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10 de May de 2021

Fútbol

"Migrantes del balón": pagar para soñar en la mayor liga aficionada de África

Un anhelo que comparten con los miles de "migrantes del balón" que se desplazan cada año por el norte de África desde los países del Sahel

Vista de los jugadores de uno de los equipos que participan en la
Vista de los jugadores de uno de los equipos que participan en la "Liga de Academias Africanas" de TúnezEFE

Elyse, Laurent y Adam nacieron en países tan cercanos y tan dispares como Gabón, Costa de Marfil y la República Democrática del Congo, pero tienen muchas cosas en común: una edad que oscila entre los 18 y los 20 años, un optimismo contagioso y el sueño recurrente de labrarse un futuro, ya sea en África o en Europa, con un esférico en los pies.

Un anhelo que comparten con los miles de "migrantes del balón" que se desplazan cada año por el norte de África desde los países del Sahel, y que ahora albergan y cultivan en la "Liga de Academias Africanas" de Túnez, uno de los mayores torneos amateur del continente, integrado por una docena equipos y cerca de medio centenar de jóvenes a los que jugar al fútbol les supone gastar el escaso dinero del que disponen.

"Somos nosotros los que pagamos el campo y a los árbitros tunecinos, cada equipo aporta una pequeña cantidad, a veces lo hacen algunos jugadores. Todo se organiza a través de un comité, tenemos una oficina, una caja" explica a Efe Nico Valdo, presidente de la del torneo y "alma máter" de un proyecto de solidaridad y fútbol en el que han puesto sus ojos tanto la ONU como la UEFA.

Valdo, fanático del Real Madrid, cifra en 2.000 dinares (unos 650 euros) la aportación anual que debe hacer cada club, dinero que sirve para alquilar los campos cuando actúan como equipo local, comprar agua y balones y costear los árbitros, procedentes de la federación tunecina.

SIN AYUDAS

La equipación y las botas son responsabilidad de los jugadores, afirma Valdo, quien lamenta que esa ausencia de ayudas y escasez de medios obliga a que solo puedan disputarla las academias de la capital.

"Queríamos incluir a los equipos de la provincia, de Sousse y de Monastir, pero no hemos podido debido a los costes de transporte, ya que lo deben pagar los equipos que se desplazan, por eso de momento solo tenemos a los equipos del gran Túnez”, explica.

“Hemos informado a todas las embajadas, todas las embajadas africanas lo saben, conocen el campeonato, han venido incluso a verlo y nos han animado verbalmente, pero no nos han dado nada para el campeonato, solo nos animan”, agrega Valdo antes de subrayar, con una sonrisa, que lo máximo que han logrado ha sido "que nos dieran una pelota".

En este contexto, y ante el éxito de un torneo autogestionado, que se entiende como producto de la solidaridad en tiempos precarios, la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) en Túnez ha puesto en marcha un proyecto de formación en el que también está interesada la UEFA.

"El primer paso es hacer un censo de los migrantes subsaharianos que están jugando al fútbol en Túnez de forma amateur y después ver cómo se les puede ayudar de forma efectiva, formándoles e integrándoles con los futbolistas locales", explica a Efe Nelson Rojas, entrenador profesional argentino que lidera el proyecto.

"El mayor problema es el terreno, necesitamos un campo mejor y menos caro. En Túnez tenemos un problema para el uso de campos municipales. También el pago de los arbitrajes y el seguro médico, por si hay lesiones. Y formación, más entrenadores y técnicos que nos enseñen y enseñen a los jugadores porque aquí hay muy buenos jugadores", recalca Valdo.

ESTUDIAR Y ENTRENAR

"Me sumé a esta liga para tratar de beneficiarme y poder relanzar mi carrera como futbolista. Mi deseo es encontrar un club y alcanzar así mi sueño de ser un buen futbolista”, afirma Elisé, lateral derecho de la Academia Elite, estudiante de informática, que llegó en octubre a Túnez en busca de trabajo desde Gabón, donde ya entrenaba con un equipo de la primera división nacional.

En la misma línea se pronuncia Laurent, defensa central marfileño y capitán de la academia "Unión Sportive de Tunis", quien destaca que "el campeonato es importante física y moralmente porque nos mantiene preparados y listos para aprovechar la ocasión, si surge, de entrar en un equipo".

“Hay muy buen ambiente, porque somos muchos africanos los que estamos aquí, procedentes de África Negra y el ambiente es muy familiar, nos conocemos, compartimos el fútbol", subraya Adam Tingui, medio defensivo nacido en Congo y capitán del Elite, que además de hacer pequeños trabajos para sobrevivir, también estudia informática como su compañero.

QUEDARSE O REGRESAR

"Los jugadores, unos son estudiantes y otros hacen cosas distintas en Túnez, pero la gran mayoría son estudiantes. Conocer la situación de cada uno de ellos es complicada, pero sí, hay migrantes regulares y hay migrantes irregulares. Normalmente los estudiantes están regularizados, pero aquellos que hacen pequeños trabajos no suelen estarlo", detalla Valdo.

“El objetivo del campeonato es jugar, entrenar y permitir así que los jugadores en el futuro se puedan integrar en los clubes, ya sea en África o en Europa. Algunos que jugaron el anterior campeonato regresaron a países como Costa de Marfil y Gabón para hacer los exámenes de ingreso” en clubes allí, agrega.

Uno de ellos es Moussa Diadomé, que llegó a Túnez hace dos años engañado por uno de las decenas de agentes sin escrúpulos que peinan el continente intentando arrancar perlas y que después los abandonan a su suerte cuando no progresan, y que este año volvió a su país con una oferta gracias a la solidaridad de los futbolistas aficionados con los que entrenaba.

Feliz en su país, ha comenzado a entrenar y a jugar en uno de los principales equipos de Yamusukro, capital de Costa de Marfil, con el sueño del balón entre los pies ya casi cumplido .