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13 de Apr de 2021

Fútbol

Un respiro a la vida

El ambiente que viven las mujeres en el deporte sigue muy contaminado por el machismo en Latinoamérica

La mujer y su lucha en el deporte no caduca, los momentos y situaciones de abuso hacia el género femenino aparecen cada día, motivo por el que son batallas constantes las que deben librar en el intento de que se respete –más que su profesión– la persona misma en la ejecución de cualquier actividad.

La primera situación tuvo lugar en Ecuador, debido a que en esta semana una integrante de la selección femenina de fútbol denunció a su entrenador y a otros dos miembros del cuerpo técnico por presunto acoso sexual, algo que a más de uno le resultará familiar.

Dada la penosa situación, la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) publicó en un comunicado que decidieron "dejar de contar con los servicios de los profesionales involucrados, en aras de la tranquilidad, confianza y seriedad que deben primar como valores importantes". Una actitud bastante institucional pero nada sensible hacia la jugadora. ¿Dónde quedó el apoyo?

La postura, además de ser muy frágil pues contiene valores equivocados, son importantes los que redactan, pero no los que necesitan las futbolistas para sentirse protegidas y defendidas. En cambio se debería fomentar el respeto que merecen, estén en etapa formativa o no, son personas que salen a ganarse la vida de una forma muy digna como tú y como yo, cada quien desde su zanja.

Es en éste punto donde quisiera acentuar la valentía y el coraje de cada denuncia que las mujeres realizan en estos tiempos, cada vez más el silencio y la sumisión empieza a quedar en el anecdotario de momentos cobardes. Aunque claro que no todo es color rosa pues, más allá de la evidencia pública que se haga, tendría que haber un mecanismo de justicia que garantizara la integridad futura. Un anhelo con neblina, ignorado y titubeante.

Todavía falta que se compruebe el hecho, sin embargo, lo que sí está claro es que el ambiente que viven las mujeres en el deporte sigue muy contaminado por el machismo en Latinoamérica, ya que lo anteriormente mencionado no fue lo único que motivó esta columna: en México también hubo voces teñidas de misoginia.

De manera similar, en la liga de fútbol femenil mexicana, el entrenador del club Guadalajara apareció en rueda de prensa tras el cotejo correspondiente disputado el fin de semana, con la desatinada declaración que le ocasionó una enérgica reacción en el entorno del deporte.

‘En cambio se debería fomentar el respeto que merecen, estén en etapa formativa o no, son personas que salen a ganarse la vida de una forma muy digna como tú y como yo, cada quien desde su zanja',

ALDO CASAS

COLABORADOR

En su oración dijo lo siguiente: ‘Aunque sean mujeres, juegan muy bien, tienen calidad', palabras que se convirtieron en una especie de lluvia ácida y no era para menos, el equipo de dicha ciudad incluso había ganado su enfrentamiento para aspirar a la instancia final del torneo.

Pero cuando tu propio técnico, en lugar de animarte e impulsarte, se tropieza en una respuesta con semejantes piedras, no habría de extrañar que el propio vestidor se sintiera decepcionado y defraudado. Es el líder del plantel el que debería omitir toda cantidad de afirmaciones insignificantes.

Lo anterior encierra solo un par de ejemplos de cómo esa mancha, que los hombres expandimos hace mucho tiempo, sigue sin desvanecerse de la existencia de las mujeres. No olvidemos que esto es un problema de sociedad, no de género. Ellas dan vida, hay que darles lo mismo.