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- 14/01/2015 01:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️La décima persona que ocupará el cargo de comisionado de las Grandes Ligas tendrá algunos puntos delicados que tratar, tan pronto tome posesión del cargo el 25 de enero próximo.
Rob Manfred recibirá la voluminosa y productiva herencia de Bud Selig, su mentor y principal apoyo para llegar a sucederle en uno de los puestos más importantes del deporte profesional en los Estados Unidos.
Para empezar, Manfred tendrá que tomar una decisión respecto a la recién adoptada norma sobre el trabajo de los receptores al producirse una jugada de anotación en el plato.
La norma 7.13, que prohibe a los receptores bloquear el plato para evitar carreras fue duramente cuestionada por los mánagers, que vieron como sus protegidos casi tenían que hacerle la venia a los corredores que se les abalanzaban sobre el plato. Si bien evitó colisiones violentas, la regla que se aplicó de manera experimental en la pasada temporada, es una de las primeras que debería pasar por las manos del nuevo comisionado, para sopesar si vale la pena continuar experimentando un año más, o simplemente, se elimina.
Otro aspecto a resolver por Manfred es el de las repeticiones por apelaciones en jugadas apretadas.
Si bien el juego ha pasado a ser un poco más concordante con un ‘fair play’, tampoco escapa un detalle concluyente: los árbitros dependen de una oficina de la que solo se sabe que está situada en Nueva York, y que recibe todas las señales de todos los juegos en desarrollo. Es decir, los oficiales sencillamente dejan en manos de terceras personas las decisiones que tomaron en una jugada determinada, y que fue apelada por el director de un equipo.
Si bien la tecnología ha ayudado a hacer el juego de pelota más justo, existe un importante gasto en personal en la oficina mencionada, porque no se trata de un solo equipo el que revisa las jugadas, sino de un grupo de personas que miran los partidos de manera simultánea.
¿No sería mejor ahorrarse este gasto dejando en manos de los propios árbitros en el terreno la revisión de sus decisiones?
Los primeros que deben comprender que pueden y deben hacerlo, son los propios colegiados. Una ganancia tangible hay con todo esto: respecto y credibilidad.
Aun no podría saberse con certeza si Manfred tomará cartas en estos asuntos desde el día uno de su gestión; lo que se tiene entendido es que su visión de las Grandes Ligas es muy similar a la de su mentor y antecesor.
Si Manfred decide seguir fielmente el librito de Selig, los cambios podrían dilatarse o incluso, no producirse; pero si su idea es darle un impulso al juego, entonces las decisiones vendrán en un término muy corto.