dwyane Wade, un año más experimentado, y más golpeado por los avatares de la cancha y los problemas de la vida, ya no tiene a su lado al gigante Shaquille O’Neal, que le ayudó a correr por el título en 2006.

Pero ahora cuenta con dos socios de gran envergadura, a los que persuadió que firmaran por menos dinero con tal de ganar un primer anillo de campeón: LeBron James y Chris Bosh.

Por ese sólo hecho Wade hubiera merecido ser el MVP del Heat. Pero el verdadero mago de volátiles palabras ha sido otro repitente, Pat Riley, el alquimista que transmutó los egos individuales de tres superestrellas en un gran ego colectivo.

Más allá de sus superestrellas, Dallas y Miami han sido los equipos más consistentes de todo el torneo, y por eso están en la final.Como siempre, los Mavs tuvieron una buena ronda regular, pero esta vez exorcisaron los fantasmas de grandes derrumbes en los playoffs.

Lo demostraron dejando por el camino a la final a Portland, los campeones Los Angeles Lakers y los peligrosos Oklahoma City Thunder.

El Heat tampoco tuvo un camino fácil en los playoffs, saliendo de Filadelfia Boston y Chicago Bulls, el equipo con mejor récord de la temporada regular.