La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Fútbol

Goles de vestidor

¿No se supone que uno de los objetivos del fútbol es ser igualitario?

Goles de vestidor

Como ya se había comentado hace varios meses, la FIFA desea seguir con sus políticas de cambio en la estructura del balompié y, para eso, hace tiempo formularon una propuesta renovada del Mundial de Clubes. Como recordaremos, en el formato actual son pocos los afortunados que tienen la posibilidad de competir en el certamen que se realiza anualmente.

Es por eso que en la nueva organización habían sugerido un incremento notorio que supondría la participación de 24 conjuntos de todo el mundo para realizarse cada 4 años, con arranque en verano del 2021 (por lo que la versión actual y la Copa Confederaciones desaparecerían), aunque con una primera selección de clubes un tanto preconcebida, debido a que el continente que aportaría más planteles para disputar la competición sería Europa, es decir, una Copa del Mundo pero de equipos de fútbol en vez de selecciones.

Para desarrollar el punto de vista quisiera que nos ubicáramos justo en el momento previo al inicio de un cotejo, cuando se está formado en el túnel del estadio a la espera de que la cuarteta arbitral funde el andar hacia el césped. Es ahí cuando las condiciones se tornan parejas para ambas escuadras y el destino queda a la espera de su confección.

En ese instante, y según la nueva oferta de torneo que plantea la FIFA, ya habría ciertas ventajas puestas para algunos equipos, por lo que la salida al campo se vuelve inmerecida. Los ricos seguirían con su patrimonio y continuarían con la mirada erguida.

En cambio, habría planteles en desventaja como los de África u Oceanía, continentes que solo tendrían uno o dos clubes que los representarían. ¿No se supone que uno de los objetivos del fútbol es ser igualitario y ofrecer mejores condiciones donde más necesidades hay?

Con la idea que aún busca ser aprobada, los planteles que más avancen recibirían más dinero, pero si desde un principio se restringe la entrada al torneo, con una decisión arbitraria, la repartición monetaria se volvería absolutamente parcial.

Por curioso que parezca, la Asociación de Clubes Europeos no está de acuerdo con el torneo, aunque la razón por la que su negativa persiste es muy clara: las ganancias y las inversiones carecen de iluminación. Imagínense, si ellos no lo tienen claro desde el punto de vista de la billetera ¿las demás confederaciones lo tendrán?

Las intenciones de la FIFA se concentran en la multiplicación de ganancias económicas y menos en el desarrollo deportivo de lugares que sí lo necesitan. Son varios los programas de apoyo que alardean, que incluso se pueden consultar en su página web, pero parecería más bien una simulación de personalidad la que intentan transmitir.

El reparto de los beneficios económicos –deportivos que piensa el organismo es abusivo y disparejo. Con el formato que plantean se le otorgan determinadas ofrendas al club que tiene más y al que no tiene únicamente le agradecen por su asistencia, es como si saliera con varios goles de vestidor, en suma desventaja.