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21 de Jan de 2020

Fútbol

Cartas a Diego

Le escribo a mi sobrino Diego F. V., con quien vengo hablando de fútbol desde que él era un niño

Cartas a Diego
El fútbol cuenta con millones de aficionados alrededor del mundo.

A rrancamos... Este es nuestro primer encuentro y quiero empezar con una aclaración imprescindible. Estas ‘Cartas a Diego' no se refieren a Diego Armando Maradona (debo confesar que no mantengo ningún tipo de correspondencia con el siempre visible y extraordinariamente talentoso exfutbolista argentino). Le escribo a mi sobrino Diego F. V., con quien vengo hablando de fútbol desde que él era un niño y daba pelotazos en cuanta liga, torneo o informal enfrentamiento que se le pusiera a tiro. Desde su infancia más lejana, no había parque, callejón o monte que se le resistiera. Cada vez que el fútbol realizaba su llamado sagrado, competitivo y lúdico Diego se tiraba de cabeza, aceptando el reto. Y ahora que realiza estudios universitarios en la gélida y poco futbolera Canadá, parece una buena ocasión para mantener vivo nuestro diálogo a través de estas páginas. Pero no solo le escribo a Diego. De paso también espero comunicarme con un número plural de hipotéticos lectores (los que me conocen saben que soy un optimista invencible) que quieran ingresar a este espacio de análisis, historias, vivencias y diálogo en torno al sistema planetario del fútbol.

‘No dejaremos de lado las fascinantes historias que han dado vida a la riquísima ruta del fútbol desde sus remotos inicios'.

Hablaremos del fútbol como lenguaje expresivo capaz de congregar multitudes inabarcables. El fútbol como espacio de congregación, competitividad y belleza. Pero también hablaremos del fútbol como negocio. No es posible separar la codicia corporativa y la incesante multiplicación de verdes montañas de billetes, de la expresión deportiva definida por su capacidad de asociación, sentido de identidad y pertenencia, y la búsqueda de beneficios colectivos. No cabe duda de que para muchos el fútbol actual es más negocio y expansividad empresarial que cualquier otra cosa. Muchos creen que sin billete no hay fútbol y lamento contradecirlos. Como todos los que crecimos en la calle, buscando la combinación perfecta o el gol definitivo, mientras esquivábamos vehículos asesinos que circulaban ajenos a nuestros entusiasmos, sabemos que la materia prima del fútbol son piernas, cerebros, ganas de jugar y algo que se parezca a una pelota.

Sin embargo el fútbol transpira contradicciones, esta hundido en ellas hasta el cuello y es más que complicado sustraerse a ellas. El más hondo sentido colectivo en contraposición con la búsqueda más ferozmente individualizada del éxito; el juego por el puro placer de jugar y competir contra las inversiones económicas que no solo desprecian el juego, sino que menosprecian el éxito o la grandeza deportivas. De todo esto hablaremos. Y de mucho más. No dejaremos de lado las fascinantes historias que han dado vida a la riquísima ruta del fútbol desde sus remotos inicios. Tampoco dejaremos de lado el análisis deportivo de lo que enciende la actualidad futbolera de cada día. Por eso, este jueves conversaremos sobre las opciones y posibilidades para los partidos de vuelta de octavos de final de la UEFA Champions League.