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05 de Ago de 2021

Fútbol

UEFA Champions League: llegaron los cuartos de final

Cuatro días. Un partido diario. Los enfrentamientos de cuartos de final de la Champions League ya están aquí. El miércoles, Atalanta-PSG, el jueves Atlético de Madrid-Leipzig, el viernes Barcelona-Bayern y el sábado Manchester City-Olympique de Lyon

Apenas el último sábado finalizaron los enfrentamientos de octavos de final de la Champions League. Tuvimos algunas sorpresas, aunque en general los resultados obedecieron a la lógica. El Manchester City eliminó al Madrid, que apelaba más a argumentos históricos que futbolísticos. Un Barcelona con poquísima enjundia colectiva y con un Messi brillante, se deshacía de un Nápoli que jugó, quizá, con más atrevimiento del esperado. El Bayern de Munich finalizó la anticipada demolición del Chelsea. Y, esta sí, la gran sorpresa, el Olympique de Lyon dejó en el barro a la poderosa Juventus, frustrando de paso a Cristiano Ronaldo (pese a sus dos goles) y generando la inmediata despedida del entrenador Maurizio Sarri.

Jugadores del Paris Saint Germain durante una sesión de entrenamiento.EFE

En el Madrid brilló la profunda oscuridad de Rafael Varane, causante involuntario de los goles de los Citizens. Pero sería muy injusto y cruel culparlo en solitario del resultado. El planteamiento de Zidane, su rigidez absurda a la hora de hacer modificaciones (o más bien de renunciar a hacerlas), y la pobreza colectiva del juego merengue fueron garantías suficientes para ser eliminados, perdiendo tanto la ida como la vuelta.

Por su parte el Barcelona, con un juego colectivo exageradamente limitado, pero con un Lionel Messi en estado de gracia, pasó a la siguiente ronda con escasa gloria y muchos sustos, francamente innecesarios.

Lamentablemente, el VAR fue protagonista en un par de encuentros de octavos de final. Algo que detestamos ver. La interrupción del ritmo de juego, la evidente pereza de ciertos árbitros que parecen tomar siestas en medio de un duelo, confiados en que el VAR sabrá ver y dilucidar lo que ellos ignoran segundo a segundo. Y finalmente la lentitud exagerada para resolver situaciones que son evidentes en su esencia (el penal de Koulibaly a Messi en el Barça-Nápoli, por citar una muy obvia). Curiosamente en este partido, ambos clubes salieron echando humo contra el sistema arbitral.

Entonces, ¿qué podrían depararnos los encuentros de cuartos de final?

Atalanta vs. PSG

2:00 p.m.

Miércoles 12 de agosto

Sin duda, el Atalanta de Bérgamo es la suprema cenicienta del torneo. Un equipo que aprovecha todos sus recursos, que apuesta por la fluidez como lenguaje futbolístico, que vive muy apartado de las típicas tácticas ultradefensivas de tantos equipos italianos. El partido luce atractivo, enfrentando a un equipo que ya llegó mucho más lejos de lo que hubiera podido esperar, contra una potencia frustrada. El PSG puede sumar liga tras liga en Francia, pero su meta, más bien su obsesión, es alzarse con la Champions.

Habitualmente no logra pasar de cuartos, aunque tenga un plantel rico y privilegiado. En esta ocasión son incuestionables favoritos para llegar a semifinales. Pero, ojo, esto se resuelve a un solo partido, y el Atalanta no ha hecho más que sumar sorpresa tras sorpresa en esta competición.

A la hora de imaginar una confrontación entre estos dos rivales, me parece interesante comparar los presupuestos de ambos. Comencemos por una cifra muy sencilla e iluminadora: Neymar, una de las indiscutibles estrellas del PSG, gana más que toda la plantilla del Atalanta junta.

Pero eso no significa demasiado. Quiero recordarte que más allá de estrellas y millones, el fútbol también es talento, entrega y compromiso.

Las diferencias entre los dos clubes no son únicamente económicas, también son estilísticas. Bajo la dirección de Gian Piero Gasperini, Atalanta juega un fútbol de ataque constante. Presionando y desplegándose en ofensiva con inquietantes poderes de tsunami. El PSG, por su parte, no ostenta un juego con excesiva personalidad colectiva, prefiriendo abandonarse al poderío inobjetable de sus mayores individualidades. Si el Atalanta funciona como la suma de sus partes, el PSG anhela ascender a lo más alto como una suma afortunada de estrellas solitarias.

