Los capturados fueron ubicados en la comarca Ngäbe-Buglé, las provincias de Veraguas, Los Santos y Panamá
- 27/02/2019 01:00
A la espera de que no se crucen sus caminos en la Liga de Campeones, la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey depara el clásico de mayor trascendencia para un Real Madrid que se juega ante su eterno enemigo dos competiciones en cuatro días y un Barcelona que quiere extender su dominio en la competición.
Dejará huella el clásico para Real Madrid y Barcelona. Los de Santiago Solari en una Copa del Rey a la que esta campaña sí se le concedió importancia, como el camino más corto a un título en un curso repleto de irregularidad.
Dos duelos ante el eterno rival que marcarán el camino con la opción de quedar sin opciones en dos competiciones y tener que jugarse el todo o nada, un año más, a su torneo predilecto, la Liga de Campeones.
Para los de Ernesto Valverde un torneo que ha ido ganando importancia en su actual edición según se fueron superando barreras.
En principio, la eliminación de la última Liga de Campeones con el desgaste físico mostrado en Roma, invitaba a no realizar excesos.
Pero un grupo liderado por un ganador natural como Leo Messi no entiende de tirar competiciones.
Remontaron al Sevilla y ahora quieren extender su dominio abrumador copero, con LaLiga prácticamente en el bolsillo gracias a su regularidad.
Keylor Navas y su ‘último' juego de blanco
ENCRUCIJADA
Keylor Navas atajará hoy en la portería del Real Madrid, en el clásico por la semifinal de la Copa del Rey ante el Barcelona.
El costarricense dejó de ser el custodio principal del marco blanco. El belga Thibaut Courtois se ha encargado de trabajar en los partidos de liga y de la Champions League, dejando a Navas relegado al banco de suplentes.
La directiva del Real Madrid quería un arquero de renombre y consiguió a Courtois, en detrimento de Navas, sencillamente porque no le interesaba el tico, por su modestia y tranquilidad; en cambio el europeo con su altura impresionante, era lo que buscaba el equipo. Ahora, buscan un portero que no le haga sombra a Courtois, que pueda ser suplente sin que haya cuestionamientos ni competencias. Hoy, Keylor Navas podría haber jugado por última vez de blanco.
En una década de asaltos del Barcelona al Bernabéu con recitales de Messi, hasta nueve victorias en 16 encuentros en todas las competiciones por solo cuatro triunfos madridistas, los de Solari quieren voltear la historia y acceder a la final de Sevilla, ciudad donde derrotó precisamente al conjunto azulgrana en su última conquista copera, en 2013.
Deberá enterrar sus dudas, renacidas de nuevo tras un tropiezo inesperado liguero ante el Girona que cortaba la racha de grandes resultados y buen juego con la que firmó su esperada reacción.
El empate del Camp Nou de la ida, donde acarició el triunfo que cosechó en el derbi del Metropolitano o la vuelta con victoria a domicilio ante el Ajax en Liga de Campeones alimentaron de nuevo la esperanza blanca.
Poco importará en un clásico del todo o nada, con la afición del Santiago Bernabéu volcada para impulsar a su equipo.
Solari tomará decisiones que marcarán su personalidad como técnico.
La indisciplina en público de Gareth Bale, que se negó a seguir calentando en el Ciutat de València y a celebrar su gol con compañeros, deja al técnico argentino en una encrucijada.
Con Isco no le tembló el pulso pero ahora necesita al galés, al que incluso medita incluir en el equipo titular.
Sería en detrimento de Lucas Vázquez ya que Vinicius se ha convertido en pieza intocable.
La portería la ocupará Keylor Navas, quien sabe si en su último partido del curso a no ser que Solari le de alguno de Liga si el Real Madrid avanza en ‘Champions', y el capitán Sergio Ramos regresa a la zaga cumplida su sanción.
Son los dos cambios fijos que se esperan en un equipo que puede retocar su ataque y con una duda por despejar en el lateral izquierdo. Marcelo tendrá la oportunidad en un clásico. Todo apunta a que el liguero que es de menor trascendencia.
Si le llega en Copa tendrá la oportunidad de levantarse y resarcirse de la mala imagen dejada recientemente.
El Barcelona se acogerá al gran momento de Messi y a su monopolio en la Copa del Rey (cuatro títulos consecutivos) para continuar vivo en su competición fetiche, aunque todo pasa imperiosamente por marcar en el Bernabéu en las semifinales coperas.
El dominio de los azulgrana en esta competición es abrumador, con seis títulos en la última década y 23 eliminatorias a doble partido superadas en la Copa.
De hecho, el Real Madrid fue el último que lo apeó de la competición del k.o., en una eliminatoria en la que los madridistas solo empataron en la ida jugada en su casa (1-1), pero le dieron la vuelta en el Camp Nou (1-3). Ahora, la situación es a la inversa, en la ida el Barça empató con el mismo resultado.