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- 29/06/2026 00:00
Cuando el árbitro levantó su brazo en Orlando, Florida, Nataly Delgado no solo acababa de conquistar el título mundial supermosca de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). También veía pasar, en cuestión de segundos, 16 años de entrenamientos, sacrificios y renuncias que la llevaron a cumplir el sueño más grande de su carrera.
En entrevista exclusiva con La Estrella de Panamá, la nueva campeona mundial recordó que, mientras escuchaba el fallo de los jueces, no pensó únicamente en el cinturón. “Lo que mostré fue evidente. Por mi mente recorría todo el sacrificio y toda la entrega que tuvimos que hacer para llegar a ese lugar y toda la preparación para obtener este título mundial”, expresó.
Su victoria sobre la estadounidense Jasmine Artiga sorprendió al mundo del boxeo. Peleó en territorio rival, ante una campeona invicta y respaldada por la promotora organizadora del evento. Sin embargo, Delgado asegura que nunca dudó de que ese era su momento.
“Estábamos conscientes de que era una pelea bastante difícil. Ella era invicta, tenía 15 peleas y siete nocauts. Además, peleábamos en su casa. Pero yo estaba completamente segura de que Dios había construido este momento para mí, de que esta era mi oportunidad. Me preparé para eso y la tomé cuando estuve sobre el ring”, afirmó.
Un sueño que comenzó hace 16 años
La historia de Nataly Delgado no empezó con un campeonato mundial ni con un gimnasio profesional. Comenzó cuando acompañó a su hermano a entrenar.
“Él practicaba boxeo. Un día lo acompañé al gimnasio y mi entrenador de ese entonces, José Atencio, vio cualidades en mí y me motivó a practicarlo de forma competitiva. Desde ahí inicié y hasta ahora no me he detenido”, recordó.
A partir de ese momento integró la selección femenina de boxeo de Panamá y fue construyendo una carrera paso a paso.
En 2024 conquistó el título Fedelatin de la AMB. Posteriormente obtuvo el campeonato mundial interino, realizó dos defensas exitosas —una en Santiago de Veraguas y otra en Managua, Nicaragua— y finalmente recibió la oportunidad de disputar el cinturón absoluto. “Sabíamos que este momento iba a llegar. Nos seguimos preparando hasta lograr obtener el título mundial en propiedad”, señaló.
El cinturón que rompió una larga espera
Más allá del logro personal, Delgado es consciente del significado que tiene su campeonato para el deporte nacional. “La verdad, para mí fue un gran orgullo después de que Panamá prácticamente tuviera casi diez años de sequía total en el boxeo. Logré ser como una luz para este deporte y eso me llena de mucha emoción”, dijo.
Su coronación devolvió a Panamá un título mundial femenino y la convirtió en una nueva referente del pugilismo nacional.
Madre, esposa y funcionaria pública
Fuera del cuadrilátero, la vida de Nataly Delgado está lejos de girar únicamente alrededor del boxeo. Es madre de Christopher, de siete años, y Julián, de cinco. Su esposo también forma parte de su carrera deportiva, pues es su entrenador. Además, trabaja como funcionaria en la Junta de Control de Juegos.
“Orgullosamente soy mamá. También soy esposa y funcionaria pública. Afuera del atleta que soy, tengo una vida normal”, comentó.
Ese equilibrio entre la familia, el trabajo y el deporte ha sido uno de los mayores retos de su carrera, aunque asegura que nunca perdió de vista el objetivo de convertirse en campeona mundial.
Con el cinturón mundial en sus manos, Delgado espera que su historia inspire a otras personas que persiguen un sueño. “Para mí es un orgullo poder ser un ejemplo positivo para la juventud. Mientras tengan un sueño, deben protegerlo y luchar por él”, expresó.
La campeona considera que la disciplina y la perseverancia son fundamentales para alcanzar cualquier meta. “Yo siempre digo que Dios nos da un sueño porque ve en nosotros la capacidad de lograrlo. Él nos ayuda a tener las herramientas para cumplirlo, pero todo tiene su proceso. Cuiden sus sueños y luchen por ellos, porque todo es posible en la medida en que lo creamos posible”, concluyó.
Con su victoria en Orlando, Nataly Delgado escribió una nueva página en la historia del boxeo panameño. Pero, más allá del cinturón, su mayor triunfo es demostrar que detrás de cada campeón hay años de esfuerzo silencioso, una familia que acompaña el camino y la convicción de no renunciar cuando el objetivo parece lejano.