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- 29/11/2013 01:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️RIO DE JANEIRO, BRASIL. Los preparativos para la Copa del Mundo y los Juegos Olímpicos pusieron a prueba a Brasil, dándole al país una oportunidad para brillar, al mismo tiempo que lo expone a una enorme presión y escrutinio de la comunidad internacional.
Las muertes de dos obreros en un estadio en São Paulo que albergará el partido inaugural del Mundial en seis meses y medio ejemplifican la presión de organizar dos eventos de semejante magnitud, con estrictos cronogramas y grandes expectativas.
Las protestas que comenzaron en junio durante la Copa Confederaciones, un torneo que sirve como fogueo para el Mundial, provocaron que algunos se cuestionen porqué un país con una economía en desaceleración y con una marcada desigualdad social se gasta unos 15 millones de dólares en el Mundial, y una cifra similar para los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro.
China y Sudáfrica intentaron mejorar sus imágenes al organizar los Juegos Olímpicos de 2008 y el Mundial de 2010, mientras que Rusia tratará de hacer lo mismo con los Juegos de Invierno de 2014 en Sochi.
Irónicamente, Brasil tiene una imagen global principalmente positiva (fútbol, samba, playas y gente alegre) que podría verse afectada por tratar de hacer más de la cuenta.
El accidente del pasado miércoles en la Arena Corinthians se produjo unos días antes que los principales dirigentes del fútbol lleguen a Brasil para el sorteo del Mundial de la próxima semana.
Por casualidad, dirigentes del COI estaban el miércoles en Río para realizar reuniones, incluyendo al director ejecutivo del COI, Gilbert Felli, y la jefa de la comisión inspectora de los Juegos de 2016, Nawal El Moutawakel.
‘Estos eventos pueden ser muy beneficiosos, pero hay muchos riesgos si los hacen mal’, comentó Mark Jones, un experto sobre política latinoamericana de la universidad de Rice, en Texas.
‘Si hay violencia, o si la infraestructura es insuficiente, podrían provocar un moretón y socavar la meta principal, que es mostrar a Brasil como un protagonista a nivel mundial’. Los preparativos para ambos eventos se han visto afectados por retrasos, accidentes y una presión constante para acelerar las obras. No hay duda de que ambos se realizarán, pero, ¿a qué costo, y quién paga?
Jerome Valcke, el principal encargado de la FIFA de supervisar las obras del Mundial, criticó a los políticos brasileños a principios de 2012 con un mensaje directo: ‘Tienen que esforzarse y mover sus traseros’.
Después se disculpó, pero el mensaje era claro.