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24 de May de 2020

Fútbol

Un pacto de no agresión

Quienes pensaron que Brasil y Portugal iban a regalar el mejor partido en lo que va de la Copa del Mundo, quedaron muy decepcionados.

Quienes pensaron que Brasil y Portugal iban a regalar el mejor partido en lo que va de la Copa del Mundo, quedaron muy decepcionados.

El choque jugado hoy en Durban resultó aburrido en ciertos pasajes, con ambos equipos buscando ingresar al área contraria por tierra y aire, pero sin argumentos futbolísticos, vistosidad y ánimos.

Lo del equipo de Brasil fue simple: esperar al rival, contragolpear en ocasiones, mantener la posesión de la esférica y defenderse cuando fuera necesario.

Portugal no hizo mayores apuestas ofensivas, pues su estrella Cristiano Ronaldo fue una golondrina solitaria en el esquema de Carlos Queiroz.

Las ausencias en Brasil de Robinho, endiablado gambeteador e incisivo jugador, Kaka, creador y efectivo, además del siempre trabajador Elano se dejaron sentir en la verdeamarella de Dunga.

Julio Baptista, Dani Alves y Nilmar fueron sus reemplazantes; el último, de mejor movilidad que los otros dos, pero igual, sin cuota definida al frente.

Tal vez el único gran momento de emoción se produjo cuando Raul Meireles remató casi encima dle portero carioca Julio César, quien desvió con lo justo para evitar la caída de su marco.

Quien mantiene su deuda intacta fue Cristiano Ronaldo, quien nuevamente dejó a deber su calidad a la tribuna.

Apenas un par de desbordes sobre Lúcio, a quien superó claramente en ambas ocasiones, dejaron ver una brusca de la calidad técnica que le ha valido millones de dólares en en club, el Real Madrid.

El empate, entonces, pareció un paco de no agresión. Brasil guardó sus municiones para los octavos de final, donde la competencia será más fuerte.

De esta manera, Brasil completó siete puntos en el Grupo G, mientras que Portugal quedó con cinco y la escolta. Pese a su triunfo 3-0 sobre Corea del Norte, Costa de Marfil quedó fuera del certamen por diferencia de goles.