Con un consumo per cápita de hasta 400 litros diarios —el más alto de la región—, Panamá enfrenta una crisis de eficiencia donde la mitad del agua procesada...
- 08/04/2026 00:00
En las eliminatorias de la Concacaf para asistir a México 70’ un hecho va a tener resonancia e impacto noticioso un año antes, el conflicto bélico desatado entre Honduras y El Salvador. Tenía de fondo pugnas políticas, económicas y territoriales entre los países, a las cuales le dieron rienda suelta tensionando el ambiente en los partidos que debían disputar entre ellos, encendiéndose la chispa en el segundo encuentro, el 14 de junio de 1969, en San Salvador, luego de la victoria cuscatleca 3-0.
El conflicto bélico terminaría conociéndose como La guerra del fútbol, duró cien horas dejando numerosas víctimas, se estiman unos seis mil muertos, veinte mil heridos y cuantiosos daños materiales.
Como Honduras había ganado 1-0 el primer partido, se disputó un encuentro de desempate en Ciudad de México en el que se impusieron los salvadoreños 3-2. El Salvador luego tendría que superar a Haití para clasificar a su primer mundial.
Las expectativas con la Copa Mundial México 70’ eran enormes y el torneo no iba a defraudar, a la competición llegaban los tres bicampeones: Brasil, Italia y Uruguay en un desafío que se intuía con visos de definitivo por cuál de ellos se iba a llevar para siempre a casa el Trofeo Jules Rimet.
El primer mundial mexicano se jugará en una franja horaria de mediodía para permitir al público europeo mayor acceso, será el primero emitido vía satélite y a color. La señal será adquirida por RPC Televisión convirtiéndose en el primer mundial que verá en directo Panamá, tendrá como presentador al periodista Edmundo Vargas.
Hoy 56 años después, Edmundo Vargas en su apartamento en Marbella ata cabos en su memoria. “Me habló Jimmy De la Guardia, me dijo que teníamos el mundial y que me encargara. La señal nos llegaba con el audio incorporado de los narradores mexicanos. Yo hacia la antesala, luego el espacio del medio tiempo y el cierre. En el país se prendió la fiebre por el fútbol, Canal 2 Televisora Nacional se unió a las trasmisiones. Lo hicimos con los 32 partidos, éramos de los pocos países en el área que los puso todos. Desde entonces se siguió haciendo”.
El mundial mexicano introducía una llamativa novedad, la utilización de las tarjetas amarillas para amonestar a los jugadores y la roja para la expulsión. El inventor fue el árbitro inglés Ken Aston, quien había dirigido el violento partido entre Chile e Italia, en Chile 1962, al que se llamó la Batalla de Santiago. Comentó haberse inspirado en los colores reconocidos internacionalmente de los semáforos.
El continente americano vivía una oleada de dictaduras militares, Brasil no estuvo exento de ello. En octubre de 1969, el militar Emilio Medici fue instalado en el poder; el entrenador de la Selección de Brasil era Joao Saldanha. Exfutbolista y exentrenador de Botafogo, se había desempeñado durante un tiempo como comentarista en los medios de comunicación, un crítico mordaz.
Dirigiendo a Brasil en las eliminatorias, le había clasificado al mundial con buenos resultados, pero abrió un debate nacional al prescindir de Pelé. En un país que el fútbol es religión, se afirma que el presidente Medici presionaba a Saldanha con sus recomendaciones y este renunció.
Nombraron en su remplazo a una leyenda: Mário Jorge Lobo Zagallo, exjugador y campeón mundial en 1958 y 1962. De perfil conciliador se inclinó por darle un vuelco al equipo convocando a excompañeros suyos entre ellos a Pelé, Gerson y Tostão, inclinándose por un equipo netamente ofensivo.
“No tuvo empacho en alinear dentro de un mismo equipo a cinco futbolistas que en sus clubes eran número diez y manijas: Pelé, Tostão, Rivelino, Jairzinho y Gerson. Le quedó como reserva un sexto: Paulo César. Para equilibrar su esquema tenía dos volantes de contención y salida: Clodoaldo y Wilson Piazza. Eligió a los dos. Uno para la media cancha. Otro como segundo zaguero central y respaldo del medio juego. El sistema de juego elegido era un 4-4-2 que cuando Brasil pasaba al ataque se transformaba en un 3-2-5 y respondía a las condiciones naturales de sus integrantes”, sustenta el histórico periodista y analista argentino Juvenal, en su libro Fútbol en el alma.
