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04 de Jun de 2020

Deportes

La fábrica de los peloteros ‘vales’

MARACAY. En un modesto y pequeño estadio de béisbol de la ciudad central de Maracay, donde la arena del infield está casi petrificada y ...

MARACAY. En un modesto y pequeño estadio de béisbol de la ciudad central de Maracay, donde la arena del infield está casi petrificada y en los jardines la grama da paso a la maleza, unos 200 niños tejen con alegría el sueño de jugar en las Grandes Ligas como Miguel Cabrera, uno de los nueve venezolanos que brillan en la Serie Mundial con los Tigres de Detroit y Gigantes de San Francisco.

Cotidianamente, muchos de esos niños juegan bajo condiciones extremas entre las que se incluyen temperaturas que rondan los 40 grados centígrados.

Algunos se forjan desde los tres años bajo la mirada atenta de entrenadores como José Torres, el tío de Cabrera, tercera base de los Tigres que acaba de convertirse en el primer bateador que gana la Triple Corona desde 1967.

LA SEMILLA PRODUCTIVA

En el estadio David Torres, ubicado en la barriada obrera de La Pedrera en Maracay, al oeste de Caracas, ‘comenzó Miguelito a los cuatro años. Aquí mucha gente viene a ver donde se hizo ese fenómeno del béisbol’, dijo orgulloso Torres, quien dirige una escuela de béisbol por la que han desfilado decenas de sus familiares, todos ellos apasionados seguidores del béisbol. Incluso la madre de Cabrera, Gregoria, jugó 12 años en la selección nacional de sóftbol.

‘El primer acercamiento de los niños con el béisbol. Es así que quieren ser como sus jugadores favoritos’, comentó Torres, de 66 años, quien jugó con los locales Tigres de Aragua y en las menores con los Reales de Kansas City.

SIEMPRE EN MOVIMIENTO

Luis Sojo, que ganó cuatro Series Mundiales con los Yanquis, comparte la opinión de muchos expertos que sostienen que el despegue del béisbol venezolano comenzó a gestarse en la década de 1990, cuando los Astros de Houston establecieron campos de entrenamiento en Venezuela, trabajando directamente con jugadores a nivel infantil y juvenil para alimentar su organización.

Una docena de organizaciones de Grandes Ligas instalaron luego academias en el país.

Eso permitió que el desarrollo y la captación de talento criollo fuese mayor y de allí, en buena medida, se llegó a elevar el numero de jugadores.

Eso ayudó además para que otras organizaciones se interesaran en buscar talento en el país, aún sin tener academias, según los expertos.

‘De esas primeras academias salieron jugadores como (Johan) Santana y Bob Abreu’, explicó Sojo.

También fue importante la creación de la liga paralela, que va a la par del campeonato local.

‘Gracias a ese esfuerzo hoy vemos sus frutos’, agregó Sojo, mánager del equipo venezolano para el Clásico Mundial de Béisbol de 2013.

TALENTO DE SOBRA

Ese éxito se evidencia con la presencia sin precedentes de nueve venezolanos en un Clásico de Otoño. Además de Cabrera, el contingente venezolano incluye a Avisaíl García, Omar Infante y Aníbal Sánchez con Detroit, mientras que Pablo Sandoval, Gregor Blanco, José Mijares, Héctor Sánchez y Marco Scutaro de San Francisco.

Esta gesta corona un año histórico para los venezolanos en Grandes Ligas: 95 peloteros del país comenzaron la temporada en rosters oficiales, la segunda mayor cifra para jugadores nacidos fuera de Estados Unidos después de los dominicanos; Cabrera obtuvo la Triple Corona y es favorito para recibir el galardón al Jugador Más Valioso de la Liga Americana; siete venezolanos estuvieron en el Juego de Estrellas, una cifra sin precedentes; y Félix Hernández lanzó un juego perfecto y Johan Santana uno sin hits.

Cabrera es un ejemplo del desarrollo de los peloteros desde la cuna.

En 1999, el corpulento toletero se erigió como el prospecto criollo más caro en la historia de las mayores al firmar con los Marlins de Florida por 1,8 millones de dólares.

Dejar atrás la pobreza es el máximo aliciente para los jóvenes venezolanos. Un ejemplo de ello es la atracción por el campo donde dio sus primeros pasos Cabrera.