El jugador del Atlético de Madrid Koke Resurrección, durante el entrenamiento, preparatorio del partido de la Liga de Campeones ante el Leipzig, celebrado este martes.EFE

El Atalanta-PSG de este miércoles pone frente a frente dos mundos diferentes, dos filosofías opuestas. Por un lado, un club todopoderoso, alimentado por la plata de los jerarcas del Medio Oriente. Enfrente suyo: un equipo que representa una diminuta ciudad de 120,000 habitantes.

Si te gustan los enfrentamientos al estilo de David contra Goliat, este es sin duda tu partido.

Leipzig vs. Atlético de Madrid

2:00 p.m.

Jueves 13 de agosto

Si este encuentro se hubiera jugado cuando realmente le tocaba, nuestras consideraciones serían muy diferentes. En aquel marzo, que ahora resuena tan remoto, el Atlético tropezaba a cada paso, lucía tentativo, con fuerza muy escasa y personalidad casi nula. Por su parte, el Leipzig se presentaba como un equipo sorprendente, muy capaz de dar el golpe de gracia y eliminar a un club muchísimo más tradicional y poderoso. Hoy, de alguna manera, todo ha cambiado (como diría Lampedusa: “todo cambió para seguir siendo igual”) de tal modo que las aguas han vuelto a sus niveles habituales, devolviendo un gran favoritismo al Atlético y de paso disminuyendo las opciones del Leipzig, principalmente por haberse desprendido de su delantero estelar Timo Werner, quien jugará la próxima temporada con el Chelsea.

Pero por unos días (acaso unas horas) la suerte del Atlético se vio sumida en sombras, cuando dos de sus jugadores, Vrasaljko y Correa, dieron positivo por covid-19. Fue un inmediato generador de estrés, con perjuicios limitados: es cierto que Correa no podrá jugar (Vrsjaliko estaba lesionado y de todos modos no iba a participar) y el club tuvo que atrasar el viaje a Lisboa por un día. Un día que sirvió para aterrorizarse ante la posibilidad de suspensión del partido si surgían más positivos en las huestes del Atlético.

Todas las otras pruebas resultaron negativas. Y ambos jugadores, contagiados pero asintomáticos, permanecen aislados en cuarentena domiciliaria.

Estos leves contratiempos del Atlético hacen del partido una confrontación más igualada, sobre todo a nivel emocional. Pero de todos modos el equipo español parte como gran favorito para lanzarse de cabeza a la semifinal.

Barcelona vs. Bayern

2:00 p.m.

Viernes 14 de agosto

Si tu primera pregunta tiene que ver con la salud de Messi, podemos informarte que “La pulga” entrenó con sus compañeros, eso sí, con una severa protección en su tobillo, afectado por la torpe y descomunal patada de Koulibaly en el partido contra el Nápoli.

Ya despejada esa duda (de suma importancia, claro está) el Barça recuperará a Busquets y Arturo Vidal, como opciones en el centro del campo. Y si consideramos el buen desempeño de De Jong contra el Nápoli, podrías considerar que el centro del campo blaugrana está gozando de buena salud de cara al partido. Las dudas, sin embargo, escapan de las fronteras restringidas, de las zonas específicas e incluso de los nombres propios. Es el juego colectivo del Barça el que preocupa. Los largos períodos en que los jugadores pierden protagonismo, abandonan el balón y se entregan a peligrosas ensoñaciones, que equipos relativamente débiles como el Nápoli no logran aprovechar. Otro asunto es el estado físico.

Por momentos el Barcelona luce algo cansado, quizás afectado por la elevada edad de su vieja guardia y la sucesión vertiginosa de partidos. El problema es que en esta ocasión tendrán enfrente al Bayern Munich, una máquina de triturar, un equipo sólido como pocos en Europa y con capacidades inusuales de eficaz oportunismo. Para avanzar a semifinales, el Barça deberá ejecutar un partido perfecto, o casi. Si no, el favorito Bayern Munich se ubicará entre los últimos cuatro.

Manchester City vs. Olympique de Lyon

2:00 p.m.

Sábado 15 de agosto

El City de Guardiola es otro de los incuestionables favoritos. En este último enfrentamiento de cuartos, parte como inobjetable elegido ante el sorprendente Lyon. Por las características de ambos, no parece que resultará un partido sencillo. La debilidad del City está en su línea defensiva. Si los contraatacas con velocidad, puede que luzcan desorientados y vulnerables. El Lyon tiene en Memphis Depay un valioso argumento en ese sentido. Pero hay graves diferencias colectivas entre ambos equipos. También individuales. Kevin De Bruyne viene desplegando un fútbol cercano al esplendor. El City se ve listo y aceitado. El Lyon apenas jugó un par de partidos después de cinco meses de sequía en Francia.

Por la enorme calidad individual y colectiva de los Citizens, el equipo de Guardiola debería imponerse.