La Canarinha empezará su andadura mundialista en Guadalajara, la sede del grupo, enfrentando a Checoslovaquia. Los checos se irán arriba 1-0 con un gol de Petrás a los 11’, dejando en evidencia su fragilidad defensiva, sin embargo, están ante una maquina ofensiva pronto a liberarse. Los brasileños empatan 1-1 con una anotación de Rivelino y les adelantarán 2-1 anotando Pelé; Jairzinho rematará la faena con dos goles más para la victoria 4-1.
En el segundo compromiso se encontrarán con Inglaterra. Ganará Brasil 1-0 con gol de Jairzinho a pase de Pelé, en un partido equilibrado que dejará en la retina una de las atajadas más célebres de los mundiales: Pelé remata de cabeza a bocajarro un tiro de esquina. En el estadio el grito de gol va a desatarse, parece imposible evitarlo...el portero inglés Gordon Banks lo repele enviando el balón hacia un costado. Pelé reacciona sorprendido, se acerca a Banks y le tiende la mano para felicitarle.
En el cierre del grupo vencerán a Rumania 3-2, con dos goles de Pelé y uno de Jairzhino, citándose en cuartos de final con Perú. Los peruanos eran la revelación en Suramérica tras haber eliminado a Argentina; contaban con la que se considera su mejor generación. Rivelino, Tostão dos veces, y Jairzinho, golearán para derrotar a los peruanos 4-2 en un encuentro abierto con muchos pasajes ofensivos.
En semifinales enfrentarán en Guadalajara a Uruguay, un encuentro que algunos denominan el “Partido del miedo”. No se han vuelto a enfrentar en un mundial desde el recordado “Maracanazo” en 1950 en el que Brasil era igualmente favorito; los miedos afloran. Los uruguayos son un equipo rocoso, llegan enarbolando su rica historia de bicampeones. Han recibido un gol en cuatro partidos, a Brasil le han marcado cinco.
El estadio está entregado a Brasil, los uruguayos siembran el pánico a los 19’ con un gol de Luis Cubilla. Hay tensión, los brasileños no encuentran espacios para atacar, pero Clodoaldo a un punto de irse al descanso lanza un potente disparo de lejos empatando 1-1 a los 44’. La preocupación seguirá alta en la segunda parte hasta los 76’, cuando Jairzinho conseguirá el 2-1; hay alivio, los charrúas no se rinden. Rivelino pondrá el 3-1 a los 89’. Brasil estará en la final contra Italia que ha derrotado 4-3 en la prórroga de la otra semifinal a Alemania Federal, en un encuentro trepidante al que se le denominará el Partido del Siglo.
El 21 de junio, el Estadio Azteca en Ciudad de México acoge la final, Brasil juega prácticamente en casa. Pelé pone el 1-0 a los 18’ marcando de cabeza, el italiano Roberto Bininsegna deja al desnudo nuevamente la inconsistencia defensiva de la Verdeamarela al empatar 1-1 a los 37’. Sin embargo, en el segundo tiempo los brasileños desatan su poder de fuego: Gerson consigue con un golazo el 2-1; Jairzinho el 3-1, obteniendo el récord de ser el único jugador que ha anotado en todos los partidos; y en una de las mejores maniobras colectivas, el capitán Carlos Albero estampa el definitivo 4-1.
Brasil es tricampeón, la Copa Jules Rimet es toda suya. Zagallo se convierte en el primer exjugador campeón también como entrenador. El fútbol espectacular y el brillo de sus individualidades, han conquistado al ámbito futbolístico. Panamá muy lejos aún de participar en una eliminatoria mundialista hace suyas las preferencias por el llamado Scratch do Ouro. México 70 va a quedar registrado como uno de los mejores mundiales. Pelé es el rey y dará luego su adiós al fútbol activo. Cierra un periodo con Brasil en la cumbre.