La Estrella de Panamá
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18 de Sep de 2019

Fútbol

Panamá-Estados Unidos, ¿el primero de dos ‘rounds'?

El conjunto nacional debe evaluar prioridades ante un equipo estadounidense que propone un juego de alta intensidad, con el cual podría volverse a enfrentar si ambos ganan los cuartos de final

El defensa estadounidense Aaron Long y el mediocampista panameño Edgar Bárcenas son piezas esenciales en el engranaje de sus respectivas selecciones.

Con su triunfo 4-2 sobre Guyana la Selección Nacional cumplió el primer objetivo: clasificar a los cuartos de final. Desde el rendimiento de su juego, bajó su volumen en relación con el partido ante Trinidad y Tobago, aunque superó su promedio de gol.

Hay que poner en la balanza los dos encuentros para evaluar el recorrido y buscar aproximarse al momento que permita vislumbrar que Panamá está llegando en la Copa a su techo de rendimiento. Mañana en el partido de cierre del Grupo D ante los Estados Unidos en el estadio Children's Mercy Park, de Kansas City, el técnico Jorge Dely Valdés deberá concebir un plan para enfrentarlos exponiendo el buen juego sin concederle la calidad de partido prioritario en el torneo.

Lo que dejó Guyana

Guyana, con más voluntad que buen fútbol, complicó al conjunto canalero al que se le vio carente del buen trato y circulación del balón que lució ante los trinitarios. Se apeló a jugar desde el arranque propiciando el pase largo buscando la velocidad de Arroyo o el balón aéreo para el cabezazo de Blackburn, derivando en un equipo con transiciones desordenadas que posibilitó a Guyana llegar con peligro.

Sin demeritar el triunfo, el partido se le abrió a Panamá con algo de suerte. Cuando no abundaba en llegadas colectivas ni hacía méritos para irse en ventaja, un error garrafal del portero guyanés Akel Clarke, en una salida inoportuna y a destiempo, colaboró y facilitó el gol inicial de Arroyo. La ventaja mínima del 1-0 que debía serenar al equipo no lo consiguió; un innecesario cierre defensivo al límite de Alberto Quintero, con el árbitro cerca, terminó en un penal a favor de Guyana, que Neil Danns transformó en gol para el 1-1.

El primer tiempo parecía encaminarse a concluir 1-1 cuando el defensor Vancooten inclinó la balanza nuevamente a favor de los panameños. Su autogol a los 39', sin que mediara extrema presión de los jugadores panameños, dio tranquilidad y la iniciativa de vuelta a la Selección. En el segundo tiempo Panamá tuvo dominio claro, profundidad y posesión del balón.

El 3-1 llegó mediante la ejecución de un penal repetido por Davis, que no debió haber sucedido si la Concacaf hubiese puesto como correspondía, la Copa Oro a la altura de los otros dos torneos que se juegan simultáneamente, Copa América y Mundial Femenino, con la implementación del VAR. La repetición permitió ver que con la nueva reglamentación en vigencia desde el 1 de junio, el portero guyanés Clarke lo había atajado correctamente en el primer cobro, por lo tanto no debía repetirse. Uno de sus dos pies estaba sobre la línea de meta cuando Davis hizo contacto con el balón en la ejecución.

La entrada de José Luis Rodríguez refrescó al equipo y la incorporación de Gabriel Torres mostró que es el delantero que encaja mejor en el juego de conjunto. Panamá creó y desaprovechó muchas oportunidades para obtener un marcador más amplio, también mostró una cara cándida al conceder un segundo penal inexplicable en un equipo profesional, propio de un conjunto amateur. Se ganó, se cumplió, pero todavía no redondea un partido completo con un rendimiento óptimo especialmente en su medio campo, la zona desde donde debe encontrar el equilibrio tanto para defender como para crear.

Contra USA, ¿un partido o dos?

Los resultados de los partidos ganados le permiten a la Selección Nacional llegar al encuentro contra Estados Unidos, clasificado y para definir solo la ubicación de quién se queda con el primer y el segundo lugar del grupo, no por ello el partido carece de importancia. El duelo le permite al técnico Julio Dely Valdés continuar o modificar su estrategia táctica de cara a la siguiente fase, así como daría la oportunidad a jugadores que han tenido poca o ninguna participación hasta el momento en el torneo.

Tendrá que ser cuidadoso con ello porque un resultado ampliamente adverso repercute psicológicamente en la confianza del equipo. Estados Unidos viene in crescendo en su juego, los motiva superar el fracaso de quedar por fuera del último Mundial revalidando el título alcanzado en la Copa Oro del 2017.

También se deben mirar prioridades porque, debido a la forma como está concebido el calendario del torneo, contra Estados Unidos pueden ser dos partidos: el de mañana y un segundo, de darse una posible semifinal si ambos ganan sus respectivos partidos de cuartos de final. De allí parte un dilema para el técnico: enfocarse en el partido con las prioridades del rival correspondiente o mirarlo en perspectiva buscando que sea una preparación para un posible nuevo cruce en semifinales.

En los pronósticos Estados Unidos figura como firme candidato para superar cuartos de final y semifinales. No es una remota posibilidad encontrárselos de nuevo, Julio Dely Valdés ya lo vivió y sufrió en la primera Copa Oro, a la que asistió fungiendo como técnico de Panamá en 2011. En ella venció a Estados Unidos 2-1 en la fase de grupos para quedarse con el primer lugar, pero cayó frente a los estadounidenses en las semifinales 0-1 cuando más dolía.

Así que el reto es jugarlo con el generalizado concepto de ‘partido a partido' o afrontarlo ‘con luces largas' mirando el calendario; algo así como mostrar todas las cartas ahora o mejor guardar ‘ases' para una eventual semifinal. Será también el reencuentro del técnico Julio Dely Valdés con este viejo rival del que guarda el recuerdo amargo de la eliminación para Brasil 2014, la última vez que lo enfrentó.